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13/05/2019
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Informe Anual de la O. M. C. (2018)

Etapa Electónica 2
Informe Anual de la Organización Mundial del Comercio
 
Por: León Opalìn
La Organización Mundial del Comercio en su informe anual 2018 indicó que la cifra preliminar sobre el crecimiento del volumen del comercio mundial fue de 3.8% en el 2018, frente a 4.6% de 2017, cuando estuvo por encima de la media. El año pasado el comercio solo avanzó algo más rápido que la producción (2.9%) y se prevé que esta tendencia continúe este año; esta situación se explica en parte por un adelanto más lento en la Unión Europea (UE); que tiene una mayor participación en el comercio mundial que en el PIB.

La reducción de la tasa de crecimiento del comercio en el 2018, fue resultado de menor avance en el cuarto trimestre de ese año, cuando el comercio mundial medido en función del promedio de exportaciones e importaciones disminuyó 0.3%.

Asimismo, la OMC considera que un conjunto de factores, como los nuevos aranceles y las medidas de represalia que afectan a las mercancías más comercializadas y el debilitamiento del crecimiento económico mundial, la volatilidad de los mercados financieros y la imposición de medidas monetarias más estrictas en los países más desarrollados supusieron un lastre para el crecimiento del comercio en 2018.

Los valores nominales del comercio también aumentaron en el 2018 debido a una combinación de los cambios tanto en el volumen como de los precios. Las exportaciones mundiales de mercancías ascendieron a 19.48 billones de dólares, 10.0% más que el año previo; el alza estuvo impulsada en parte por cotizaciones más elevadas del petróleo, que subieron alrededor de 20.0% entre 2017 y 2018.

En este ámbito el valor del comercio de servicios comerciales aumentó casi por igual, y en el 2018 las exportaciones representaron un valor de 5.80 billones de dólares, 8.0% más que el año precedente. La OMC señala que las estadísticas comerciales en valor son muy sensibles a las fluctuaciones de los precios y del tipo de cambio y, como resultado, deben de interpretarse con cautela.

La desaceleración del crecimiento del comercio de mercancías en el 2018 fue generalizada, resultado de una menor demanda de importaciones tanto en los países desarrollados como las economías en desarrollo, aunque algunas regiones resultaron más afectadas que otras. En relación a las exportaciones, la desaceleración obedeció en gran parte a un menor número de envíos desde los países desarrollados, que registraron una contracción internacional en tres de los cuatro trimestres del 2018. En cuanto a las importaciones, las economías desarrolladas mostraron un adelanto lento durante todo el año, en particular en el primer semestre. Por su parte, las economías en desarrollo tuvieron una marcada disminución de las importaciones en el último trimestre a pesar de un crecimiento vigoroso a principios del año.

La desaceleración del comercio en 2018 fue atribuible fundamentalmente a Europa y Asia debido a su significativa participación en las importaciones mundiales: 37.0% y 35.0% respectivamente. Después de experimentar fuertes aumentos en el 2017, la actividad comercial se moderó en Asia en el 2018. En cuanto a Europa, sus exportaciones se estancaron a lo largo del año y sus importaciones.

América del Norte fue una excepción importante a esta tendencia, ya que la pujante economía de EUA contribuyó a un fuerte crecimiento (5.0%) de las importaciones en 2018. El crecimiento de las exportaciones se aceleró a un 2.7% en la categoría “Otras regiones”, que abarca África, el Oriente Medio y la Comunidad de Estados Independientes. Las corrientes comerciales de América del Sur han seguido recuperándose gradualmente, pero han sido contenidas por una menor demanda externa y las perturbaciones económicas internas.

El aumento de las tensiones comerciales que se observaron no puede explicar del todo la desaceleración del comercio en 2018, pero es obvio que estas tuvieron bastante que ver, puesto que los consumidores y las empresas anticiparon la entrada en vigor de nuevas medidas comerciales. El comercio y la producción también se vieron afectados por perturbaciones temporales, como el cierre de la Administración federal en EUA y los problemas de producción en el sector del automóvil en Alemania hacia finales de año. Lo más probable es que esas perturbaciones tengan efectos transitorios e induzcan a los consumidores y a las empresas a posponer sus decisiones en materia de compras y de producción, pero no a anularlas por completo.

La OMC considera que el desempeño del comercio mundial este año y en el 2020 es incierto, aunque afirma “que seguirán soplando fuertes vientos en contra del mismo”, debido a las tensiones comerciales al alza y a una mayor incertidumbre económica.

La OMC prevé que el avance del volumen del comercio de mercancías descienda a un 2.6% en el 2019 y si se alivian las tensiones comerciales el adelanto podría repuntar en el 2020.

En la coyuntura presente es difícil cuantificar los efectos económicos de un conflicto comercial de mayores dimensiones. También hay riesgos que enfrentará la economía y el comercio mundial como los efectos del Brexit, el cual dependerá del carácter que pueda alcanzar el Reino Unido y la Unión Europea y sus repercusiones en la economía mundial.

En este contexto, el Director General de la OMC, Roberto Azevedo, afirmó: “Teniendo en cuenta que las tensiones comerciales van en aumento, nadie debería sorprenderse de estas perspectivas. El comercio no puede desempeñar plenamente su función de impulsor del crecimiento ante niveles tan elevados de incertidumbre. Es cada vez más urgente que resolvamos las tensiones y nos centremos en trazar una vía favorable para el comercio mundial que responda a los verdaderos desafíos de la economía actual, como la revolución tecnológica y la necesidad imperiosa de crear empleo e impulsar el desarrollo. Los miembros de la OMC están trabajando para lograrlo están examinando formas de fortalecer y salvaguardar el sistema de comercio.

Esto es vital. Si olvidamos la importancia fundamental del sistema de comercio basado en normas, correríamos el riesgo de debilitarlo, lo que sería un error histórico que afectaría el empleo, el crecimiento y la estabilidad en todo el mundo”.
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