La influencia sefaradí en los EE. UU. - Intelecto Hebreo

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02/10/2018
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La influencia sefaradí en los EE. UU.

Etapa Electónica 2
 La influencia sefaradí en los EE. UU.
 
Libro publicado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad
Del Gobierno de España; con la colaboración del Centro Sefarad en Israel
Cortesía de: Moisés Levy Alcahe (Israel).

En esta ocasión nos permitimos presentar a nuestro amable público lector, una referencia de una interesante obra para historiadores y personas que gustan saber más y al detalle de los acontecimientos e importancia que la influencia sefaradí ha tenido en varios pueblos y países del mundo; una obra que se dio a conocer en Madrid en el año 2017, con los contenidos de cinco destacados autores y que atinadamente inicia con un fragmento del poema “El nuevo coloso”, grabado en la base de la Estatua de la Libertad, escrito en 1883, e inspirado por Emma Lazarus (descendiente de los primeros sefaradíes portugueses que desembarcaron en Nueva York a mediados del siglo XVII).



Mapas                                     (1)                                                                                           (2)                                                                                   (3)
1.- Rutas migratorias de la diáspora sefardí entre los siglos XV y XVIII
2.- Mapa de Brasil procedente del Atlas Miller de 1519.
Junto con Nueva York, la costa nordeste de Brasil, concretamente Pernambuco, fue uno de los principales asentamientos sefardíes en el Nuevo Mundo.
3.- Mapa de Pernambuco, principal colonia holandesa en Brasil entre 1630 y 1654.
Durante el floreciente gobierno de Nassau, muchos comerciantes sefardíes de la comunidad de Ámsterdam se establecieron en la ciudad de Recife, capital de la colonia.

Fragmento del Poema de Emma Lazarus:
“¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!”, exclama ella con labios mudos.
“Traedme a vuestras agotadas, pobres, hacinadas multitudes que anhelan respirar en libertad, a los desahuciados de vuestras costas rebosantes.
Enviadme a estos, a los desamparados, a los sacudidos por la tempestad.
¡Yo levanto mi antorcha junto a la puerta dorada!”.

Presentación por: Alejandro Rubio González
(Sec.Gral. Técnico del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.)
Inicialmente Alejandro Rubio expresa los motivos que proyectaron la obra y señala algunas de las más celebres construcciones, que hasta la fecha existen en todo el territorio norteamericano; expresando además el entendimiento de una simbiosis de éxito, tanto para la nación, como para el judaísmo moderno.

Señala la importancia de la obra por sus referencias y detalles históricos, con un profundo origen judeoespañol en todo el proceso de un mercantilismo importante con la creación de varios puertos en la costa atlántica de los Estados Unidos, cuya importancia se equiparable a las contribuciones de otras emigraciones, como la escocesa y de hugonotes franceses.
Subraya la profesionalidad de los autores que formaron parte de este libro con poco más de 100 interesantes páginas y sus referencias; textos con el rigor histórico y científico dada la importancia del tema, agradeciendo también la imprescindible labor de los datos aportados por el Centro Sefarad de Israel.
En resumen, se logró terminar con un vacío existente en la bibliografía española, sobre la presencia de aquellos judíos españoles que en 1492 salieron de la península ibérica.

