La Carta de Moussali (Agosto 2017) - Intelecto Hebreo

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28/09/2017
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La Carta de Moussali (Agosto 2017)

Etapa Electónica 2
La carta de Mossali
Por: André
Dicen que cuando Atila el Huno y sus hordas estaban casi a las puertas de Roma, el senado romano todavía seguía deliberando sobre la forma de proceder.
En una situación similar se encuentra Israel. En lugar de que el pueblo judío se encuentre unido para enfrentar el asedio del antisemitismo mundial, ya sea en Europa, Estados Unidos o los países árabes, los judíos están luchando entre sí. Los ortodoxos se enfrentan a los conservadores (masoirti) y los reformistas sobre quién tiene derecho a rezar frente al Kotel Hamaaravi (el Muro de los Lamentos, como lo llaman en Occidente) y quién tiene el derecho a convertirse al judaísmo, cuando desea hacerlo.
En el judaísmo de Estados Unidos existen tres corrientes religiosas: la reformista (38%), la conservadora (33%) y la ortodoxa (22%); o sea, que la gran mayoría de los judíos estadounidenses son reformistas y conservadores. Alienar a ese sector mayoritario a causa de los judíos ortodoxos israelíes sería un error garrafal, ya que éste es el que desde Estados Unidos le da su apoyo a Israel y donde se ubica la mayor parte de los donantes al Estado Judío. Por el contrario, el judaísmo en Israel consiste en una mayoría de ortodoxos no practicantes, en tanto que los conservadores y reformistas son una minoría ínfima. Debido a estas divisiones el judaísmo está en crisis.
La reciente decisión  de Netanyahu de aliarse con los ortodoxos en Israel ha significado un sisma en el judaísmo y ha provocado la ira de la gran mayoría de los judíos estadounidenses. El número de los miembros de las sinagogas reformistas en ese país está al alza, y se eleva a cerca de 756,000 (2013) comparado con 623,000 en 1990. El movimiento puede presumir de 858 congregaciones afiliadas.
De acuerdo con los registros del movimiento reformista, de 800 a 900 personas se convierten al judaísmo dentro de sus filas, y en 1983 este movimiento adoptó la descendencia patrilineal, para que los hijos de una pareja interreligiosa puedan considerarse judíos en tanto uno de los padres lo sea, y el niño sea criado como judío (el judaísmo ortodoxo es matrilineal).
Tiempo después de la Guerra de los Seis Días, algunos rabinos reformistas empezaron a defender la creación de un Estado palestino frente a Israel, y el brazo político del movimiento reformista está involucrado con grupos como J Street, Brit Tzedek V’Shalon, Paz Ahora y el nuevo Israel Fund.
Hoy en día, el gabinete rabínico de J Street, fundado en 2008, es copresidido por dos rabinos reformistas, John Rosove y John Friedman, además del rabino re-construccionista  Amy Small. En Israel, Arik Ascherman, otro rabino reformista, dirige Rabinos por los Derechos Humanos, cuya labor de promoción en los territorios ocupados es implacable en sus críticas a las políticas israelíes.
Sin embargo el rabino Richard Block, ex presidente de la conferencia Central, dijo a sus congregantes que la información de los medios de comunicación sobre Israel estaba a menudo distorsionada, que Hamas era antisemita y que luchar contra el terrorismo árabe era de suma importancia. El rabino concluyó pidiendo a los feligreses que imaginaran “el peligro mortal que enfrentarían los ciudadanos de Israel si Hamas asumiera el control de Cisjordania, ya fuera por la fuerza o por elecciones”. Block estaba de acuerdo con los estrategas israelíes, que dan por sentado que la ausencia del Ejército de Defensa de Israel en esta región sería suplida por Hamas o cualquier otra fracción islamista.
En esencia, el movimiento reformista otorga un premio a la creación de una sociedad justa, la igualdad de género y el pluralismo. El rabino Jacobs destacó el principio fundamental del movimiento reformista, es decir, la conexión entre tikkun olam (reparar el mundo) y prácticas como la oración, Kashrut y Shabat. Los rituales “pueden darnos el equilibrio y la fuerza para trabajar diariamente y hacer justicia en nuestro tiempo” dijo.
El Rabino Block, por su parte, dijo que “aunque soy un demócrata de toda la vida y un liberal político, tanto en términos estadounidenses como israelíes, no puedo asociarme con las organizaciones de la izquierda. Incluso aquéllas que se definen como pro-Israel, dan la bienvenida, defienden y brindan foro a los partidarios de los BDS (Movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones); participan regularmente en la política pública de Israel, sin prestar atención a cómo esa crítica es explotada por sus adversarios; y prescriben políticas que el gobierno debería seguir y exhortan a Estados Unidos a presionar para ello”.
En resumen: sean ortodoxos, conservadores o reformistas,
para los antisemitas y los palestinos,
somos todos yauhd (judíos).
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