Meses de Pesares y Glorias PVII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Meses de Pesares y Glorias PVII

Condensados

JULIO DE 1945
(Séptima parte)

      


Por: Jacobo Contente

Al iniciarse la segunda mitad del año de la victoria, los hechos que registran la historia en la Europa liberada, aunque no tenían la trascendencia bélica de los tiempos de la contienda, con mucho los tenían en la geografía y política de corto y mediano plazo.
El cuatro de este mes, Berlín era ocupada por las cuatro potencias aliadas. En Inglaterra Churchill pierde ante el Partido Laborista y en Postdam desde el 16 del mes hasta el 2 de agosto, se celebra la tercera y última cumbre de la guerra. Churchill, Stalin y Truman acuerdan la división de Alemania en la postguerra y reafirman la exigencia de rendición de Japón. Por su parte el gobierno provisional francés, inicia el 23 de julio el juicio de Pétain en París y a finales del mes se extradita de España a Laval.


Al otro lado del mundo las armas se siguen disparando, logran los australianos desembarcar en Balikpapan, Borneo y también a principios de mes (día 5) se proclama la liberación de Las Filipinas. En ese mismo día muere el Primer Ministro australiano Curtis y se continúa con los bombardeos a Japón, realizados desde portaaviones cercanos a la isla.
Cabe mencionar que en este sector del conflicto el 8 de junio, con un explicable retraso por la situación que se vivía, entra en acción el Escuadrón 201 compuesto por pilotos mexicanos. Su debut consistió en una formación de 20 Cazas que bombardearon y ametrallaron tanques y camiones, apoyando las operaciones terrestres, lo que permitió que la infantería norteamericana se apoderara de Aratao. La operación fue comandada por el Capitán Radamés Gaxiola quien condujo su escuadrón que pilotaba aparatos P-47 cargados cada uno con dos bombas de demolición de 500 libras y más de 250 tiras de municiones de ametralladoras de calibre 50. Ellos volaron al lado del experto grupo norteamericano número 58 de combate.


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No obstante el deterioro de las fuerzas niponas, el 30 de julio un submarino japonés logra hundir al crucero norteamericano "Indianapolis"; ataque que se realiza después que el navío había entregado las partes de la bomba atómica en Saipan. Este fue el último gran buque aliado que se perdió durante la guerra.
A propósito de los preparativos y puesta a punto de la bomba atómica, en Alamogordo, Nuevo México, culmina con éxito la madrugada del 16, el ultra secreto proyecto Manhattan con la primera gran explosión de esta naturaleza. En el horizonte una gigantesca bola de fuego, más brillante que varios soles y que había fundido en vidrio la arena del desierto, inauguraba con el equivalente de energía de veinte mil toneladas de TNT, la nueva era de intimidación humana y riesgos para todo ser viviente.
Todos estos acontecimientos preliminares a la total terminación del conflicto con la esperada derrota de Japón, nos hace recordar a uno de los más esenciales protagonistas de la victoria, que murió (12 de abril/ 45) poco antes de que ésta se realizara y cuyas decisiones fueron de vital importancia en las llamadas "reuniones en la cumbre". Su nombre: Franklin Delano Roosevelt.
La vida de este singular personaje de la política e historia estadounidense, se inicia en 1882. De familia acomodada y siendo un abogado exitoso, casi siempre se mantenía en su juventud aislado del trato con la gente común. Lo insólito en su caso fue la constante superación de su personalidad, llegando a ser el primer Presidente en la historia institucional de su nación, con cuatro periodos consecutivos en el puesto.
Siempre anhelando un cargo público, Roosevelt participó siempre en el Partido Demócrata y su principal impulso lo obtuvo al apoyar -desde su campaña- al Presidente Wilson. Él lo nombró secretario adjunto de Marina, puesto que le dio la oportunidad de supervisar la construcción naval norteamericana durante la Primera Guerra Mundial y al mismo tiempo establecer importantes contactos, que a la postre, le servirían en su ascendente carrera hacia la presidencia.
En 1905 se casó con su prima Eleanor Roosevelt, con quien formó una numerosa familia. Ella le brindó un gran apoyo moral en toda su vida, sobre todo cuando enfermó de parálisis en 1921; enfermedad que pudo controlar a la postre, mediante una enérgica terapia física recibida en una población del Estado de Georgia.
A los Roosevelt siempre se les conoció por su gran tenacidad y querer aparecer siempre en los primeros planos sociales y políticos; por ello, muchas de sus amistades no dudaron de lo que Franklin en una ocasión les había manifestado: "Llegaré a la gubernatura de estado y después a la presidencia".
Pero no siempre fueron triunfos en la vida política de este personaje, pues ante el fracaso del Partido Demócrata a la gubernatura del estado de Ohio (1920) en el que él aparecía como segunda figura en importancia, se retira por un largo período de la vida pública. En 1928 la convención demócrata presenta en principio a Alfred Smith como candidato a la gubernatura de Nueva York, candidatura que no estaba muy bien apoyada, optándose por Roosevelt como primera figura, quien gana las elecciones por estrecho margen.   Este puesto, como lo había manifestado, lo aprovechó como trampolín hacia la presidencia, por lo que en la convención de su partido efectuada en 1932, resulta candidato teniendo como lema de la campaña: "Los días felices han vuelto". Roosevelt gana en plena crisis económica, con una nación deprimida en lo moral y en lo material. De inmediato lanza un renovador programa político en donde el bienestar del pueblo es la principal meta a lograr, pues la depresión había dejado a once millones de ciudadanos sin trabajo, y lo que es peor, sin esperanzas.
Él no se cuidó de atacar al anterior gobierno de Hoover, pues decía que tenía toda la culpa de lo que estaba sucediendo, ya que sabían las causas pero no tuvieron la voluntad de cambiar. Su electrizante personalidad le dio muchos triunfos y la maquinaria productiva empezó a funcionar. Él siempre  dijo que las acciones se tenían que hacer de inmediato y salvó en primer término a los bancos, mediante una nueva ley bancaria. También dentro de sus primeros cien días de mandato, se le presentó la crisis de los granjeros que literalmente estaban quebrados y no podían pagar sus hipotecas, ni los necesarios insumos para continuar con su labor; también lanzó proyectos federales de trabajo y financiamientos especiales, pues decía que: "la gente no come a largo plazo, sino que come todos los días".
Otro importante golpe político fue la abolición de la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas y promovió lo que en español se entiende como "nuevo trato" apoyando incluso a un movimiento cooperativista conocido con las siglas N.R.A., que dio nuevo vigor en la creación de fuentes de trabajo. Todos estos movimientos y leyes urgentes lo respaldaron para su segundo período en 1936, donde obtuvo una mayoría a favor sin precedentes. No obstante su popularidad, tuvo varias dificultades en el Congreso quienes criticaron muchas de sus medidas de emergencia, no tanto por sus fines sino por la forma de hacerlo. Realmente Roosevelt fracasa al tratar de convencer al Congreso, pero no lo vencen en su dinámica, aunque para el período presidencial de 1940, se abstiene de difundir sus proyectos para no ser criticado.




