Los judíos de Salónica y la Shoá *s - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Los judíos de Salónica y la Shoá *s

Etapa Electónica 2
Música Sefaradí
Fragmento de:
"Nana de Salónica"
Los judíos de Salónica y la Shoá *s
Un recuerdo personal
 
Por: Henry (Errikos) Levy
Traducido por el Dr. Rubén Levitus
en colaboración con la Dra. Rita Eskenazí de Levitus
 
El 27 de Av, lunes 25 de Agosto, se cumplieron 59 años en que nuestros hermanos de los Comunidades judías de Rodas, Salónica y Cos
fueron conducidos a la cámara de gas por la maquinaria genocida nazi. A modo de homenaje les envío una nota publicada en la revista
"Nuestra Memoria" Nº 16 que edita la Fundación Memoria del Holocausto. (Gabriel Hercman, Bolivia).
 
Los judíos griegos en el Holocausto, la experiencia personal de un sobreviviente llevado desde Birkenau para limpiar el ghetto de Varsovia y construir un campo de concentración, y sus historias de supervivencia.
 
El ghetto de Varsovia
...En agosto de 1943, 3.500 judíos griegos fuimos transportados desde Birkenau hacia Varsovia para remover los escombros del Ghetto y construir el campo de concentración de dicha ciudad. Dado que este campo no tenía crematorios, representaba una pequeña mejora respecto de Birkenau. Nuestra primera tarea consistió en remover los cadáveres de los oficiales SS y otros alemanes que murieron durante la revuelta del ghetto judío. Durante nuestra tarea descubrimos los cuerpos de numerosos hombres, mujeres y niños judíos asesinados mientras luchaban valientemente utilizando sólo sus manos desnudas como armas.
Cavando en la búsqueda de cuerpos, encontramos muchos manuscritos, cartas, diarios y notas en yiddish, polaco, francés y hebreo. Recuerdo haber leído un diario en francés que consignaba que a mediados de 1942 los alemanes habían deportado más de 300.000 judíos del ghetto de Varsovia a Treblinka. El diario había sido escrito por una mujer llamada Rivkah Solowicz o Slobowicz, que había venido a Polonia a visitar a su madre y a su hermano mayor y no se le había permitido retornar a su hogar en Marsella.
Escribiendo algunas veces en yiddish sobre su esposo Moise y sus hijos Sarah y Jacob, pedía perdón por haberlos dejado e imploraba a Moise que actuara como padre y como madre. Decía además que habían quedado solamente 60.000 judíos en el ghetto e informaba haber visto numerosas tropas y tanques.
La resistencia judía creía que todos los judíos estaban siendo gaseados. Dándose cuenta que el plan nazi de reinstalación significaba la muerte, los judíos decidieron luchar. Por la mañana temprano del 19 de abril de 1943 el ghetto fue rodeado por tropas de asalto a medida que comenzaba el levantamiento. A pesar de que el ataque no había tenido éxito, Rivkah mencionaba que el ghetto había sido incendiado. La página terminaba con un poema en yiddish sobre una pequeña flor, que nosotros no entendimos, y firmaba como Rivkaleh.
Cuando llegamos al ghetto todos los edificios habían sido incendiados por orden del General Jürgen Stroop. Durante la limpieza de los restos ensangrentados muchos prisioneros murieron de tifus, diarrea y desnutrición. En Varsovia me encontré por primera vez con otros prisioneros de Salónica; cuatro de ellos (Danny Namías, David Pardo, Elí Mucher y Elí Montekio) siguen siendo mis más íntimos y fieles amigos hasta el día de hoy.
Una tarde un hombre de la SS me llevó junto con otros cinco prisioneros griegos a la cocina para buscar comida para los caballos. Nos sentimos horrorizados al darnos cuenta que los animales estaban alojados en la hermosa y antigua sinagoga Nozyk que los nazis habían convertido en establo. Los civiles polacos que trabajaban junto con nosotros en el ghetto nos hicieron saber que "éramos más aceptables que los judíos polacos que eran acusados de haber matado a Jesús y explotado a la gente durante muchos años, y que habían recibido su merecido". Sin sentir lástima por los judíos asesinados declaraban que Polonia -estaba por suerte- "libre de judíos y de su olor". No obstante, lamentaban la pérdida de los edificios que habían sido incendiados.
Los judíos griegos nos mantuvimos unidos como hermanos, nos apoyábamos unos a otros y ayudábamos a los que eran amenazados por los de otras nacionalidades. Aunque los judíos europeos orientales no deseaban confraternizar con nosotros, respetaban nuestra lealtad y nuestra capacidad para mantener nuestra dignidad como judíos y seres humanos bajo tan terribles condiciones. Nunca lloramos o rogamos a un guardia SS o a un Kapo por clemencia, ni tampoco denunciamos a otros prisioneros que habían cometido transgresiones.
León Yahiel, que era un buen judío griego que había actuado como el "mayor" del block 4, donde yo estaba alojado, arriesgó su vida numerosas veces por nosotros. Una vez intentó sobornar a un oficial SS con oro, joyas y otros artículos de valor, encontrados por Sabetai Matarasso, Moshico Hazan y otros, durante sus excavaciones, a cambio de pan y sopa de papas.

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