Raíces: Venecia y París - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Raíces: Venecia y París

Etapa Electónica 2
 Raíces: Venecia y París
 
 
Por: Becky Rubinstein
 
 
Venecia llegamos en Shabat: de pronto, y como salidos de las páginas de un cuento de antaño, aparecen dos jovencísimas parejas de judíos vestidos de manera tradicional: ellas con trajes de fiesta largos, "hasta el huesito"; ellos con Shtraiml y Kapote... Y lo más extraño: eran dos pares de gemelos. Pregunté en hebreo dónde se llevaba a cabo el servicio. Me contestaron en hebreo que cerca del puente, de la judería...
 
También en Venecia se establecieron judíos provenientes de la Península Ibérica. Daremos un insigne ejemplo, el de la familia Abravanel, empezando por Don Isaac Abravanel, quien tras servir con entrega a la corte portuguesa, sirvió a los Reyes Católicos como fiel recaudador de impuestos hasta el funesto 31 de marzo cuando la pareja real firma el edicto de expulsión de los judíos del país. Don Isaac, quien no se quedó con los brazos cruzados, luchó por convencer a los reyes de su error.
 
Los soberanos -nos cuenta Werner Keller- le aseguraron su completa protección y le rogaron que continuara en su cargo. Pero Isaac Abravanel declinó la oferta. Acompañado de sus tres hijos dio la espalda a España y se embarcó junto con muchos fugitivos hacia Nápoles. Tras una vida errante, llega a Venecia donde fue consejero del Dogo donde se le confirieron varias misiones diplomáticas. Precisamente en Venecia el gran Isaac Abravanel termina su vida en 1509. Su hijo, Judá, tras huir de la Inquisición, se marcha de Nápoles rumbo a Venecia donde se dedica a la astronomía, las matemáticas y sobre todo a la filosofía.
 
Bajo el nombre de Leone Ebreo escribe sus famosos "Diálogos de Amor", uno de los escritos que más influyeron en el siglo XVI, según Keller, entre "las lecturas preferidas de toda la gente culta", misma que fue traducida al español, al latín y al hebreo.
 
De París hablaremos, sin agotar el tema judío, de una visita al Cementerio de Montmartre donde se encuentran sepultadas figuras insignes de origen judío, como el poeta Henrich Heine y J. ha-Levy, músico célebre, maestro de Bizet, y autor de la ópera La Hebrea, así como el famoso Jacques Offenbah, quien puso música a Los Cuentos de Hoffman. Imaginamos que Jean Hamburger, médico, pertenecía, asimismo, a la grey judía, así como Ari Scheffer, de oficio pintor. También en Monmartre se encuentra sepultado Emile Zola, quien, sin ser judío, apostó por la causa judía con su inolvidable "Yo acuso" durante el "Proceso Dreyfus".
 
En Per Lachisse, cementerio fundado por jesuitas, encontramos, entre las tumbas de Oscar Wilde, Tom Morrison, Laffontaine y Moliére, entre otras, la del inolvidable Marcel Marcel, de reciente fallecimiento -mimo de origen judío y miembro de la Resistencia durante la Segunda Guerra- cuya tumba está en espera de una lápida a la manera tradicional. Un recado de parientes de Inglaterra solicitan a los parientes locales se les avise de la fecha, para estar presentes.
 
Para finalizar hablaremos del Museo Nissim de Camondo, un eminente banquero de origen sefardita, nacido en Estambul en 1869, quien legó a Francia, su patria adoptiva, una excepcional colección de obras de arte que forman parte del fabuloso museo que lleva su nombre. Su vida y la de los suyos están, sin embargo, marcada por la fatalidad:
 
Durante la Primera Guerra Mundial se enlista en la Fuerza Aérea; durante la Segunda Guerra Mundial, su hija Beatrice, y su yerno León Reinach y sus hijos Fanny y Bertrand mueren, víctimas de los nazis. La familia Camondo desaparece, mas no su legado.
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