Los Sueños - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Los Sueños

Etapa Electónica 2
Los Sueños
 
Por: Willy de Winter
 
Introducción
El siguiente artículo habla de los sueños. Le dejo al lector meditar sobre la posición que los sueños ocupan en nuestra vida, en qué medida son expresión extraña de nuestra realidad cotidiana o, en su caso en qué medida nuestra realidad es influenciada por lo que soñamos.
 
FELICES SUEÑOS
"Cosa imaginada durmiendo" dice María Moliner en su Diccionario de uso de español, y con ésto tenemos al menos una definición de lo que es el sueño.
Cualquier tratado debe comenzar con una definición. Cuando el concepto es más que entendido, nace un poema. Si se invita al lector a ir por las dunas que están entre tierra y mar, iniciamos un ensayo.
Nos llega la definición, lacónica y acertada. Parece que la lexicógrafa no quiere gastar más palabras o explicaciones. Exagerando, podríamos imaginarnos su predisposición de hacer su diccionario bajo la divisa de "orden y limpieza". Muy bien. Es un buen principio porque la actual abundancia de palabras nos comienza a causar dolores de estómago.
"Cosa imaginada durmiendo"... ¡Y que ya nos sirvan los frijoles! El sueño no tiene la menor importancia, con todo y Freud y los psico-oniro-analistas". Es como un granito en la nariz que mañana desaparece.
Pero no siempre. Nos hemos adueñado del oscuro visitante nocturno para convertirlo en ideal. Lo que soñamos, deseamos.
"¡Soñado!", es el grito estridente de nuestra porción social hipersensible, que identificamos con el apelativo desdeñoso de maricones. Personalmente me considero hipersensible, pero no soy maricón, ni marinero, soy capitán, por ti seré, por ti seré. Si alguien, en el estado actual de las cosas del mundo, todavía tiene un ideal, favor de pasar a la taquilla número cinco, donde le dan su ficha. Luego le llamamos por su número y después se pondrá usted en la cola para ser arrojado en la olla de aceite hirviente.
El sueño puede ser angustiante o alegre, según lo que usted pensó poco antes de dormir. Si sus últimas divagaciones giraban alrededor de algún merolico demagogo, le puede sobrevenir una pesadilla. Los nombres de la pesadilla en otros idiomas son curiosos. Es "pesadelo" en portugués, con la misma idea. Luego, "nightmare" en inglés, "nachtmerrie" en holandés, "cauchemar" en francés y hasta en ruso, quiere decir literalmente "Yegua nocturna". Es ese caballo fantasmagórico que de noche jala a mil por hora la carroza de nuestros razonamientos por sinuosas veredas, arrastrando arbustos y chozas, mientras el cielo relampaguea. En alemán es "Alptraum", o sea el sueño de los Alpes, que por lo elevado de estas montañas centroeuropeas, equivale a un descanso difícil y errático. En italiano se dice "incubo", o sea aquella permanencia en la incubadora donde todos, al nacer, hemos experimentado dudas sobre cómo nos tratarán parteros, padres y demás inidentificables bípedos implumes que en coro susurran gritos de ternura o gritan susurros de ternura, que es lo mismo.
No sé, pero creo que últimamente mis pesadillas son alegres. Será porque todo me vale o he encontrado mi felicidad en los inocentes andares de los alfiles o ver a Mirnita durmiendo con media lengua salida por entre sus labios. Para los neurocirujanos es la secuela de sus tres operaciones pero para ella y para mí, es una modalidad de disfrutar la paz.
Así, apuntándonos a la felicidad minimalista, el sueño no es más que la cereza sobre el pastel de la vida. Y si en algún momento despertamos por el lado equivocado del sueño, espero que por fin reposemos sin caballadas, excepción hecha para las omni-hermosas yegüitas que hoy embellecen la existencia nacional, y embellezcan, espero, también toda la existencia de ultratumba, porque, si no, qué chiste tiene morir.

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