La hebraización de la diáspora. - Intelecto Hebreo

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01/04/2020
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La hebraización de la diáspora.

Etapa Electónica 2
La hebraización de la diáspora.
Meta Sionista para el Siglo XXI
 
Por:  Egon Friedler (Montevideo, Uruguay.)
Cortesía de: Ariel Kleiman
Si Herzl volviera a la vida en estos días y pudiera visitar Israel no creería que es real todo lo que ve. Ni Herzl ni sus compañeros de generación se imaginaron que en poco más de siete décadas, el estado judío de sus sueños, habría logrado convertirse en una potencia militar, económica y científica que concentraría a la comunidad judía más grande del mundo.

    Obviamente hubo otras muchas cosas que a principios del siglo XX no imaginaron. Entre ellas que vendrían al país judío, judíos de todo el mundo que hablarían los más diversos idiomas pero que finalmente se impondría el renacimiento del antiguo hebreo, que pasaría por un proceso de rápida modernización.

    A pesar de que a menudo se habla del hebreo moderno como una lengua muerta renacida a la vida gracias al sionismo, esta idea no responde a la realidad. En realidad, el hebreo, nunca fue una lengua muerta. Aunque durante un largo período no fue un idioma hablado, sí fue un idioma escrito. Según el hebraísta de la Universidad hebrea, Dr.Jaim Rabin (1915-1996), aunque desde la destrucción del Segundo Templo en el año 70 de la Era Cristiana hasta 1880 no fue un idioma utilizado por nadie en la vida cotidiana, sí se escribieron numerosos libros en él.



En la larga historia del pueblo judío hubo muchos precursores de ese renacimiento, pero indudablemente el hombre que le dio su impulso decisivo fue Eliezer Ben Yehuda (1858-1922) quien realizó una gran labor lingüística, que incluyó la creación de una terminología actualizada y la edición de un monumental diccionario del cual cinco volúmenes de 17 se publicaron durante su vida. Ben Yehuda también fue el primer judío en la Eretz Israel bajo la tutela turca, que habló en su hogar solo hebreo, siendo su hijo Itamar, el primer niño que creció hablando el idioma bíblico.

        Pero imponer el hebreo como idioma dominante en la Palestina de comienzos del siglo XX, cuando la comunidad judía estaba dominada por judíos que vivían de la ayuda de organizaciones judías de caridad extranjeras, no fue fácil. Es una extraña ironía histórica que la lengua rival más fuerte para el hebreo haya sido el alemán.  A comienzos del siglo hubo una red de escuelas auspiciadas por el “Hilfsverein der Deutschen Juden” (Organización de Ayuda de los Judíos Alemanes). La misma institución también dominaba el Comité Ejecutivo del Instituto Técnico “Tejnión” de Haifa. En ambas, los directivos querían imponer el idioma alemán. Pero al terminar la Primera Guerra Mundial, la victoria del idioma hebreo, ya era prácticamente indiscutida. Entre los años 1916 y 1918 se realizó una encuesta que demostró que el 40% de los judíos de Palestina fuera de Jerusalén, eran hebreo-parlantes. La proporción entre los niños era del 54% y en Tel Aviv y en las nuevas colonias establecidas por el movimiento sionista era del 77%.
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