Esperanto - Intelecto Hebreo

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13/10/2019
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Por: Jacobo Contente
 


Himno del Idioma Esperanto. Escrito Por: L.L. Zamenhof                                               Algunas de las sensillas reglas del Esperanto
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En la ya larga historia del pueblo judío, aún si nos enfocamos en alguna época de las más antiguas,
de seguro encontraremos a varios personajes que destacaron y trascendieron en conceptos filosóficos, culturales y humanísticos,
que pusieron las bases de la hoy llamada cultura occidental. En algunos casos y al paso de los tiempos,
sus conceptos adquirieron proporciones casi universales, que inspiraron incluso a nuevas tendencias de tipo religioso,
legislativas, políticas, científicas y hasta económicas.

Al parecer en el pueblo judío, está implícita la labor de promulgar nuevas formas e ideas que abarcan todas las ramas del conocimiento humano, agregándose en los últimos siglos una expresión que antes -por preceptos religiosos- le estaba prohibida, como lo es el arte representativo por medio de la pintura y escultura. Curiosamente y no obstante las libertades que ahora se tienen en el judaísmo, la prohibición de hacer proselitismo de su mismo credo se mantiene; también es cierto que no todas las ideas trascendentales dadas a conocer por los intelectos judíos, han sido buenas o han perdurado; por el contrario, muchas de ellas se han señalado como polémicas y difíciles de digerir en la mente de otros pueblos, pero un gran porcentaje de ellas, sí se han tomado y aplicado sin reservas a niveles internacionales.

Recientemente en uno de sus artículos sobre la importancia, comprensión y efectos de la música a niveles internacionales, nuestros colaborador (Aarón Maya) los comparaba como si fuera un imaginario triunfo positivo en la construcción bíblica de la conocida “Torre de Babel”… con otra invención idiomática de alcances también internacionales, que en 1887 dio a conocer el Dr. Ludovico Zamenhof (Ludwik Lejzer), otro correligionario de origen polaco; un idioma auxiliar que con el tiempo se conoce como “Esperanto”, reconocido por varias instancias internacionales, entre ellas, la UNESCO que lo consideró como Patrimonio inmaterial de Polonia en 2014.
 
La ocurrencia de Zamenhof surgió desde niño, al observar cómo las diferencias entre los pueblos a causa de la diversidad de lenguas y religiones, podían causar serios conflictos. Esto le motivó para buscar una solución al problema, y con el paso de los años fue tomando forma desarrollando un proceso largo y laborioso que al principio lo denominó Protoesperanto.
 
En 1879 ya había un intento llamado “Volapük, resultado del trabajo del sacerdote Johann Martin Schleyer; realmente fue un proyecto similar en sus fines, para crear una lengua internacional. Zamenhof aprendió y estudió el “Volapük”, pero los defectos de este idioma le motivaron aún más, para proseguir con sus planes que ya había desarrollado, dedicándole 8 años más de investigación y planeación.
 
De este médico especialista en oftalmología también se considera como un verdadero poliglota, pues dominaba idiomas como: el polaco, ruso, yidish, alemán, latín, hebreo, francés, griego e inglés; así mismo tenía conocimientos básicos del español e italiano, pero prefirió siempre el ruso para escribir poesía. Para lo que sería el “Esperanto” tomó préstamos de lenguas romances y germánicas para su planeación; morfológicamente tomó en cuenta lenguas indígenas de América, como el náhuatl y el quechua, incluyendo lenguas altaicas, como el coreano y japonés.
 
Con la ayuda económica de su suegro de origen lituano, logró publicar en 1887 un folleto en el que exponía los principios de la nueva lengua, con un prefacio y libro de texto completo, bajo el seudónimo de “Doctor Esperanzado”. Dicho seudónimo se convirtió en el nombre del idioma “Esperanto” y firmaba -para entonces- con su nombre completo. A finales de 1889, debido, sobre todo, a tan grande actividad editorial, quedó completamente arruinado. A partir de ese momento, aunque siguió siendo -hasta 1905- el motor principal del movimiento, la divulgación dependió materialmente de los recursos económicos de los primeros seguidores.
 
También para 1905 se celebra el primer Congreso Universal de Esperanto en Boulogne-sur-Mer (Francia), que consolida el movimiento, fija la Declaración del Esperantismo, donde se define el movimiento, y se aprueba el Fundamento de Esperanto, es decir, la base fundamental del idioma, que a partir de ese momento se considera el reglamento esencial del esperanto y por lo tanto intocable.
 

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