Judíos no Circuncisos - Intelecto Hebreo

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20/04/2018
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Judíos no Circuncisos

Etapa Electónica 2
Judíos no Circuncisos
Por: Becky Rubinstein.
¿Existe el judío incircunciso?
¿Es posible serlo y continuar siendo parte del pueblo de Israel?

Nos remontamos a la época bíblica cuando en Aram Naharaim, el pastor Abram, aún sin descendencia con Sarai su mujer, pacta con Di-s, quien le augura -a través de una cicatriz indeleble, la del Brit Milá- convertirse en padre de una gran nación.

En términos quirúrgicos, se trató de “La remoción del prepucio mediante un corte circular”. Circular como el principio y el fin que se abrazan, como las Sefirot --las cuales, junto a las 22 letras del alfabeto hebreo, en total 32-- son senderos, mediante los cuales, se hace posible la creación no sólo del mundo, sino del universo.

De acuerdo al Dr. Efraím Zadoff, se trató de la primera Mitzvá, de la primera ordenanza de Dios para su pueblo. Qué más –agregamos- que un pacto circunscrito en la piel, tomándose en cuenta que, para el judaísmo, el cuerpo del hombre –construido a imagen y semejanza de su Creador-  es perfecto, impoluto y sagrado y como tal debe respetarse, como si de un templo se tratara.
El Brit Milá se transformó en marca y seña y origen de un pueblo politeísta, que adoptó la unidad más allá de la pluralidad, magna proeza en un mundo caótico y disperso. A nuestros ojos, el monoteísmo invitó al orden a través de la unicidad del cual todo proviene.

Abraham, al introyectar el nombre del Creador a través de la letra Hei, logró la paternidad, y la maternidad para la incrédula Sarai, luego Sara. Pasó a la historia como el padre de un pueblo –como le fue vaticinado por Dios-- tras circuncidar a Isaac, hijo de su simiente, y éste a los suyos hasta hoy día, al parecer, sin interrupción. Se dice que los judíos, tras la salida de Egipto no fueron circuncidados. ¿Cómo se sabe? Muchos de los judíos expulsados de España -de acuerdo al Cecil Roth, historiador judeo-inglés “no fueron circuncidados por obvias razones”. “El rito de la circuncisión era, por supuesto, imposible; su descubrimiento equivalía a una sentencia de muerte”.

El Brit Milá era signo y señal del pacto. No había vuelta de hoja… Cuando los remordimientos los carcomían- por faltar a la Mitzvá- de acuerdo con Roth, pensaban “en los hijos de Israel nacidos en el desierto, no circuncidados hasta llegar a la Tierra Prometida, en razón de los inconvenientes circunstanciales.”


Durante la conquista helénica de Tierra Santa --antes de la conquista de Roma por Vespaciano y Tito--   los varones judíos, por llamarlos ortodoxos-  no dudaron en circuncidarse de acuerdo a la ley. Traicionar la Mitzvá era totalmente inconcebible. Sin embargo, los llamados judíos helenizados, tras la invasión de Alejandro de Macedonia, aficionados al culto del cuerpo, a su perfección -diríamos dionisiaca, -adoptaron costumbres del invasor, enriqueciendo sus filas, incluso, identificándose con él.
Los helenizados, poco a poco, adoptaron al griego como lengua, además del teatro, donde la comedia y la tragedia explicaban al derecho y al revés la psique de todo individuo. La diversidad de valores acabó dividiendo a la sociedad judía. En la lengua hebrea, poco a poco, se infiltraron palabras griegas, como culmus, que dio lugar a pluma, pulmus a polémica. ¿Máscara dio lugar a Maseijá?      
                                                         
Obviamente la filosofía griega se infiltró en el nacido judío y por opción, cultivado –de manera personal- bajo el helenismo. Se cuenta que el judío circunciso de entonces, para lucir y no deslucir durante el cultivo de su cuerpo, por medio de un procedimiento quirúrgico, cancelaba -por decirlo de algún modo-  la voluntad paterna de ligarlo al pueblo de Abraham  el patriarca a través de la circuncisión. En cuanto al helenismo fue perseguido por los heroicos Macabim, a quienes se honra durante la fiesta de Januká, cuando se celebra –hasta hoy día-el llamado Nes Januká: la sacralización del templo desacralizado a consecuencia de los dioses extranjeros instalados en sus muros; cuando se inflamó el pueblo, no menos que el aceite que debía durar tan sólo un día…   
                                                                                                                         
En la actualidad, en nuestro mundo global, a pesar de tanto cambio, la mayoría de los judíos varones, a los ocho días de su venida al mundo, se afilian al judaísmo igual que sus antecesores en siglos pasados. Sin embargo, se crea o no, existe quien se abstiene por una u otra razón.  Citamos a la letra:

“…algunos padres de familia judíos horrorizados con lo que ven un dolor infligido innecesariamente, están optando por la circuncisión médica. Otros la están evitando por completo “. *
Incluso, hay quien – a nuestros ojos- llegó a lo increíble e inusitado, al optar por:
“…una ceremonia de ‘bris ligero’ en vez de la circuncisión. Edell (la madre) cortó una granada, un tótem de fertilidad, mientras que su madre cargaba a su hijo”. *
Para Philip Sherman, un Mohel ortodoxo, quienes eligen el camino fácil, “carecen de un vínculo con su herencia cultural judía”.
   Por lo visto, cada cabeza es un mundo. Hay quien sueña para el hijo de su simiente un Brit Mila tradicional: alianza y pacto con el Dios de Israel con un Mohel, un Sandak o padrino y la silla de Elías el profeta, como testigo, muchos invitados y una total algarabía. Otros, por diversas razones, como la del “dolor infligido” ven para adelante sin mirar atrás. Y tal vez –algunos otros- por mirar atrás – a Sefarad o a tiempos de la Shoa-  temen que el Brit Milá en lugar de una bendición se convierta en una maldición.
Como para pensarse…

Bibliografía
*Zoe Greenberg en “Dan espalda al bris algunos padres judíos”, New York Times.                                                                     
Roth, Cecil, Los judíos secretos, Historia de los marranos, Madrid, Altalena, 1979.

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