La diáspora sefardí a partir de 1492:
exiliados, cristianos nuevos y judíos nuevos
Por: Paloma Díaz-Mas (Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Por su parte nuestra amiga Paloma, prolífica escritora y autora de varios libros que nos tiene acostumbrados por su profesionalismo y amenidad sobre el período de los judíos españoles (dentro y fuera de la península), hace un recuento de los orígenes del judaísmo español, los motivos y su diáspora tras la expulsión de 1492 y los destinos a donde se dirigieron los expulsados, incluyendo la efímera estancia de algunos en Portugal.
También hace un recuento de las nuevas comunidades de sefaradíes en distintas regiones de Europa que duraron varias generaciones y sus inicios de la nueva inmigración hacia el Nuevo Mundo.
Resulta muy interesante enterarnos con detalles asombrosos, lo ocurrido con las comunidades sefaraditas en los distintos estados que formarían a Italia; las peripecias y dificultades que se encontraron en ciudades como Ámsterdam, Londres, varias poblaciones de Francia o Salónica. Es importante destacar el beneficio de muchas comunidades de origen portugués en puertos como Amberes y otros controlados por el entonces Imperio Otomano, así como las dificultades encontradas en algunos Países Bajos y Austria, con el surgimiento y persecución de los calvinistas; o las acusaciones de monopolio, sufridas por la familia Mendes, que tuvieron que huir primero a Italia (Ferrara y Venecia) y que posteriormente se asentarían en el Imperio Otomano.
Sería muy largo señalar todos los datos de Monarcas, Papas y Concilios que la iglesia católica promovió en Europa para evitar el asentamiento de cualquier comunidad judía. Los impuestos también se crearon especialmente con el mismo fin, no obstante, las trabas impuestas, los judíos progresaron como en el puerto de Hamburgo, donde en una población cercana (Altona) la comunidad judía de origen portugués pudo adquirir en 1611 un terreno para usarlo como cementerio, no obstante que, de una comunidad de 700 personas, solo contribuían para su mantenimiento y ayuda a los necesitados, tan solo 116 miembros.
Todos estos movimientos, en su mayoría de judíos sefaraditas nuevos y posteriormente de sefaraditas expulsados que regresaban de poblaciones otomanas, crearon con el tiempo unas redes transnacionales, que dieron migraciones hacia América y norte de África. En el caso de poblaciones en el “Nuevo Mundo” primero fueron las comunidades de las islas del Caribe y posteriormente en varios puntos del continente.

De Ámsterdam a Pernambuco y Nuevo Ámsterdam.
La aventura equinoccial de los sefardíes: la primera comunidad judía del Nuevo Mundo y la creación del mundo moderno
Por: Luis Esteban González Manrique
Los datos que contiene esta sección inician en el año 1654, cuando dos navíos anclaron en la rada de Nueva Ámsterdam, capital de la Nueva Ámsterdam. El primero llamado “Peereboom” el 22 de agosto; y el segundo llamado “St. Catrina” el 7 de septiembre, bajando del primero, los 3 primeros judíos de origen asquenazí que pisaron la Isla de Manhattan, que posteriormente pertenecería al estado de Nueva York. Ellos se llamaban Jacob Barsimon, Asser Levy y Solomon Pietersen. Del segundo navío descendieron veintitrés judíos sefaradíes que venían de Pernambuco, en el nordeste brasileño. Estos pasajeros formaban 5 familias y 3 solteros, de nombre estos últimos Abraham Israel, David Israel y Mose Lumbroso. Según registro, todos pertenecían a la primera comunidad judía del Nuevo Mundo, llamada “Tzur Israel” asentada en Recife, capital de Pernambuco.
Se dice que, con los barones de los dos navíos, pudieron completar el Minyán (cuórum mínimo para realizar los rezos en la religión judía), por lo que celebraron el nuevo año judío, el 5415 (el 12 de septiembre de 1654). Los descendientes de esos primeros 23 refugiados de Brasil y otros sefaradíes de Holanda, fundaron en 1682 la primera congregación sefaradí, es decir, los hispanos portugueses en la ciudad de Nueva York, llamada “Shearith Israel”.
Para 1730, esta comunidad construyó la primera sinagoga de la ciudad, convirtiéndose así en la fuerza cultural dominante de la comunidad judía de la colonia. Fue hasta principios del siglo XVIII, que la relación demográfica entre sefaradíes y asquenazíes cambió, por el inmenso flujo de inmigrantes judíos polacos y alemanes, que inmigraban por las guerras napoleónicas que se estaban efectuando en Europa. En 1825 los asquenazíes fundaron la segunda sinagoga de la ciudad, B’nai Jeshurun.
Luis Esteban González desarrolla un gran trabajo histórico, repleto de elementos cruzados en sus referencias y un amplio abanico de temas y personajes que desarrollaron la cultura, el comercio y las artes, tanto en el viejo, como el nuevo mundo; incluso trata acciones en el campo militar y en particular la supremacía naval lograda por los EE.UU. como los almirantes Michiel de Ruyter, Cornelis y Marteen Tromp, que derrotaron en varias ocasiones a sus adversarios ingleses, españoles y franceses.
Estos y otros temas como los cripto-judíos, el número de víctimas a manos de la inquisición, la Jerusalem holandesa, los aspectos de uniones matrimoniales entre sectores judíos, las invasiones neerlandesas de Brasil ó auge y caída del Brasil holandés, están tratados en forma clara y lujo de detalles, por lo que recomendamos su lectura.

