Otra vez D. Quijote PIII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Otra vez D. Quijote PIII

Condensados

Otra vez D. Quijote
(Tercera parte)


Por: Agustín Albarrán

Supo Don Miguel de Cervantes Saavedra pintar con caracteres indelebles y colorido excepcional, empleando el más universal de todos los medios de expresión, el lenguaje, cada uno de los personajes que aparecen en sus obras; pero ninguno gana en fuerza y originalidad, espontaneidad y vigor de actuación al Caballero de la Triste Figura, alrededor de quien se tejen numerosos elementos artísticos, que intervienen en la formación de la obra que conquistó, para su autor, la más alta cumbre de la literatura castellana.
Sostiene Cervantes que las historias inventadas son más agradables, cuanto más se acercan a la verdad; y las historias verdaderas gustan más, cuanto más verdaderas son. Odió, sin duda, gran parte de los libros de caballerías; no obstante, creó, dejando volar su imaginación, plena de libertad y de naturalidad, características de su arte y su carácter, el libro más admirable que los siglos vieron:

EL INGENIOSO HIDALGO
DON QUIJOTE DE LA MANCHA

E1 libro apareció en Madrid en 1605. Era Don Quijote un hidalgo, de aproximadamente cincuenta y siete años, de "los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor", que vivía en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quería acordarse su autor; era alto, de espaldas encorvadas, constitución fuerte, flaco, frente amplia, ojos grandes, nariz larga y rostro delgado, el que adornaba con grandes bigotes y tupida barba. Esta desgarbada y escuálida figura, hace más de trescientos noventa años que está cabalgando sobre Rocinante por los campos ilimitados del espíritu humano, y ha hecho vivir intensamente a la humanidad todas sus aventuras, desde que el día, ya sin juicio, es capaz de ceñirse todas las armas que conservaba y que habían sido de sus bisabuelos, y salir una calurosa mañana de julio a deshacer agravios y enderezar entuertos hasta que recobrada la razón, al final de su existencia, no tiene otra opción que morir.
Cervantes lleva al ridículo y maltrata a veces a Don Quijote, tal dureza la hace sentir en el prólogo de su obra genial al decir que no es su hijo sino su hijastro, porque si así no fuera no se encontrarían en Don Quijote escenas tan mortificantes y tan humillantes como la llegada del caballero ante el Duque y la Duquesa, y no se puede pedir maltrato mayor que el que le hace al pintarlo físicamente, y al crearle una figura con rasgos tan contrarios a él, que hacían la pareja más dispareja que los hombres han podido conocer. El idealismo que encarna Don Quijote debía tener una envoltura ideal. (Hay escritores y estudiosos de la obra que sugieren no leer el prólogo ni las dedicatorias para no ser influidos por Cervantes, sino empezar con la primera página y concluir con la última de la segunda parte).
Don Quijote era hombre acomodado que podía vivir de los frutos de la buena administración de su hacienda. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadora.
La comida del hidalgo manchego consistía en una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más de las noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino por añadidura los domingos, manjares todos que componían la mesa de una familia media de aquellos tiempos.
La olla que comía el caballero era "de algo más vaca que carnero" porque toda buena olla se hacía así, aunque le ponían a la de él más vaca que carnero por gastar menos, como correspondía a un hombre de hacienda escasa. (El carnero era más caro que la carne de vaca).
El salpicón era plato humilde y solía confeccionarse con carne de vaca que había sobrado de la olla del mediodía.
El plato más traído y llevado es el que comía el sábado: "duelos y quebrantos" o sea: fritadas de huevos con torrenzos.
El resto de las comidas no pueden ser más sencillas y conocidas, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos.
Este comer le hacía consumir las tres cuartas partes de su hacienda. El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantunflos de lo mismo, y los días de entre semana se honraba con un vellorí de lo más fino.
Todos sabemos (porque así lo dice Cervantes en el prólogo y al final de la obra) que Don Quijote fue escrito con el propósito de expulsar del mundo los libros de caballerías, y los condena por su estilo, porque él representa la sencillez frente a la complicación y a la afectación. En cuanto el fondo, los condena en nombre de la verdad. Los critica constantemente, diciendo que son mentirosos y falsos; esta es la razón que esgrime Don Miguel para atacarlos; sin embargo, Don Quijote aporta el sueño caballeresco de los hombres de su tiempo. Con sólo recordar el mundo pintoresco donde se mueve, se puede trazar un cuadro completo de la sociedad española del siglo XVI; y al lado de todo ello, observar el realismo de Cervantes que a pesar de vivir en una época en que tanto se manifestó, es un realismo muy suyo, delicado, de suaves tintas aunque profundo, donde pide respeto para las limitaciones de la naturaleza humana, tan olvidadas por el extravagante idealismo de los libros de caballerías.
E1 ideal de vida de Don Quijote no sólo procede de los libros de caballerías, sino que también se advierte en él un misticismo medieval, que se unen a valores estéticos clásicos que el Renacimiento había resucitado. De esta manera se explica que no siempre sean héroes caballerescos los que intervienen en las aventuras del manchego, como ocurre cuando es armado caballero, que Cervantes busca -para que lo arme- precisamente uno que no lo es: el ventero.
Hay en Don Quijote una vocación ideal común a muchas especies: el anhelo de gloria, la penetración de la propia personalidad. La dignificación de otras vidas le preocupa, pero mucho más le preocupa la dignidad de la suya; de ahí que le resulte agradable y consolador pensar en el retiro pastoril, porque le va a dejar también acometer empresas que son anheladas por los demás mortales de aquella época; pero el idealismo que siente interpretando al mundo según imágenes de la fantasía, se le une otro idealismo moral, para el cual el mundo cotidiano está desprovisto de belleza y dignidad.


