La Carta de Moussali (Dic. 2017) - Intelecto Hebreo

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02/12/2017
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La Carta de Moussali (Dic. 2017)

Etapa Electónica 2
 
La Carta de Moussali
 
Por: André
 
(Dic. 2017)
 

Hace unos días vi una película titulada “Andropoid”, que cuenta una operación planeada en Londres para eliminar a uno de los líderes nazis más sanguinarios de la Segunda Guerra Mundial, Reinhard Heydrich, apodado
“el Carnicero de Praga”.
Para llevar a cabo esta operación, los ingleses mandaron a dos paracaidistas checos que realizaron su misión con éxito. Heydrich había asesinado a más de 5 mil personas y, si se hubiera mantenido en el poder, hubiera asesinado a muchas más. Como parte de estos asesinatos, Hitler mandó borrar del mapa dos pueblos. Uno de ellos era Lídice, donde todos los hombres por arriba de los 16 años fueron fusilados, y las mujeres y los niños enviados a campos de concentración, donde muchos de ellos encontraron la muerte.  

Para los nazis la vida humana era algo de lo que podían disponer y eliminarla a voluntad, porque ellos se veían a sí mismos como dioses y cualquiera del que sospecharan que se les oponía, podía ser eliminado sin remordimientos.

Reinhard Heydrich había patrocinado en Wannsee la conferencia en la que se planeó la “solución final” del pueblo judío, y a consecuencia de la cual fueron asesinados 6 millones de judíos en todos los países que fueron invadidos por los nazis. Para estos 6 millones de judíos que fueron masacrados, la declaración Balfour no llegó a tiempo. Esta declaración, fue en realidad una carta fechada el 2 de noviembre de 1917 dirigida a Lord Walter Rothschild, en la que Arthur Balfour, secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, anunciaba: “El Gobierno de su Majestad ve con buenos ojos el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará todo lo posible para facilitar el logro de este objetivo.”

El liderazgo árabe palestino rechazó en ese  mismo momento la declaración. Poco después, los árabes iniciaron un ataque terrorista contra la comunidad judía en la tierra de Israel, que ha continuado más o menos sin interrupción desde entonces. De hecho, para los palestinos nada ha cambiado. No se han movido ni una pulgada en 100 años. El Jefe de la OLP y presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, exige ahora que Gran Bretaña renuncie oficialmente a la declaración Balfour y se disculpe por haberla emitido, como si Lord Arthur Balfour todavía fuera secretario de Relaciones Exteriores, y David Lloyd George, primer ministro.

Su creciente coro de seguidores en la ONU, en todo el mundo islámico y en Europa está igualmente estancado en 1917. Sin embargo Teresa May, la actual primera ministra británica, dijo que está orgullosa de conmemorar el centenario de la declaración. En sus palabras: “Estamos orgullosos del papel que desempeñamos en la creación del estado de Israel, y sin duda celebramos el centenario con orgullo”. Y agregó: “Estamos comprometidos a la creación de dos Estados para Israel y los palestinos” La Declaración Balfour no cambió nada en los hechos inmediatos y muchos políticos británicos se retractaron de ella por la sucesiva ola de terrorismo árabe contra los judíos; además, el Reino Unido emitió luego restricciones a la inmigración judía y allanó el camino para el Libro Blanco de 1939, que derogó la Declaración Balfour en todo, menos en el nombre.

Pero aunque esta declaración no cambio el mundo, sí cambio a los judíos. Después de 1800 años de dispersión y desesperanza, ahí estaba el Imperio Británico diciendo que había llegado el momento de que los judíos se reconstituyeran a sí mismos como una nación libre, en su tierra. Esta declaración tampoco cambió la forma en la que los no judíos se sentían respecto de los judíos. Pero les dio poder a los judíos para cambiar su destino. Y otorgó a las naciones del mundo la licencia para apoyarlos –aunque fugazmente en la mayoría de los casos– y permitió que la historia cambiara de manera revolucionaria para el pueblo judío.

El primer ministro de Israel, David Ben Gurión, dijo: “No importa lo que digan los gentiles, importa lo que hagan los judíos”. La declaración de Ben Gurión fue dura, pero muy precisa. En términos generales las naciones del mundo no han apoyado a los judíos, ni en la diáspora ni en Israel. La supervivencia judía siempre ha sido más una función de la acción judía, que una simpatía de los gentiles. La hostilidad rutinaria de las naciones del mundo no debe hacernos pasar por alto el significado perdurable de sus actos de amistad.

La Declaración Balfour no cambió el mundo entero. Cambió el mundo judío.  No cambió el mundo judío al crear un Estado para los israelíes. Cambió el mundo judío al ayudarles a creer que podían cumplir su anhelo de regresar a Sión. Y una vez que lo creyeron, lo lograron.
 

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