Presencia Judía en Polonia* - Intelecto Hebreo

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13/10/2019
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Presencia Judía en Polonia*

Etapa Electónica 2
Presencia Judía en Polonia*
Resumen Basado
en las clases del
Dr. Mario Sinay
Por: Jacobo Contente

En la inauguración del Museo judío en Polonia, el Presidente del país
en enero de 2016 Bronislav Konorovski, manifestó en su discurso que:
“No hay historia de los judíos sin Polonia,
                         y no hay una historia de Polonia sin los judíos”
Chopin Nocturne No. 20
Interpreta:
Wladyslaw Szpilman
1911-2000
La afirmación insólita contenida en su discurso que pasó en todos los Medios nacionales e internacionales,
podría contener únicamente un matiz político -dado el contexto de la inauguración-,
o bien parte de una verdad histórica formada en largos 1,000 años de presencia judía,
que con el presente artículo, pretenderemos dilucidar desde sus orígenes.
 
Estadísticamente se sabe que, en la primera mitad del siglo XX, los judíos en Polonia tenían el segundo lugar en población mundial con 3.5 millones de personas; que los Estados Unidos tenían el primer lugar con 5 millones de judíos, y que, en la entonces Palestina, tan solo contaba con 400,000. Contando Polonia con la más grande población de judíos en Europa, el siguiente cuestionamiento sería: … ¿de dónde y por qué llegaron?
 
 Se tienen registros que la mayor afluencia fue de Ashkenaz (Alema-nia), debido a varios factores, como:
las persecuciones que se desataron por las Cruzadas (1905-1291) y su desbordado fanatismo; conversiones forzosas por la Inquisición desde 1184; expulsiones de comunidades judías (Francia 1182, Inglaterra 1290, Alemania 1348, España 1492 y Portu-gal 1496/7); la peste negra (1346-1361); libelos de sangre y Pogromos.
 
El Rey polaco Boleslao III acoge a los judíos, y en 1264 su sucesor Boleslao IV “El Piadoso” publica el Estatuto de Kalisz, donde se otorgan los primeros derechos comunitarios e individuales.
 
 De 1333 a 1370 bajo el reinado de Kashimish (Casimiro) el Grande, se inicia la migración masiva a Polonia. Se comenta que el monarca recibió una Polonia “de Madera” y la transforma en una “de piedra”, incluyendo a su reino (eminentemente agrícola) fuertes elementos comerciales, basados por el papel y experiencias de los judíos en sus relaciones con los demás países, y el uso del idioma idish en transacciones, donde sólo bastaba un apretón de manos para un contrato serio. El río Vístula que recorre Polonia de sur a norte, fue un elemento natural muy útil para el flujo de diversos productos y mercaderías.
 
En las garantías otorgadas por Casimiro a las comunidades judías ya emigradas, se tomaron en cuenta tres condiciones fundamentales: como la de contar con autonomía cultural para sinagogas, cementerios y colegios judíos; también se aclaró que podían trabajar en labores locales, nacionales e internacionales, y que dichos derechos (personales e institucionales) estarían resguardados por el Rey. Por ello se les extendió una Carta de Derechos en donde también se especificaba ciertas obligaciones que tendrían que cumplir y dar cuentas directamente al monarca, y no a otras instituciones establecidas por la misma monarquía. En un principio, dicha carta generó buenos resultados para todos, pero con el transcurso del tiempo, también muchas envidias que alimentarían un fuerte antisemitismo.


Como en casi toda Europa, el establecimiento de juderías… como en España, tuvo lugar en muchos pueblos y ciudades de Polonia; la formación de aldeas judías de origen Askenazi, llamadas Shtetl, se calcula que por lo menos en un 70% de esas poblaciones, las ocupaban judíos, con la suficiente libertad de movimiento, para realizar su día a día, y además para los que lo desearan, podían obtener grados superiores en educación, incluyendo todos de carácter profesional.
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