Algunas frases y obra cronológica completa de:
Miguel de Cervantes Saavedra
1547-1616.

Escritor español. Autor de la obra "El ingenioso hidalgo
Don Quijote de la Mancha"

FRASES:
Sobre Dios
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Sobre  Defectos
¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
Sobre Tristeza
Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
Sobre Libertad
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Sobre Vicios
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
Sobre Celos
Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
Sobre Fortuna
El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
Sobre Verdad
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

OBRA CRONOLÓGICA
La Numancia  (1582);  El trato de Argel  (1582);  La Galatea  (1585);  El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha  (Primera parte editada en 1605, segunda parte en 1615)
Novelas Ejemplares  (1613): Novela del Casamiento Engañoso ; ;  El amante liberal ;  La española inglesa ;  Riconete y Cortadillo ;  Licenciado Vidriera ;  La fuerza de la sangre ;  El celoso extremeño ;  La ilustre fregona ;  La de los perros Cipón y Berganza ;  Novela de la Señora Cornelia ;  Novela de las Dos Doncellas  
Viaje al Parnaso  (1614)
Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615)
Comedias:
El gallardo español ;  Los baños de Argel ;  La gran sultana doña Catalina de Oviedo ;  La casa de los celos ;  El laberinto de amor ;  La entretenida ;  El rufián dichoso ;  Pedro de Urdemales  
Entremeses:
El juez de los divorcios ;  El rufián viudo llamado Trampagos ;  La elección de los alcaldes de Daganzo ;  La guarda cuidadosa ;  El vizcaíno fingido ;  El retablo de las maravillas ;  La cueva de Salamanca ;  El viejo celoso  
Los trabajos de Persiles y Segismunda, historia septentrional (1617, obra póstuma)


Conforme con las leyes de caballerías Don Quijote busca una dama de quien enamorarse y escogió como dama de sus pensamientos a una labradora de muy buen parecer, Aldonza Lorenzo, de quien él anduvo un tiempo enamorado. Al buscar a su dama y señora, no se aparta de la realidad; pero después procede a idealizarla, la hace aparecer de una perfección que sólo tiene vida en su conciencia; de esta manera Aldonza Lorenzo pasa a ser Dulcinea del Toboso, y se vale del recurso del encantamiento, la sustrae de toda posible comparación empírica. Sancho no puede creer en tanta perfección, puesto que conoce a la dama en cuestión; pero así como Sancho mide el conocimiento por sus experiencias, Don Quijote tiene por cierto el  conocimiento por la fe; tanto que no sólo se olvida que él ha inventado a Dulcinea, sino que se sorprende de que los demás no la conozcan, no como es, sino como él la conoce, como ocurre al tropezarse con los mercaderes, a los cuales, levantando la voz y con ademán arrogante les dijo:
"Todo el mundo se tenga si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo, doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso". Para poder hacer tal confesión, un mercader pide que les muestre por lo menos un retrato de la sin par Dulcinea, porque ellos no la conocen ni han oído jamás hablar de ella...
No obstante, su fe es inquebrantable y su inmenso y fiel amor por Dulcinea se mantiene dentro de sus valores ideales. Le dice a Sancho: "Por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso tanto vale como la más alta princesa de la tierra". Después añade: "Básteme a mi pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta, y en lo del linaje importa poco..."
Don Quijote poetiza la conducta, queriendo descubrirle a la vida posibilidades de perfección que permitan un comportamiento elevado ante ella. Es un optimista. Aspira a salvar el ideal, que está ya tan desfigurado, que no se reconoce entre los hombres, y poner de manifiesto todo el bien de la vida oculta.
Cervantes presenta en su obra inmortal, desde su inicio, la historia del loco más cuerdo y del cuerdo más loco que ha conocido la humanidad, a quien la vida va moliendo a palos y el desengaño lo sigue como la sombra al cuerpo, pero sin llegar jamás a entristecer su corazón.



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