Memorias de mi paso por el C.H. Sefaradí PIII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Memorias de mi paso por el C.H. Sefaradí PIII

Condensados

Memorias de mi Paso Por el Colegio Hebreo Sefaradí
(Tercera Parte y última parte)


Por: Agustin Antonio Albarrán

DESARROLLO

Se continuó trabajando con entusiasmo y optimismo, generados por los maestros, alumnos, padres de familia, empleados administrativos, trabajadores manuales y, sobre todo, por el Comité Escolar y el de Madres de los niños.
Sin embargo, no todo era miel sobre hojuelas: se escuchaban algunas expresiones contrarias al establecimiento del Colegio. Se argüía que no era necesario, puesto que ya existían otras escuelas judías a las cuales podían concurrir los sefarditas; el sostenimiento del plantel gravitaría en el presupuesto de la Unión Sefaradí, además de provocar división étnica en las organizaciones agrupadas en el Comité Central Israelita. Esas voces fueron acalladas por las personas que tenían a sus hijos en el Colegio.
Deshecho el nubarrón, se creó el Taller de Costura para quien quisiera inscribirse, (des-tacaron en esa actividad algunas señoras madres de familia y entre las alumnas: Adela Cohen, Elvira Amkie, Francis Dayan, Rosa Yomtov... Se instituyó la clase de Baile y Danza. Se fundó el Coro que participaba los viernes por la tarde en la celebración del Shabat, en los matrimonios, en los bar mitzva y en cuanta ocasión era menester. Se inició la formación de la biblioteca.
Se adquirieron dos autobuses. La población escolar aumentaba: ya había 345 alumnos. Fue necesario duplicar grupos en el Jardín de Niños y en primer ciclo de primaria (Iº y 2º grados). Se hicieron ajustes razonables a las cuotas del servicio de transporte y de las colegiaturas. Debido a las peticiones de los padres de los alumnos que terminaban la educación primaria, acerca de que sus hijos continuaran en el Colegio cursando el siguiente ciclo escolar, el Comité Escolar y la Directiva de la Unión Sefaradí (V.B., M.N., D.Y....) apoyaron la iniciativa y decidieron establecer la Secundaria que, en 1950 empezó con el primer grado. A la inauguración concurrió el Secretario de Educación Pública, Lic. Manuel Gual Vidal. En ese año, la inscripción total en la escuela fue de 436 estudiantes.
El inmueble que albergaba al plantel resultaba, ya, estrecho. Debía construirse uno más amplio y moderno. Una vez más las directivas de la Unión Sefaradí y del Comité Escolar favorecieron la sugerencia de los padres de familia y de los alumnos, y resolvieron erigirlo. La comunidad escolar se mudó a la casa marcada con el número 174 de las calles de Nuevo León. Allí permaneció un año, mientras se realizaban las obras del nuevo edificio. Este, se inauguró con gran regocijo e ilusión. El acto constituyó un memorable acontecimiento social, en el que participaron las colonias Sefaradí, Alepo y Damasco, así como autoridades educativas. Ese inmueble lo ocupa, ahora, Radio Universidad de la UNAM.
La SEP dispuso que, para evitar más confusiones, se eliminara el apelativo TARBUT de las escuelas que lo llevaran, de modo tal, que sólo quedara una. Por ello, tanto el Monte Sinaí como el Sefaradí perdieron ese vocablo. Quedó como único Tarbut el que, en ese entonces, estaba ubicado en las calles de Lago Merú.
Los alumnos de primaria, dirigidos por sus maestros, elaboraron materiales que contenían información acerca de la cultura y de la civilización mexicanas y de los estudios hebraicos que se realizaban en el Sefaradí. Estos materiales serían enviados a niños de las escuelas primarias de Israel, en un intento de propiciar un intercambio escolar mexicano-israelita. El embajador de aquel país en el nuestro, recibió en una ceremonia especial, llevada al cabo en el patio del Colegio, dichos trabajos para hacerlos llegar a sus destinatarios. Meses más tarde se recibieron en la escuela, cartitas y tarjetas postales procedentes de Israel, que expresaban agradecimientos por los productos recibidos. Fue todo.
Se formó la Banda de Guerra, con el propósito de dar mayor solemnidad a los actos cívicos; fueron organizados equipos deportivos de Atletismo, Natación, Voley Ball y Gimnasia.
Es idea generalizada, entre los profesores de educación básica, que los niños, adolescentes y jóvenes que son alumnos de escuelas judías son inquietos, traviesos y "difíciles de manejar". Con este prejuicio llegaban los profesores y el personal de intendencia que enviaba el Sindicato de Trabajadores de Escuelas Particulares para cubrir las plazas vacantes o de nueva creación que se presentaban en el Colegio. Conforme con el Contrato Colectivo de Trabajo que regía las relaciones laborales entre el Sefaradí y el Sindicato, éste debía de cubrirlas y, los agraciados, estaban a "prueba" durante treinta días, al término de ellos, el profesor o el trabajador manual, podía quedar-se o marcharse; en este último caso, el Sindicato enviaba otra persona, en las mismas condiciones. Si el remplazo dejaba el trabajo, entonces el Colegio nombraba a quien necesitaba. En esta forma, el personal docente, administrativo y manual, en altísimo porcentaje, NO era miembro de la organización sindical. Todo caminaba y se desarrollaba bien, hasta que en el 1952, cinco profesores y dos trabajadores, apoyados por un funcionario del plantel y por algunos dirigentes del Sindicato presentaron un pliego petitorio en el que exigían que las setenta y dos personas que NO pertenecían al Sindicato, fueran sustituidos por los que presentaba dicha organización.
El Sr. David Yomtov, presidente de la Unión Sefaradí, en ese tiempo, decidía y firmemente, respaldó a los setenta y dos. Se aprovechó el incidente y se formó un Sindicato de Empresa, con el que se firmó el Contrato Colectivo de Trabajo (parece que continúa vigente), con mayores prestaciones que las que existían antes.
El Sindicato de Trabajadores de Escuelas Particulares, las siete personas adheridas a él y alguien poderoso dentro del plantel, declararon una huelga que duró tres días. Resuelto el manipulado conflicto, volvió la paz y todos (aún los siete) continuamos laborando, con el deseo de olvidar ese mal paso y con el propósito firme de que el Colegio continuara su marcha ascendente y productiva.

