Polonia y el Holocausto - Intelecto Hebreo

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20/04/2018
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Polonia y el Holocausto

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Polonia y el Holocausto

Por: León Opalín
 
 
A través de una Ley que en Polonia se aprobó al inicio de marzo se prohíbe culpar a ese país por los crímenes cometidos por la Alemania Nazi durante el Holocausto; la Ley contempla penas de cárcel hasta de 3 años por el uso de la expresión campos de concentración polacos, en referencia principal al de Auschwitz u otros construidos por la Alemania de Hitler en territorio de Polonia ocupada. En Auschwitz -un complejo de campos de concentración- fueron exterminados más de un millón de personas. No se presentarán cargos penales hasta que el Tribunal Constitucional de Polonia haya emitido su fallo. Asimismo, se penalizará la mención de los crímenes perpetrados por la nación polaca en tiempos del Tercer Reich.

 
En EUA e Israel, principalmente, se ha evaluado que esta Ley es violatoria de la libertad de expresión; ha causado polémica en medios judíos de todo el mundo, asimismo, se han registrado manifestaciones contra esta Ley en EUA e Israel y se ha desatado una ola de violencia antisemita en Polonia.

 
Por otra parte, miembros del Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa del Parlamento de Israel están preparando una iniciativa que exigirá que Israel retire a su embajadora de Polonia. Diversos grupos de judíos en el mundo y sobrevivientes del Holocausto han señalado que el verdadero objetivo de la Ley es que se suspenda la investigación en curso sobre ciudadanos polacos que mataron, sin motivos justificables, a judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha calificado a la Ley de infundada, añadiendo “que la historia no puede ser rescrita”.

 
La escritora y sicoterapeuta judía, Diana Wong, Presidenta de la Shoa (Holocausto) en Argentina y miembro del Governing Bord de la Word Federation of Jewish Child Survivors of the Holocaust, aseveró que la Ley  que sancionó Polonia “es una aberración y una inquietante declaración que encubre una complicidad avergonzando internacionalmente a la dirigencia polaca”.
 
 
Diana Wang es una voz autorizada para opinar sobre el Holocausto, nació en Polonia al final de 1945 cuando su familia estaba en camino de emigrar a Argentina. Sus padres ambos sobrevivientes del Holocausto eran oriundos de Stryl, una población ubicada en Polonia, empero, que luego pasó a integrar Ucrania. Diana Wang señala que los actuales legisladores polacos son hijos o nietos de los polacos que convivieron con los judíos durante el Holocausto, con ello se podría suponer que la Ley tiene la pretensión de “lavar sospechas o acusaciones oscuras sobre sus propias familias”. Los que se aprovecharon, los que denunciaron, los que colaboraron, los que asesinaron, los que se apropiaron, muy probablemente contaron otra historia a sus descendientes que pueden desconocer el origen del dinero o la propiedad familiar o la historia de cómo sus antepasados sobrevivieron durante el Holocausto. En el mejor de los casos los legisladores no lo saben, tal vez sospechen o se hagan preguntas inquietantes sobre lo que tienen sus vidas. En esta óptica, la Ley implicaría que ningún polaco hizo nada malo porque, según la versión oficial, los polacos mismos fueron víctimas del ocupante nazi y de esta manera la conducta de sus antepasados queda libre de cargo.

 
Históricamente el antisemitismo es proverbial del pueblo polaco, ha sido parte de su cultura nacional, está tan naturalizado que los mismos polacos no lo advierten cabalmente. Cabe reconocer el esfuerzo de los gobiernos polacos después de la caída del muro soviético, para lavar sus culpas del pasado. Incluso el actual presidente de Polonia, Andrzej Duda, se disculpó a principio de marzo con las víctimas del régimen comunista que gobernó a los polacos que hace 50 años y expulsó a 20 mil judíos y los obligó a renunciar a su ciudadanía; como siempre los judíos en Polonia y en otros países han sido “chivos expiatorios” de problemas que enfrentan los gobiernos. En el caso específico de Polonia en marzo de 1968 estallaron protestas estudiantiles contra la censura y las restricciones a la libertad de expresión.

 
En la medida que se profundizaba la crisis política, los líderes comunistas comenzaron una campaña “de persecución antijudía, antisionista y antisemita; esto tuvo lugar en el contexto de la Guerra de los Seis Días, que también llevó a Polonia a cortar relaciones con Israel. Sin embargo, simultáneamente al perdón que imploró el presidente Duda, señaló “que la Polonia de su generación no era responsable por las persecuciones y asesinatos cometidos por los comunistas”.
 
 
“El primer ministro polaco Mateusz Morawicck, también justificó los hechos de 1968 en virtud “de que Polonia no había sido independiente en el momento de la purga, sino que había estado sujeta a una potencia extranjera, soviética”.

 
En este contexto, Diana Wang menciona que no se puede entender a Polonia sin conocer la influencia y la participación de los judíos en su identidad cultural. En el presente el gobierno realiza actividades “para la reinstalación de lo judío de un modo positivo y constructivo buscando modificar la narrativa antijudía tradicional”. En este sentido, en diversas instituciones educativas se han establecido programas para que profesores y alumnos no judíos modifiquen la actitud antisemita tan difundida en Polonia. No obstante, Diana Wang considera que Polonia está muy lejos del trabajo intensivo y exhaustivo asumido por Alemania que ha aceptado la culpa de la perpetración en continuadas declaraciones políticas y estableciendo programas educativos en todos los niveles escolares. Igualmente, Polonia está lejos de Francia que pidió disculpas oficiales, en la voz de quien fuera su presidente Jacques Chirac, sobre la complicidad gubernamental francesa en la deportación de judíos.

 
Para Diana Wang ninguna Ley puede cambiar el curso de la historia, pero en este mundo de posverdad en el que los hechos son puestos en duda por necesidad y versiones actualizadas, se observa un intento de cambio a partir de esta insólita prohibición. Diana Wang consigna que es hija de sobrevivientes que es parte de la documentación que atestigua lo que pasó, yo mismo, así como un número importante de judíos lo son. Considera que es preciso ahondar la difusión de lo que fue el Holocausto, cuál es su sentido e implicaciones para el mundo actual. La mayor parte de la población polaca fue pasiva ante los hechos inhumanos de los nazis y de polacos colaboracionistas.

 
Diana Wang menciona que el actual gobierno polaco, del Partido Paz y Justicia, tiene como objetivo la reivindicación del orgullo nacional, es un gobierno conservador y nacionalista que busca el apoyo popular. Por su parte, los movimientos de oposición expresaron a esta injustificada Ley. Que Polonia necesita reconstruir una identidad nacional mancillada y culpable.
 
 
Influido por la creciente presión internacional por su controvertida Ley sobre el Holocausto, el pasado 6 de marzo el Parlamento de Polonia aprobó instituir el 24 de marzo como el día de recuerdo de los polacos que arriesgaron su vida para salvar judíos en la Segunda Guerra Mundial. El museo Yad Vashem de Israel, institución creada para honrar a las víctimas y héroes del Holocausto ha reconocido a más de seis mil polacos por su valentía en defensa del pueblo judío. Este grupo polaco es mayor a  otros grupos nacionales entre los más de veinte mil “justos entre los justos”; expresión del judaísmo referida a las personas no judías que merecen consideración y respeto por observar una conducta moral acorde con los siete preceptos neoquitas, a los que según esta creencia les espera una recompensa Divina. Nunca Jamás.
 
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