Meses de Pesares y Glorias P I *s - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Meses de Pesares y Glorias P I *s

Condensados

Sonido de aviones Stukas
y fragmento de un discurso
de Winston Churchill

      

PRÓLOGO
Hace más de sesenta y seis años, el mundo recobró una paz que por dos ocasiones en un mismo siglo se había perdido. La segunda conflagración mundial fue la más encarnizada y extensa que se tenga memoria en los anales de la humanidad, estimándose la muerte de 24 millones de soldados de todos los ejércitos participantes, y como siempre una cifra de civiles muertos todavía mayor, que tal vez haya llegado a 40 millones de personas.
En el transcurso de 1995, "Foro" (revista) llevó a sus estimados lectores una serie de artículos mensuales, con algunos de los principales sucesos en el largo lapso de 60 meses que duró la guerra. Ahora por medio del Internet, recordaremos con algunos de ustedes que la vivieron, y con las generaciones nacidas en la posguerra, este importante evento y su conclusión, que dio la pauta para sentar las causas de muchos hechos que se fueron presentando -casi todos- en el transcurso de la segunda mitad del siglo XX; entre ellos, el inicio de la llamada guerra fría y la independencia del Estado de Israel, cuyo pueblo se vio diezmado en más de 6 millones de hombres, mujeres y niños, en su mayoría, víctimas atrapadas en las garras de un nacionalsocialismo alemán, y muchos otros, que defendieron con las armas de diversos ejércitos la dignidad de una patria ocupada, amén de los principios de libertad y respeto a la vida con que la cultura occidental -hasta entonces- se había distinguido. Cultura a la que el judaísmo había aportado una buena parte del pensamiento intelectual y filosofía moral.
Sobre este tema se ha escrito y filmado mucho, por lo que no deseando conservar un estilo tradicional equiparable a un libro de historia, su autor se propone repasar los acontecimientos de los últimos ocho meses de la guerra, comprendidos en el año de 1945, haciendo una retrospectiva histórica que probablemente muchos de ustedes ya saben, pero que consideramos importante volverla a recordar para su preservación.
Aparecerán muchos datos y hechos interesantes, que gracias al transcurso del tiempo se han podido revelar y medir, ayudando un poco más a la obtención de lo que podríamos llamar "una justa dimensión" de tan nefasto acontecimiento. Al mismo tiempo se hará una semblanza de los personajes más notorios, llámense héroes o villanos, que cambiaron en un momento dado el curso de la historia.



(Primera parte)

Por: Jacobo Contente


ENERO DE 1945

Los periódicos y la radio de aquella época, difundían los avances de los ejércitos aliados. Europa empezaba por fin a sacudirse del yugo fascista, y las operaciones bélicas en el Océano Pacífico, continuaban un poco más lentas, pero avanzando. El ejército y la aviación alemana intentaban sin éxito contraatacar algunas posiciones en Francia, Bélgica y Holanda. En este mes, la presión que se ejercía sobre Budapest, también inició un férreo contraataque alemán, pero algo ya se veía claro en el horizonte, el final del Tercer Reich.

Con las tropas de los otros dos países que formaban el llamado "Eje Tokio-Roma-Berlín", las situaciones eran distintas, pues en el caso de las fuerzas italianas que lucharon en el Norte de África, desde 1943 se habían pasado al bando aliado y combatían por la liberación de su patria, liberación que cobró un mayor número de soldados italianos muertos, que los que habían tenido en la época de la expansión soñada por "Il Duce" Benito Mussolini, que como dato curioso citamos que su nombre de pila le fue dado, por la admiración que su padre sentía por el Presidente mexicano Benito Juárez.
Al Benito italiano, al que los alemanes habían rescato de su prisión en 1943, ya no le quedaba más que el papel de títere de Hitler y sólo simbólicamente siguió gobernando hasta el mes de abril del '45, en que fue ajusticiado con saña junto con su amante Clara Petacci.A diferencia del otrora orgulloso ejército italiano, quien había ya capitulado y firmado el armisticio de Malta, el ejército japonés seguía resistiendo en varias islas del Pacífico y algunos puntos del continente asiático; en parte debido al adoctrinamiento fanático con que los habían preparado y principalmente por la estrategia que los tres grandes (Roosevelt, Churchill y Stalin) habían trazado para llegar a la victoria final, ganando primero la guerra en África y Europa y después la guerra más lejana con los japoneses. Stalin incluso había impuesto la condición de no ayudar a los ingleses y norteamericanos en acciones contra el Imperio del Sol Naciente, hasta pasados tres meses de la rendición de las fuerzas alemanas.