La contribución de las comunidades sefardíes al comercio del Atlántico
durante el auge del mercantilismo
Por: León Benelbas Tapiero (Doctor en Economía)
El tema sobre las contribuciones del sefaradismo (en los aspectos económicos) es verdaderamente difícil de desarrollar, cuando se trata en varios aspectos de la nación más poderosa que hasta ahora ha existido, sin embargo, la perspectiva que León Benelbas nos lleva a analizar los mismos aspectos que mantenían las juderías en España, lógicamente antes de la expulsión.
Encontramos que, desde la baja Edad Media, los judíos españoles aprovechaban diversas conexiones, incluso con el mundo musulmán, para la práctica del comercio a larga distancia, prácticamente en todo el Mediterráneo. Por lo general siempre tuvieron grandes dificultades por lo inseguros que se volvían los caminos por luchas surgidas entre diferentes facciones principalmente los ataques constantes de los bárbaros en el norte europeo; además por la constante vigilancia de los encargados de las haciendas monárquicas, que ponían restricciones y vigilancias que atrasaban los flujos de mercadería o dinero.
En realidad, escasamente un 5% de la población sefaradí practicaba el comercio, lo que hoy sería dedicarse a importaciones y exportaciones, pues el resto eran artesanos, prestadores de servicios y otras actividades u oficios no muy lucrativos.
El verdadero desarrollo en esta materia se dio con la expulsión, pues muchos sefarditas emigraron a Portugal y naciones marítimas con experiencia en muchos puertos del Mediterráneo y aunque al poco tiempo también fueron expulsados de Portugal, sobre todo los judíos de habla portuguesa pudieron establecer contactos que al poco tiempo fueron redituables, sobre todo cuando se conocieron las grandes posibilidades que ofrecía el “Nuevo Mundo”.
En pocos años se abrieron nuevas necesidades para las colonias estadounidenses, abriéndose muchos puertos en las costas del Atlántico. Con la Guerra de Independencia y su Guerra Civil, muchos de los comerciantes de la diáspora judía, superaron a presbiterianos escoceses y hugonotes franceses, pues estos grupos no alcanzaban la penetración en los distintos imperios marítimos, que los sefaradíes ya contaban en esos tiempos.
De esas productivas relaciones comerciales, surgieron banqueros importantes que ayudaron a las finanzas de muchos reinos y repúblicas europeas. La buena fama de los comerciantes y banqueros sefaraditas quedó demostrada cuando el Imperio Otomano decidió expender sus alcances comerciales por la vía terrestre, a través de los Balcanes y no por vías marítimas. En esos momentos la República de Venecia invitó a los judíos levantinos, originarios de España, a instalarse en su territorio; fue tal el éxito de su labor, que otras repúblicas comerciales italianas siguieron su ejemplo, siendo Ferrara, Ancona y sobre todo, Livorno puertos en que desarrollaron estas comunidades.
¿Cuál era la gran diferencia entre los sefaraditas y los demás comerciantes? …que los sefardíes permitían intercambios entre un territorio musulmán y uno católico; entre uno calvinista, Holanda, y otro católico, Portugal. Entre uno anglicano y España o entre un luterano, Hamburgo, y Portugal.
Estos y otros ejemplos de la contribución económica sefaradita a Norteamérica son profusamente tratados correspondientes a los siglos XVII y XVIII; también su aportación en la Revolución Americana, y los acontecimientos en los siglos XIX y XX, sin olvidar el influjo de los sefardíes en el Imperio Otomano.

Como se contempla la materia de esta obra en general, se trata con claridad, amplitud y con el suficiente rigor histórico; por ello es ampliamente recomendada para ser adquirida y estudiada.



Si a ustedes amigo lector, institución
o centro de educación…
pueden solicitar informes de la obra completa o su copia electrónica, en las siguientes direcciones:
Catálogo de publicaciones de la Administración General del Estado
Ministerio de Economía, Industria y Competitividad



















































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