Tal vez por... - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Tal vez por...

Etapa Electónica 2
Tal vez por…
Por: Enrique Rivera
Por eso de la edad o porque hay un momento en la vida que cuando uno busca con la mirada ya no encuentra a las personas que solían estar junto a uno. O, porque los hijos, sobrinos o nietos de pronto le dejan a uno un espacio para extrañarlos y es entonces cuando las cosas toman un terrible sentido.

Es cuando la sensibilidad aflora, querámoslo o no hasta nuestros ojos y cuando vemos en una pantalla fotos de niños que podían ser nuestros hijos, sobrinos, nietos o simplemente amiguitos de nuestros seres más preciados y pensamos en la maldita idea y aberrante realidad de quienes decidieron eliminar a un millón y medio de niños, como quien extermina una plaga y la cabeza se niega a entender. Pero, la pantalla y la realidad siguen ahí, en la conmemoración del Día del Horror, del Yom HaShoa, que tuvo lugar en la Comunidad Bet-El, en abril pasado. Un evento intercomunitario del Yishuv mexicano.

Cuando tuve la oportunidad de ser Director Ejecutivo del Museo Histórico Judío "Tuvie Maizel", tras mucho preguntarme '¿cómo le explico a la gente el exterminio de 6 millones de judíos, de personas como usted y como yo?', encontré que lo mejor era lo más sencillo. "Piensen, les decía: En el Estadio Azteca con sus cienmil espectadores. Ahora, piensen, en 10 estadios así. Ahí tienen un millón de personas, con niños, adolescentes, adultos y ancianos. Ahora, imaginasen 60 colosos así, repletos. Por último, traten de imaginar a todo ese conglomerado, es decir, a esos 6 millones de espectadores, muertos".

No sé si ellos se lo podían imaginar, para bien o para mal, yo sí. Y, es por ello, que ahora se ha despertado una conciencia distinta en mí: tengo mis hijas, judías, y allá afuera de la comunidad, lejos, pero también cerca, hay quienes niegan el Holocausto, quienes tratan de demostrar por todos los medios que las cámaras de gas, el tatuado de números en la piel, las vejaciones, humillaciones, crueldades y otras barbaridades no existieron. Hoy, ante la inevitable partida de los testigos y sobrevivientes del Holocausto, me uno al grito de: ¡Nunca Jamás!
Recordando a nuestra compañera Dunia Waserstrom.
(Archivo Rev. Foro)
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