Ruth, la moabita - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Ruth, la moabita

Etapa Electónica 2
Ruth, la moabita
 
Recopilado por: Jaime Arbitman
de José Danor. (Aurora)
 
Ruth, la moabita, ilumina el difícil camino de quienes 
desean convertirse.
 
El tema de la conversión es una cuestión casi antigua como el pueblo judío. La festividad de Shavout, que celebramos a partir de la noche del jueves, está considerada como la fiesta de los conversos, por la historia de Ruth la moabita que eligió integrarse al judaísmo en tiempos bíblicos y que se lee tradicionalmente en la sinagoga durante ese día. La "Meguilat Ruth" sucedió en el período de los jueces (shoftim). Durante un período de malas cosechas, un hombre llamado Elimelej, junto con su esposa Noemí y sus dos hijos, abandonó el poblado de Bet Lejem, en Judea, y se asentó en los campos de Moab. Elimelej falleció en esta tierra extraña.

Sus dos hijos se casaron con mujeres de la región y luego de vivir allí unos diez años, también ellos murieron. La viuda, Noemí, tomó la decisión de emprender el retorno a Judea. Después de ello consultó a sus nueras: «¿Para qué ir conmigo a un país que les es ajeno? Retornen a sus familias y vayan en busca de su suerte y su felicidad en su propio país».

Orpá, una de las jóvenes, permaneció en su tierra natal. La otra, Ruth, no quiso separarse de Noemí: «Adonde vayas tú iré también yo y donde tú pernoctes, pernoctaré yo. Tu pueblo es mi pueblo y tu Dios, mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo y ahí encontraré mi lugar de descanso. Juro por Dios que tan sólo la muerte nos separará». Ruth abandonó, pues, su país y su pueblo y se convirtió en judía. Encontró en la tierra de Judea su felicidad y su hogar. Se casó con un familiar de su extinto esposo: Booz, como era la costumbre, y le fue dada la felicidad de fundar una familia en Israel. Su hijo, llamado Oved, fue el padre de Ishai, padre, a su vez, del Rey David.

La historia tiene dos protagonistas: Ruth y Noemí. En un país extraño, la solitaria Noemí logró preservar las costumbres del pueblo de Israel. Las cuidó con tanto amor, que también su nuera se convirtió en una judía fiel. Cuando Ruth se convirtió en madre, Noemí se ocupó de la crianza de su hijo, diciéndoles a sus vecinas: «nolad ben le Noomi» (le nació un hijo a Noemí). El niño de Ruth fue también hijo de Noemí, puesto que Ruth era su «hija». El amor de Ruth por su nuevo pueblo, la transformó, por tradición, en la madre de los conversos.

La ley israelí, nada clara en materia de conversión, provocó desde siempre una grave disputa entre las diferentes corrientes del judaísmo con respecto a este tema. Prácticamente ningún gobierno, desde la creación del Estado, estuvo exento de ocuparse del asunto. La llegada al país de la gran alia de los países que formaban parte de la URSS, trajo consigo a mucha gente que tiene derecho a inmigrar por la Ley del Retorno, pero no está considerada como judía por la ley halájica.

Las preguntas que tienen residentes veteranos en el país y más aún, los que llegaron hace poco, son muchas. Al mismo tiempo no es fácil encontrar las respuestas y el tema está envuelto en una nube de desconocimiento que muy pocos están dispuestos a disipar.

El rabino Shmuel Shaish, de origen argentino y líder espiritual de una comunidad conservadora Taguel Arava de Eilat, fue el destinatario de las preguntas de Aurora. Nadie mejor que él, una de las pocas personas que se ocupan del tema en forma oficial, para responder a las interrogantes.

El rabino Shaish explicó que en 1997, como consecuencia de una resolución de la Suprema Corte, el gobierno designó la comisión encabezada por el conocido abogado y ministro, Iaacov Neemán. Dicha comisión recomendó la creación de un Instituto de Conversión, dirigido por líderes de las tres corrientes del judaísmo, o sea ortodoxos, conservadores y reformistas. El Instituto, que comenzó a actuar un tiempo después, tiene la misión de acompañar a los candidatos a la conversión, impartir los cursos correspondientes y acercarlos al judaísmo. Para obtener la anuencia del Rabinato, la tarea de tomar los exámenes correspondientes a los candidatos y su aprobación como integrantes plenos del pueblo, está en manos de un Tribunal Rabínico Ortodoxo. Aclara el rabino que las otras dos corrientes aceptaron esta solución para no poner obstáculos ni dar excusas a los ortodoxos que se negaban a reconocer todo el proceso.

En los estatutos del Instituto se acordó que las resoluciones internas se tomen no por votación sino por consenso de forma de resaltar la unión y no las diferencias de opiniones. Según Shaish, hasta el momento los resultados de ellos son muy satisfactorios. El presidente del Instituto es el profesor Beni Ish Shalom, reconocido intelectual religioso ortodoxo. La finalidad primera es introducir a la persona al mundo del judaísmo y luego, su conversión.

En la época que el Tte. Gral. Moshé Yeelón fue Comandante en jefe del Ejército y el premier era Ariel Sharón, los dos vieron en el Instituto una puerta a la solución del problema creado por los soldados olim que no son judíos, así como el de unos 300.000 inmigrantes que no cumplen los requisitos para formar parte del pueblo. Esto les crea enormes problemas como la imposibilidad de casarse, el hecho de que, en caso de fallecimiento no autorizan su entierro en los cementerios para judíos, etc. El Gral. Stern, religioso, aceptó el desafío y bajo su jurisdicción se abrió un sendero de conversión para soldados.

Los jóvenes dejan sus bases por dos meses. Durante ese período se encuentran en un internado en el que estudian los temas teóricos que exige el programa. Los maestros provienen de las tres corrientes. Hasta el momento, unos 700 soldados culminaron con éxito el proceso y fueron registrados como judíos.

La conversión para los demás, en el proceso llamado "civil", lleva diez meses de cursos, que se imparten dos veces por semana, cuatro horas cada vez. Las personas o familias tienen una familia acompañante que los ayuda a familiarizarse con las costumbres y las leyes religiosas. El Tribunal acepta que estas familias sean de cualquiera de las corrientes pero es obligatorio que respeten las tradiciones como el descanso sabático y la ingestión de alimentos casher.

Por decisión de Ariel Sharón, el Instituto funciona bajo la órbita de la Oficina del Primer Ministro y su presidente es el rabino Drukman, muy prestigioso en la corriente religioso-sionista.

El rabino Shaish afirmó que en el 2005, finalizaron exitosamente el proceso 1086 personas. En total, desde el 2000, lo pasaron unas 3000. El porcentaje de los que culminan el largo camino en relación con quienes lo iniciaron está entre el 40 y el 50%. El objetivo primordial, enfatiza, es que sean buenos judíos y no precisamente religiosos.

En todo el país hay 112 aulas de enseñanza y las clases se imparten en ruso, hebreo y en español. No hay demanda de cursos en inglés porque quienes vienen de los EEUU efectúan la conversión allí, dentro de sus comunidades. En estos momentos se analiza la posibilidad de impartir clases en francés dada la creciente llegada de inmigrantes de Francia.

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