No obstante sus propias dudas hacia la reelección, Roosevelt de nueva cuenta resulta ser el candidato demócrata por aclamación, debido en gran parte a los días que se estaban viviendo en Europa, pues ya se había dado la invasión alemana a Polonia. Gana la presidencia en noviembre de 1940 en medio de una gran tormenta mundial, por lo que sin consultar al Congreso y ante la ayuda pedida por Inglaterra, vende 50 destructores a la armada inglesa para su defensa.
Esto último levantó muchas voces de protesta entre grupos aislacionistas que no deseaba involucrarse en el conflicto, además de ser atacado por los principales políticos republicanos; él había afirmado que nunca mandaría fuerzas al extranjero, excepto por un ataque que hiciera el enemigo a las fuerzas o territorio de la nación.
En 1940 se convierte en el primer presidente reelecto por tres ocasiones seguidas y en su interior, estaba convencido de que en los próximos cuatro años de su mandato, Estados Unidos tendría que luchar en una guerra que muchos no querían, pero que debían de enfrentar. Para ello empezó a hacer efectivo el reclutamiento militar y la puesta en marcha de la construcción de nuevo armamento, pues la situación, no tanto de Europa sino de Japón le preocupaba, ya que estos últimos habían invadido a China.
El 26 de noviembre de 1941 mediante los diplomáticos estadounidenses, Roosevelt da sus últimas proposiciones a los representantes nipones, iniciativa que no tuvo éxito pues el domingo 7 de diciembre la fuerza aérea japonesa ataca Pearl Harbor. Al día siguiente (8 de diciembre) la Unión Americana declara la guerra a Japón y las fuerzas del Eje.
Desde ese instante se consideró a Roosevelt un político intervencionista, pero gracias a él, por las medidas realizadas a tiempo, pudo la nación constituirse en el arsenal de la democracia, habilitando a los aliados con armamento de primer orden, no obstante el gran peligro que representaron al principio de la guerra por los submarinos alemanes en el Atlántico del Norte.
Por sus decisiones de vital importancia en Casablanca, Quebec, El Cairo, Teherán y Yalta, se le conoce a Roosevelt como el "Campeón de las Democracias". Pero como todo gran hombre de importancia política, Roosevelt recibió muchas críticas por ser consecuente con los requerimientos de los rusos, además dejó varias incógnitas sobre su proceder en el caso que culminó con el Holocausto judío de Europa, pues poco antes del conflicto no permitió que los refugiados judíos del tristemente célebre barco "SAN LUIS", desembarcaran en sus costas, después de haber tenido la misma suerte con el gobierno cubano. Otras dos interrogantes sobre el mismo tema, ha sido la poca difusión que se hizo por parte de los Estados Unidos, de los crímenes que se cometían en los campos de exterminio nazis y la no ejecución de operaciones de bombardeo a las vías férreas que conducían a los mismos. Estos hechos insólitos, resaltan más aún, cuando es conocido por todos de que a Roosevelt los judíos de Norteamérica siempre lo apoyaron y que en su gabinete de gobierno, existieron varios e importantes colaboradores de la misma fe.
Para su cuarta reelección -algo que él no quería por su ya demeritado estado de salud y las reclamaciones de algunos políticos de tener a un hombre más joven en el poder por causas de la guerra- trata de mantenerse al margen, pero al ver la falta de un líder como él en el Partido Demócrata, decide ya muy al final volverse a lanzar como candidato, decisión que le costó una buena parte de lo que le quedaba de energía.
  No obstante los problemas físicos que no podía disimular, acude a Yalta en 1945 en donde obtuvo la promesa de Stalin de que los países del este europeo obtendrían su independencia después de la guerra, cosa que nunca sucedió, reconociendo en este caso sus errores de juicio.
Al tratar de restablecerse de un cansancio crónico y una fuerte gripe que lo acosaba, viaja a Georgia, en donde muere repentinamente el 12 de abril, consternando a toda la población mundial. Churchill manifestó que el destino de Roosevelt al momento de su muerte era poco envidiable, pues se encontraba en la cúspide de su carrera y del liderazgo mundial.
Nosotros podemos agregar, que efectivamente el mundo había perdido a un líder fuera de serie, pero también a un verdadero motor humano que impulsó a salvar a su nación y al mundo libre, de las garras criminales de los movimientos fascistas de la época y sus enajenantes líderes.

Continuará...

      


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