Sansón traicionado por Dalila - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Sansón traicionado por Dalila

Etapa Electónica 2
Sansón traicionado por Dalila
Por: Laura Schwartz (Argentina)
 
Óleo sobre tabla, 61 cm x 50 cm realizado por Rembrandt 
Harmenszoon van Rijn en 1629-30. Barroco centroeuropeo. 
Se conserva en la Gemäldegalerie de Berlín.
 
            Sansón, fue uno de los últimos jueces de los antiguos Hijos de Israel mencionados en el Antiguo Testamento. Su historia es descrita en el Libro de los Jueces, entre los capítulos 13 y 16.  Nació en el siglo XI a.e.c., hijo de Manorah de la tribu de Dan. Antes de que Sansón naciera, un ángel anunció a su madre que Sansón liberaría al pueblo de Israel de los filisteos y de acuerdo al vaticinio, el hijo no debía cortarse el pelo. Sansón se caracteriza por una figura hercúlea, usando una extraordinaria fuerza para combatir contra sus enemigos y llevar a cabo actos heroicos inalcanzables para la gente común. Representa la lucha de su pueblo contra la ocupación filistea. En el valle de Sorec, Sansón  se enamora de Dalila, de la cual se piensa que pudo ser israelita y no filistea. Los filisteos, a cambio de monedas de plata, la incitan a seducir al hombre y lograr así que le revele el secreto de su fuerza. Tras mucha insistencia por parte de la mujer, Sansón le confiesa que perderá toda su fuerza si le cortan el pelo.  Entonces Dalila induce a Sansón a dormir con la cabeza en sus rodillas. Luego llama a los príncipes filisteos para decirles que Sansón le ha descubierto el secreto de su fuerza y los príncipes traen en sus manos el dinero para Dalila y las tijeras para cortarle los mechones de cabellos.
En el S XVII Ámsterdam se convirtió en la residencia de intelectuales y artistas judíos que escapaban de las persecuciones y  guerras que asolaban al resto de Europa. Y así Ámsterdam se convirtió en “La nueva Jerusalem”, ciudad en la que floreció la comunidad judía. En 1627, Samuel Manasés ben Israel, vecino y amigo de Rembrandt estableció una imprenta hebrea y Ámsterdam se convirtió en un importante centro de publicaciones en ese idioma. Si bien Rembrandt pertenecía a una familia protestante estudiaba el Antiguo Testamento que fue su fuente de inspiración para muchas de sus pinturas y grabados.

Rembrandt logró que las narraciones del Antiguo Testamento formaran parte de lo cotidiano a través de su obra. Representó las escenas según el relato histórico en ámbitos internos, por lo que no se observa en la mayoría de  ellas un fondo de paisaje que muestre la tierra donde habitaron originalmente los hebreos. La historia de Sansón fue representada en cuatro de sus cuadros: Sansón traicionado por Dalila, 1629-30.  Sansón amenazando a su suegro, 1635 (óleo sobre lienzo de 159 cm x 131 cm), se encuentra en la Gemäldegalerie de Berlín. La captura y ceguera de Sansón, 1636 (óleo sobre lienzo de 206 cm x 276 cm) custodiado en el Stadelsches Kunstinstitut de Frankfurt y El banquete nupcial de Sansón, 1638 (óleo sobre lienzo de 126  cm  x 175 cm) conservado en la Gemäldegalerie de Dresde.
 
Este artista, que nunca salió de Holanda, recibió la influencia de Michelangelo Merisi, el Caravaggio, a través de las  pinturas llevadas a Ámsterdam. Caravaggio fue uno de los más conocidos pintores del barroco de Italia en el siglo XVII que ejerció una determinante influencia en el arte holandés. Rembrandt se inspiró en el tenebrismo y el claroscuro del italiano, creando fuertes contrastes entre la penumbra y la luz. Es justamente esa luz, la que permite reflejar sentimientos y pasiones, y conmover al espectador porque Rembrandt logró en sus pinturas una luz transfiguradora de sus visiones bíblicas.

Se puede considerar el estilo de Rembrandt, en parte como barroco por ser una pintura de extrema tensión moral donde quedan plasmadas las intensas emociones de sus personajes. Otra de las características del barroco, que se observa en las pinturas del holandés,  es que el artista pinta sin detalle lo que pueda ser intuido por el observador.  Rembrandt pinta con una profunda humanidad y sorprendente sencillez y es esto lo que infunde belleza a su obra.
El cuadro:
Si bien el cuadro ofrece una unidad de acción entre los personajes, lo primero que se nota es Sansón con su bella cabellera y su dorado ropaje dormido en el regazo de Dalila. En Sansón traicionado por Dalila, se observa cómo un mundo en tinieblas y oscuridad se opone a Sansón iluminado. Ella aprovecha el momento y gira en un dramático escorzo para llamar al filisteo que con decidido movimiento y tijera en mano manifiesta la intención de cortarle los cabellos al hebreo. Apenas se distingue un soldado entre las sombras que observa la escena y que finalmente será quien dará testimonio de lo ocurrido.  

El dramatismo en este óleo está determinado por la increíble capacidad de Rembrandt para representar a sus personajes: Sansón, durmiendo tranquilo y confiando en su esposa; Dalila expresando angustia ante las consecuencias de su traición; el filisteo con la tijera en la mano y en el fondo a la derecha, un soldado en la penumbra, callado, que casi oculto está al acecho con armas en sus manos previendo cualquier reacción de Sansón.

El espectador observa un cuadro con movimiento, del que se puede experimentar sensaciones diversas como la polaridad entre la luz y la sombra, el color dorado brillante del traje de Sansón y el azul de la seda que viste a Dalila, que contrastan con el intenso marrón de las paredes.  Pero lo más notable es el contraste entre la tranquilidad con que descansa Sansón y la desesperada expresión de Dalila.  El realismo y lo propio de lo humano logrados en esta escena son grandiosos. La belleza de la pintura que representa  Sansón traicionado por Dalila  está dada, fundamentalmente, por las habilidades técnicas que le permitieron a Rembrandt conseguir una unidad insuperable, donde todo ocurre simultáneamente sin necesidad de discurso. Logró en este relato mostrar lo humano y sus vicisitudes en una perfecta plenitud y en la más alta armonía.

Rembrandt, como retratista,  tuvo la capacidad de comprender los sentimientos de los personajes que pintaba y lo plasmó en sus grabados y pinturas con sencillez. Y así también, reprodujo escenas bíblicas, intuyendo desde el misterio, las pasiones humanas con gran realismo y profundidad. 
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