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03/11/2017
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Meses de Pesares y Glorias PIV

Condensados

Meses de Pesares y Glorias
(Cuarta Parte)

      


Por: Jacobo Contente

Abril de 1945

En la mayoría de los 30 días del mes anterior al término de la guerra en Europa, se observan culminantes acontecimientos que darían la forma de los tiempos de la posguerra y algunos de ellos han trascendido hasta los tiempos modernos.
Durante la primera quincena en el frente del Pacífico el ejército norteamericano desembarca en Okinawa y el gobierno japonés renuncia, formándose uno nuevo menos militante encabezado por Suzuki. Los nipones llegan a tal grado de desesperación que envían las primeras oleadas de ataque a gran escala de tipo kamikaze, en contra de los buques aliados localizados en Okinawa, resultando 32 barcos hundidos y 368 averiados. Por su parte las fuerzas aliadas logran hundir el gigantesco acorazado japonés Yamato en la batalla del mar de China oriental.

En Europa se siguen liberando campos de concentración como el de Bushenwald (13 de abril), Belsen, Nordhausen y Amhen (15 de abril) y se avanza en las campañas contra Berlín, Viena y el norte de Italia. Muchos prisioneros son capturados y por contraparte, prisioneros aliados son liberados, como el caso del castillo Colditz, a la llegada de los norteamericanos a Nürenberg.
Pero las noticias no son únicamente de los frentes, ya que el 12 del mes muere el presidente Roosevelt, asumiendo Truman la presidencia. Por otra parte, Hitler celebra apresuradamente su 56avo. cumpleaños (20 de abril), suicidándose con Eva Braum el último día del mes, no sin antes designar a Dönitz como sucesor. Como se recordará en este mismo mes muere Mussolini (día 28) a manos de los guerrilleros que le dieron captura cerca del lago Como.
Poco antes de terminar este importante mes de la segunda conflagración mundial, Himmler quien fuera lugarteniente del dictador alemán, se reúne con el conde Bernadotte de la Cruz Roja sueca (23 de abril) -sin autorización de Hitler- para ofrecer la rendición alemana a los aliados, pero no así a la URSS. Además por esas mismas fechas Göring, quien comandara el ejército del aire alemán, se ofrece como sucesor de Hitler, mismo que ordena su inmediato arresto.