Inglaterra con cincuenta millones de habitantes encamina todos sus esfuerzos a una producción bélica y durante dos años Churchill lucha solo contra los alemanes, en espera de que el coloso norteamericano se asociara en la empresa. En un punto del Atlántico Norte se cita con Roosevel para charlar sobre la guerra, saliendo muy contento de la reunión, pues representaba un gran desafío para Hitler el nuevo socio y proveedor bélico. Menos de cuatro meses después, los Estados Unidos entran en guerra y entre los dos estadistas hacen un plan común de batalla, surgiendo entre ellos una gran amistad. Esta asociación no podría tener éxito sin que antes se abrieran los canales marítimos necesarios, por lo que necesitaban despejar a los amos del Atlántico, representados por los submarinos nazis de tipo U-2.
Esta amenaza duró algún tiempo, registrándose en un solo mes la pérdida de 142 barcos. La prioridad fue una guerra antisubmarina, que sólo los adelantos científicos y las nuevas estrategias de defensa, pudieron romper el bloqueo establecido por los alemanes. Desde ese momento la isla inglesa se convirtió en el mayor arsenal que la humanidad había conocido.
La ayuda prestada por la Unión Americana fue palpable en el Norte de África, pues los ingleses habían sufrido varias derrotas a manos del "Zorro del Desierto" Erwin Rommel, pero se hacía necesario abrir un nuevo frente, por lo que al enemistarse Stalin con los fascistas, Churchill viaja a Rusia en 1942 y establece varios acuerdos para llegar a la victoria, aunque entre los dos políticos nunca se estableció una relación amistosa, pues Stalin recordaba los ataques que Churchill le hacía al sistema comunista y más despiadadamente hacia su persona. En esa ocasión el jerarca ruso le recriminó la poca ayuda recibida de los ingleses para combatir al nazismo, contestándole Churchill con su característica personalidad que: "¿Dónde estaban ustedes cuando fuimos atacados por aviones cuyo combustible era de origen ruso?".
Con esa alianza tripartita las derrotas se convirtieron en victorias, empezando por "El Alamein" cuyo frente de batalla abarcaba más de 70 kilómetros y de la cual Montgomery salió victorioso. Churchill dijo: "Antes de El Alamein, nunca ganamos una batalla, después de El Alamein, nunca sufrimos una derrota".
Como estadista participó en varias conferencias importantes como la de Teherán de la que salieron varias ideas para acortar el tiempo de beligerancia. En la conferencia de Túnez enferma gravemente y sólo hasta la navidad de 1943 se recupera -según él- mediante una dieta de sulfa y brandy. Pero no sólo su salud se afectó en esa ocasión sino que también sintió que el primer papel que había tenido hasta ese momento en la guerra, le había sido arrebatado por los estadistas norteamericanos y rusos.
Era tal su bravura que se cuenta que al prepararse la invasión a Europa y habiéndose fijado el Día "D", insistió mucho en tomar parte en la invasión, pero el Gral. Eisenhower y el mismo Rey se lo impidieron; no obstante a los pocos días de haber desembarcado las fuerzas aliadas, viajó en un destructor hasta muy cerca de algunas fortificaciones alemanas que estaban activas y presenció un bombardeo masivo que él mismo ordenó y que no estaba planeado. Simbólicamente sintió que Dunkerque había sido vengada.
Siempre estuvo en activo hasta el final de la guerra y en 1945 en Potsdam, tomó parte en el proyecto de paz para Europa y la fase final de la guerra contra Japón, aunque en esa conferencia tuvo que retirarse por las elecciones para nuevo Primer Ministro que se debían efectuar en Inglaterra, sorprendiendo a todo el mundo su derrota. Herido pero no vencido a sus 71 años, advierte que él no pensaba convertirse en un dócil estadista retirado y también advierte que la guerra fría era algo más que un incidente diplomático, acuñando el apelativo de "Cortina de Hierro" ante la nueva política rusa. Escribe seis volúmenes sobre la Segunda Guerra Mundial, dejando una obra de más de diecinueve libros sobre política e historia.
No obstante su derrota electoral al término de la guerra y tras un período de gobierno laborista, de 1946 a 1951, nuevamente aparece como Primer Ministro inglés presentando su dimisión por razones de salud a los 80 años de edad. En 1953 recibe el Premio Nobel de Literatura. En 1963 es nombrado ciudadano de honor en los Estados Unidos y en el '64 se retira definitivamente de la Cámara de los Comunes.
Churchill se retira a la vida privada y artística, pues además fue un gran pintor. Este gigante del que muchos historiadores -parafraseándolo- han mencionado que: "Nunca en el campo de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a un hombre", muere el 24 de enero de 1965 (a los 91 años de edad).
Ante los halagos que constantemente recibía, él con su peculiar ingenio contestaba: "Fue la nación la que tuvo corazón de león, yo sólo tuve la suerte de ser llamado para lanzar el rugido".

Continuará...