LOGROS

Socios distinguidos de la Unión Sefaradí, formaron los diversos Comités Escolares que sucedieron al integrado por los señores Babani, Nizri y Yomtov. Animados, todos, con los mejores propósitos, convertidos en realidades, al impulsar el avance del Colegio.
Entre otros, recuerdo gratamente, los siguientes:






Víctor Mitrani, José Benbasat, Benito Curiel, Isaac Moscona, Jacobo Elnecavé, Jacobo Maya, Elí Menasé, Uriel Esquenazi. Salvador Becherano, Isidoro Azuz, Adolfo Arditi, Simón Bali, José Bessudo, Max Varón, Víctor Tacher, Chaya Nizri...
Los presidentes de la Unión Sefaradí, sin excepción, apoyaron y fortalecieron al Colegio. En el 1959 correspondió al señor Mino Covo la creación de la Preparatoria, incorporada a la UNAM. En ese año la inscripción total del plantel fue de 608 alumnos.

En 1962 se recibió la comunicación siguiente de la UNAM: "Dir. del Colegio Sefaradí. Adolfo Prieto 133, Col. del Valle, México 12, D.F.
"Me es muy grato comunicar a usted que en la Prueba de Orientación y Conocimientos Básicos verificada por el Departamento de Psicología de esta Universidad Nacional a fines del año pasado, el 'Colegio Sefaradí" que usted dignamente dirige, quedó calificado con otros cinco colegios particulares, en el nivel superior, lo que ruego a usted haga del conocimiento de los profesores y alumnos, para su justa satisfacción y estímulo.