En el plano político internacional, en la ciudad de San Francisco (25 y 26 de abril), se reúnen delegaciones de 50 naciones que redactan la Carta de las Naciones Unidas, organismo que tendría en ocasiones futuras, un papel secundario pero oficial en la independencia de varias naciones, como el caso de Israel en 1948 y el dirimir presiones en la época llamada guerra fría.
Como se cita, por la liberación de varios campos de concentración incluyendo el de Dachau (cerca de Münich el 29 de abril) y desde la liberación de Auschwitz por el ejército rojo (26 de enero/45), el mundo confirmaba lo que muchos se imaginaban o sabían, pero siempre la realidad en cada liberación, superaba lo inimaginable, por lo que muchos generales y soldados alemanes involucrados en los brutales crímenes contra la humanidad, deseaban con desesperación entregarse a las tropas inglesas o norteamericanas y no así a las rusas, estas últimas que habían sufrido en carne propia y en su territorio, la despiadada brutalidad nazi y su maquinaria bélica, que como la napoleónica, no pudieron con el más poderoso general ruso llamado Invierno, no obstante haber llegado a las mismas puertas de Moscú.
¿Pero quiénes eran esos hombres y sus comandantes que tanto temían los alemanes en su desordenada huida hacia occidente? Simplemente eran personas extraídas de una población que sufrió mucho y la que más pérdidas humanas tuvo durante la guerra. Con una población de 193 millones de personas al inicio de la campaña contra su país, los rusos que contaban con 20 millones de soldados, al final de la guerra se calcula que murieron 13.6 millones y otros 5 millones de soldados resultaron heridos; además, con excepción de China, fue la población civil más castigada, calculándose en 7.7 millones de personas muertas o desaparecidas.
Pero la población rusa que hizo frente a la invasión nazi, tenía ya muchos años de sufrir injusticias y pobreza, a manos de un régimen zarista y su pequeña clase dominante. Posteriormente también sufrió una revolución sangrienta y la implantación de un sistema, presuntamente libertador y progresista a manos del proletariado, que degeneró en un régimen brutal y autocrático, impuesto por un hombre cuyos primeros años de estudio los había efectuado en un seminario teológico. Su nombre: Joseph Stalin.
Este nuevo zar comunista nació en 1879. Hijo de un operador de una fábrica de zapatos y una madre sufrida que siempre tuvo que realizar trabajos extras para el sostenimiento de su familia. El ambiente en el que creció, siempre estuvo impregnado de odio por la opresión zarista, pues la mayoría de la población era paupérrima, analfabeta y sumida en la más angustiante represión.
Expulsado de la escuela por pertenecer a un grupo socialista, es perseguido y arrestado en 1902 y varias veces fue deportado a Siberia. Al poco tiempo se alineó con los bolcheviques comandados por Lenin. Después de la Primera Guerra Mundial que costó a Rusia 5 millones de vidas, en 1917 estalla la revolución comandada por socialistas moderados que derrocan al zar y que a su vez son relegados del poder (octubre de 1917) por un grupo de bolcheviques con Trotzky y Lenin a la cabeza del proletariado.
Stalin es nombrado Secretario General del Partido en 1922, pero los fracasos económicos del sistema leninista, su muerte y las luchas internas por el poder, colocan a Stalin a la cabeza del gobierno, imponiendo su primer plan quinquenal en 1928, que desata una guerra civil y el cierre de las iglesias.
Su pasión por el poder absoluto originan comentarios de que: "a él no le gusta el dinero, los placeres, el deporte o las mujeres". Su propia esposa Nadia, quien no estaba de acuerdo con la forma radical de gobernar, al ser amonestada severamente por él, opta por suicidarse. No obstante su mano de hierro y su historial de crímenes cometidos para llegar y conservar el poder, el gobierno comunista es reconocido en 1933, por la mayoría de los principales países del mundo, entre ellos los Estados Unidos en la época de Roosevelt, reconocimiento que hizo la nación norteamericana, después de 16 años en los cuales no tuvieron relaciones diplomáticas.
Los reconocimientos al régimen de Stalin le dieron prestigio y lo ayudaron para restaurar la economía de la nación; sin embargo en 1936 Stalin efectúa una de las llamadas "purgas", donde manda matar a toda persona que pretenda tener influencia sobre la población o se sospeche de ser rebelde a sus dictados; incluso manda ejecutar a su propia policía.
Tres años más tarde (1939), públicamente rechaza y critica a Hitler y su gobierno, pero en comunicación directa y privada, los dos dictadores se ponen de acuerdo para atacar Polonia; Hitler por el flanco occidental y Stalin por el oriente. El pacto entre ellos no duró mucho, traicionándolo Hitler cuando decide conquistar a Rusia y llegar a tan sólo 30 km. de Moscú.
Stalin y sus generales ordenan la política de "tierra arrasada", para que los invasores alemanes no aprovecharan los bienes o productos que supuestamente encontrarían en su avance territorial. Esa estrategia, el cruel invierno y la gran ayuda prestada por los aliados en materia de pertrechos bélicos y humanitarios, harían inclinarse la balanza a favor de los rusos.
Un sobreviviente de la Operación Barba Roja (nombre que dieron los alemanes a la invasión rusa), relata lo siguiente: "La crudeza de aquel invierno no perdonó a rusos ni a alemanes... era en Osarovo, el subteniente ve con sus gemelos un grupo de soldados y caballos en una pendiente cubierta de espesa nieve. El subteniente se ve forzado a admitir lo que se negaba a creer: ¡Caballos y jinetes apretados unos contra otros, enterrados en la nieve hasta la cintura, estaban muertos y se habían quedado de pie!... El cabo Tietz intenta fotografiar este espantoso testimonio, pero el disparador de su cámara no funciona. El obturador también está helado. El dios de la guerra ha tapado esta escena infernal de la guerra con su mano, para que los horrores del pasado no nos sirvan de advertencia en el porvenir". (Paul Carell).
Este tipo de escenas macabras y otras más, envueltas en un heroísmo pocas veces visto, crearon a hombres decididos a acabar con el enemigo, comandados por oficiales astutos y decididos como los generales Chuikov quien frenara el asalto alemán a Stalingrado o Zhukov, quien entre otras cosas planeó la ofensiva final sobre Berlín.
Pero volviendo a Stalin y su personalidad, se dice que en Yalta hizo un brindis ante los demás jefes aliados, diciendo: "Quiero brindar nuestra alianza, no debemos engañarnos unos a otros. Como hombre honrado -dijo- creo es mejor no engañar a un aliado, aunque sea un tonto".
Astuto como siempre, Stalin extendió su poder a fines de la guerra y por varios años más, teniendo manos libres en Europa del este, dominando Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumania, Stonia, Lituania y Hungría. Posteriormente haría una alianza con Mao Tze Tung.
Su actuación en lo interno tampoco cambió, pues en 1953 quiso realizar otra de sus "purgas" conociéndose en la historia como el complot de los médicos, que según él se habían confabulado para matar a sus oficiales. Stalin repentinamente enferma y sufre una hemorragia cerebral, muriendo el 5 de marzo de 1953.
Más de un millón de personas visitaron su tumba, que era la misma donde se guardaban los restos de Lenin, pero su culto se extingue al sacar a la luz Kruchev en el XXII Congreso del Partido Comunista en 1961, sus terribles intrigas y asesinatos, quedando en entredicho su papel aparentemente decoroso, que pudo tener en los anales de la Segunda Guerra Mundial.

Continuará...

      




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