      









No obstante la posición del jerarca ruso, las fuerzas aliadas en Asia ya cosechaban varios triunfos, entre ellos, la expulsión (27 de enero del '45) de los últimos soldados japoneses del Camino de Ledo; reabriéndose así la ruta de abastecimiento de Birmania a China.
Pero volviendo al escenario europeo, llegaban noticias de que la "aplanadora rusa" (ejército rojo) establece una cabeza de puente sobre la región del Oder, a menos de 80 kilómetros de la ciudad de Berlín. Asimismo ya se sabía que cinco días antes, fuerzas del mismo ejército habían liberado el vergonzoso y humillante campo de concentración de Auschwitz.
A diferencia de las estadísticas de principios de la guerra, en que miles de toneladas y vidas humanas se perdían a consecuencia de las "jaurías de lobos" que formaba la flota de submarinos U-2 alemanes en el Atlántico del Norte, a fines de enero de 1945 el trasatlántico Wilhelm Gustloff, es torpedeado frente a Gdynia, muriendo por lo menos cinco mil soldados y civiles alemanes.
No cabe duda que no obstante que las mieles de la victoria en el mes de enero ya las empezaban a saborear los aliados, el trayecto hasta las victorias oficiales (sobre Alemania, 8 de mayo/45 y sobre Japón, 2 de septiembre del mismo año) era todavía muy arduo y costaría aún muchas vidas. También no cabe duda que uno de los principales arquitectos de la victoria que sobresalió desde un principio por su visión y coraje, fue Sir Winston Churchill, quien desde el 3 de septiembre del '39, al declarar Inglaterra, Francia, Australia y Nueva Zelandia la guerra a Alemania, es nombrado para formar gabinete de guerra en Londres y al poco tiempo Primer Ministro; designación que significó la unión política del pueblo inglés ante la amenaza nazi, ofreciendo sólo "sangre, fatigas, lágrimas y sudor... a cambio de la victoria, sin importar cuan largo y difícil fuera el camino".
Es por ello que al inicio de esta serie de artículos sobre el 50º aniversario de la terminación de la Segunda Guerra Mundial, esta revista le brinda una portada, como un reconocimiento más, de tantos que en vida recibió por su recia y carismática existencia, que logró además de convertirse en un catalizador de primer orden, acuñar frases que a través del tiempo siguen teniendo una gran fuerza y comprensión real de los dramáticos momentos que se vivían, como son: "Combatiremos en las playas, en los campos, en las calles y en las montañas; jamás nos rendiremos" o la que pronunció en el clímax de la Batalla de Inglaterra, rindiendo tributo a los pilotos de la Real Fuerza Aérea, diciendo: "Nunca en el campo de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos".
¿Pero cómo era y cómo lo registra la historia a Sir Winston Churchill?... Aquel hombre robusto en su juventud, quien gustaba fumar cigarros habanos y que vemos en algunos documentales y fotografías con los dedos de su mano en alto emulando una letra "V", que significaba la victoria que había prometido desde sus primeros llamados a las armas en un momento tardío de su vida. Sin lugar a dudas lo han calificado de haber sido un hombre terco, orgulloso y complejo.
De madre norteamericana (hija del Director del periódico New York Times) y de padre inglés, termina sus estudios militares en 1894. Lucha al servicio de España contra Cuba y presencia la guerra anglobóer en Sudáfrica como corresponsal del Morning Post. A los 25 años de edad entra en la política en el Partido Conservador, pero su ambición provoca muchas envidias, por lo que decide continuar la carrera de las armas recibiendo el nombramiento de Primer Lord del Almirantazgo, revolucionando el sistema de guerra con armas más poderosas, creando una aviación al servicio de la marina y desarrollando el tanque de guerra, pues lo consideraba una arma decisiva.
En 1914 ordena un ataque sorpresa sobre Turquía (aliada de los alemanes) el que resulta un fracaso total. Se le inculpó y criticó mucho en el gobierno y sólo permaneció en él, gracias a la influencia de unos amigos. De 1924 a 1929 funge como Ministro de Hacienda, pero ya para 1930 con 60 años de edad, lucha por mantener su escaño en el Parlamento.
En el transcurso de los años 30's, lo que ocurría en Alemania le preocupaba y fue de los pocos que hablaba en contra de Hitler. Churchill en 1939 recibe por segunda ocasión en menos de 25 años, el nombramiento de Primer Lord del Almirantazgo. Ordena el rescate por mar de las fuerzas aliadas que habían quedado atrapadas en Dunkerque mediante una operación llamada "Dinamo", logrando salvarse más de un cuarto de millón de hombres. El hundimiento frente a las costas de Montevideo del poderoso buque de guerra alemán "Graf Spee" borra la mala impresión que había dado con su derrota naval en la Primera Guerra Mundial, por lo que al fracasar Chamberlain en sus intentos de mantener una "paz en nuestro tiempo" en base a varios acuerdos no respetados por Hitler, él mismo recomienda a Churchill para que lo substituya como Primer Ministro (1940) iniciando así su papel en la nueva guerra.
A mediados de 1940 comienzan los bombardeos sobre las principales ciudades inglesas (Batalla de Inglaterra) manifestando que era una consecuencia de la ambición y pervertida ciencia de los nazis; batalla en donde se perdieron uno de cada cuatro pilotos ingleses. Había dicho: "No sabemos como será la liberación y cuando llegará, pero nada hay más cierto que cada huella de los pasos de Hitler, cada mancha de sus infectados y corroídos dedos, será lavada y purgada, y si es necesario la borraremos de la faz de la tierra".







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