Atentamente
POR MI RAZA HABLARA EL ESPIRITU CU.,
México 20, D.F. a 14 de febrero de 1962.
DIRECTOR GENERAL
Lic. Palma Guillen de Nicolau"


Se compuso el Himno del Colegio, para ser cantado cuando la ocasión lo ameritara. Del año de 1959 al del 1962, se publicaron los Anuarios, llamados ORTO, que contenían los hechos realizados por los Sefaradim, durante el ejercicio escolar.
Al terminar los adolescentes el tercer grado de educación secundaria se realizaba, con ellos, un recorrido por la Ruta Corta de la Independencia de México. Algunas señoras, madres de familia de los excursionistas, nos acompañaban.
Los educandos de primaria, secundaria y preparatoria participaron, representando al Sefaradí, en las competencias deportivas inter-escolares israelitas. Salvo en una ocasión el Colegio Israelita de México, con una población que duplicaba a la del Sefaradí, lograba el primer lugar y, nosotros, el segundo. Cuando accedimos al primero, se terminaron las justas deportivas.
Nuestros alumnos hacían verdaderos esfuerzos para intervenir en todas las disciplinas programadas. Mientras que el Colegio Israelita tenía cuatro profesores de educación física que preparaban a los competidores, el Sefaradí sólo era atendido por el Prof. Gabriel Bobadilla, quien realizaba proezas con el desproporcionado grupo disponible, en comparación con el del Israelita.
El Colegio fue visitado por tres secretarios de Educación Pública: Manuel Gual Vidal, del que ya se habló, José Ángel Ceniceros y Jaime Torres Bodet. También lo fue por funcionarios y líderes israelíes. Cada uno de los mexicanos e israelíes dejó constancia por escrito, acerca de la organización, aprovechamiento académico-tecnológico y de la adecuada formación judeo-mexicana que observaron en los alumnos.
A propósito de alumnos: un elevadísimo porcentaje (¿95 ó 98%?) son hombres y mujeres de BIEN; los hay profesionistas excelentes, empresarios creativos, industriales progresistas, comerciantes triunfadores, periodistas prestigiosos, escritores afamados, dirigentes acertados, padres y madres de familia forjadores y conductores positivos de sus hijos...
No es posible citar el nombre de los mejores en su área de labor, por dos razones: una, por falta de espacio; la otra, por el temor a omitir, por olvido, el de persona alguna.
La Inscripción y el aprovechamiento continuaban en ascenso. Los reconocimientos académicos hechos por las autoridades educativas de los cuatro niveles: Jardín de Niños (hoy mal llamado preescolar), Primaria, Secundaria y Preparatoria, así lo expresaron en documentos que deben existir en los archivos escolares y en el Libro de Oro del Plantel.
El local de Adolfo Prieto 133 resultaba insuficiente para albergar a los educandos, al personal que los atendía y a los once autobuses; por tanto, se construía, oportunamente, un edificio amplio y moderno en la Calle Progreso de la Colonia Florida, a espaldas del Hospital López Mateos del ISSSTE.
En estas condiciones llegué al año del 1973 en que decidí JUBILARME, después de servir durante TREINTA AÑOS ININTERRUMPIDOS, al Colegio y a la Unión Sefaradí. La población escolar, al retirarme, era de:
198 alumnos en Jardín de Niños (hoy, preescolar);
418 alumnos en Primaria;
209 alumnos en Secundaria;
76 alumnos en Preparatoria.
Como mera coincidencia, el edificio de Adolfo Prieto 133 y yo, nos jubilábamos al mismo tiempo. Al nuevo inmueble sólo concurrí a su inauguración y a descubrir una placa metálica como homenaje a mí.
Mi inquietud al jubilarme consistía en preguntarle a quienes fueron mis alumnos, a sus padres a la Comunidad:
a)  .- ¿Dejé alguna huella positiva de mi paso por el Colegio?
b)  .- ¿Sembré la semilla adecuada para que fructificara en mis alumnos; a fin de que fueran personas útiles a sí mismos, a su familia, a su Comunidad, a México?
c)  .- ¿Logré que los niños, adolescentes y jóvenes confiados a mi cuidado y orientación aprendieran a conocer, a hacer, a convivir y a ser?


Si algunos de estos propósitos se alcanzaron me sentiré satisfecho por haber realizado mi tarea, aunque con nostalgia por dejar el Colegio en el que pasé más de la tercera parte de mi vida.


En la actualidad, sigo considerándome como un adepto y modesto amigo del pueblo judío, de la Comunidad Sefaradí y de su Colegio, a quienes deseo y pronostico larga, fructífera y feliz existencia.




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