Los últimos años de Doña Gracia Mendes - Intelecto Hebreo

Son las:
03/11/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Los últimos años de Doña Gracia Mendes

Etapa Electónica 2
                       Los últimos años de Doña Gracia Mendes
    
Cortesía de: Alicia Fastag
    
Este personaje Doña Gracia Mendes, del que ya hemos dado cuenta de su biografía, en 1558 le ofreció al Sultán turco Suleimán el Magnífico reconstruir la ciudad de Tiberias, ésta estaba prácticamente en ruinas. Los cristianos no vivían allá ni la pretendían, y los musulmanes no tenían ninguna pretensión por ella. Más allá de la presencia ocasional de ciertos nómadas beduinos, Tiberias era una ciudad fantasma, en total estado de abandono donde reinaba el caos y el vandalismo.
Doña Gracia,  su sobrino Yosef Nasí y el Rab Yosef ben Adrete, comenzaron a revitalizar la ciudad, embellecerla, desarrollar     industrias y traer inversores, para hacer de Tiberias una ciudad autónoma, donde pudieran establecerse los judíos dispersos por el mundo entero.
Sin embargo, en 1564, cuando se erigió el muro y los judíos comenzaron a regresar a Israel, de pronto, la cuidad de Tiberias, que a nadie le había interesado, comenzó a ser reclamada por Cristianos y     Musulmanes.
Según explica André Aelion Brooks en su libro sobre Doña Gracia Mendes “La Mujer que desafió a los Reyes” el problema no era que los musulmanes y cristianos de pronto se enamoraron de Tiberias. El problema     era que “los judíos” la estaban reconstruyendo y planeando tener allí una ciudad independiente.  
Tal como sucede hoy en día con el estado de Israel, el problema de los vecinos de Israel no es político sino religioso. Ambas religiones se consideran los herederos de un pueblo judío que ya debería haber desaparecido….  Un jeque musulmán comenzó a correr la voz que había encontrado una antigua profecía donde se afirmaba que si los judíos reconstruían Tiberias “la fe musulmana  desaparecerá y nosotros, los musulmanes, nos convertiremos en nómadas (como los judíos son ahora).
Y a pesar de que el Sultán Suleimán el magnífico, que era un gran defensor de la fe musulmana, había dado su bendición  para el establecimiento de los judíos a Tiberias, estos maliciosos rumores fueron suficientes para inflamar los ánimos de la población musulmana local y las cosas comenzaron a tornarse más difíciles para los judíos que llegaban     allí.
El mundo cristiano veía con mucho menos beneplácito que los judíos planearan establecer una ciudad estado independiente, y mucho menos en la “Tierra Santa”.  Para el cristianismo, que no logró explicar teológicamente la obstinada supervivencia del pueblo judío a pesar de haber hecho todo lo posible por evitarla, el exilio del pueblo judío, y su condición de judío paria y errante, era el castigo divino eterno por el supuesto crimen del deicidio cometido por los judíos en los tiempos de Yeshua. Por lo tanto, el regreso de a Israel y el establecimiento de su propio estado, representaría una pesadilla teológica que haría temblar el dogma     fundamental del cristianismo: la teoría del reemplazo. Por eso, en 1563,     cuando el cónsul francés de Constantinopla se enteró del plan para restablecer un estado judío, le escribió muy alarmado a sus superiores diciendo que Tiberias se establecería como una ciudad “exclusiva” para judíos.
Este argumento era maliciosamente falso, y aparte increíblemente cínico, ya que en la edad media los judíos que no se convertían, fueron expulsados de todos los países de Europa porque “solo a los cristianos se les permitía vivir allí.”   

Copio a continuación lo que escribe Andrée Aelion, acerca de la reacción de los representantes de la cristiandad cuando escucharon acerca del plan de Doña Gracia y Don Yosef Nasí: “La idea de que los judíos se pudieran reagrupar como nación independiente, aunque sea en forma embrionaria, resultaba horrible para el mundo cristiano”.
A pesar de que el Sultán Suleiman siguió apoyando este proyecto, la colonia judía en Tiberias no prosperó en el largo plazo. En 1565 Suleimán tenía demasiados problemas relacionados a su sucesión y finalmente en 1566 falleció en una expedición militar a Hungría.        
Sin el apoyo de Suleimán y con la batalla de la sucesión     en pleno, el proyecto de Tiberias se debilitó políticamente. Y la acefalía política en Constantinopla se reflejó rápidamente en Tiberias, donde a pesar de las murallas, el vandalismo de las tribus beduinas y     árabes locales, era cada vez más violento.
Doña Gracia, había comenzado a construir su casa en Tiberias, pero nunca llegó a Tierra de Israel.  Quizás porque estaba enferma o quizás porque pensaba que desde Constantinopla podía ejercer una mayor influencia para seguir manteniendo y reforzando la incipiente colonia judía     en Tiberias.  
En 1569 Doña Gracia Mendes,
ahora llamada con su apellido judío original:
“Nasí” , dejó este mundo.
    
Nota final: Conocer su historia, en mi opinión, no es solo importante para honrar su memoria sino principalmente para aprender de esta mujer virtuosa, para poner todo nuestro esfuerzo y usar todos nuestros medios, para ayudar -como judíos- a la subsistencia de nuestra etnia.
¡Que su memoria nos sirva de modelo e inspiración!   
DOÑA GRACIA MENDES
en TURQUIA, UNA VIDA DEDICADA A LOS DEMAS.
En el año 1553 Doña Gracia Mendes Nasí llegó a Constantinopla, la ciudad capital del Imperio Otomano (Turquía).
Estaba acompañada por un séquito de unas 200 personas
y 40 custodios.   
En Constantinopla Doña Gracia fue recibida con los honores que se hacen a una reina.


DOÑA GRACIA MENDES, DE LISBOA A AMBERES
(1510-1539)
Su nombre original era Beatriz de Luna, pero también fue conocida como Janná y luego "Gracia" Su apellido original era Nasí, pero en España se los conocía como "de Luna" . Beatriz de Luna nació en Lisboa, Portugal en el año 1510.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal