Encrucijada PIII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Encrucijada PIII

Condensados

Encrucijada
Novela Histórica


CAPITULO III


Por: El Comité Especial de "Foro", basado en una novela inédita de José Kaminer.

Al que sacó a Israel de enmedio de ellos, porque para siempre es su misericordia;
con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia. (Sal. 137. 11-12)

CRISOL DE DIASPORAS I
En las calientes y doradas arenas del desierto del Yemen, dos siluetas avanzaban por las dunas mientras caía la tarde en una larga agonía, tiñendo el cielo de áureos mantos y el sol, se envolvía de escarlata en el vasto horizonte.
Eran dos hombres que de acuerdo a su vestimenta y sus largas patillas, eran judíos que venían de lejos. Pronto se corrió la voz sobre los recién llegados de Aden.
A la sinagoga habían concurrido jóvenes y viejos, dejando sus habituales ocupaciones para acudir al rezo de Maariv (vespertino); al finalizar, el rabino tomó la palabra: Estamos aquí reunidos junto a nuestros hermanos llegados de Aden, para hacerles participes de la buena nueva que ha caído en esta generación. Mi corazón se desborda de gozo hacia nuestro D-os que no nos ha olvidado, bendito sea Su nombre.
- ¿Ya llegó el Mesías rabino? -preguntó uno de los presentes.
  -¿Sucede algo? -preguntó otro del público.
-No -contestó el rabino.
-Hemos venido a Tzana, para conducirlos a través del desierto de Aden para que vayan a la tierra de nuestros antepasados, a la tierra prometida, a la tierra santa. Contestó uno de los recién llegados.
Todos los rostros de los presentes se iluminaron, apenas si podían dar crédito a lo que sus oídos escuchaban.
Bendito seas tú D-os rey del universo, que nos has dado la vida y la existencia para llegar a estos tiempos -exclamó el rabino- mientras que todos los presenten repetían sus palabras.

CRISOL DE DIASPORAS II
Carta de Meira a David (18-07-52)
Querido David:
Recibe un beso y un abrazo, en donde quiera que te encuentres con el ejército.
Mi amor... te extraño mucho y estoy triste porque no te vi el fin de semana en el kibutz. Tantas cosas tengo que contarte sobre mi nueva designación, después de terminar mi curso de mora jayelet (maestras soldado) fui enviada a una Maabara (moradas temporarias) para los nuevos inmigrantes. Imagínate un lugar que está lleno de innumerables callejuelas repletas de casas de hojalata que brillan bajo el implacable sol de verano. Cada vivienda es un mundo diferente y entre todas, parecen un mosaico de pueblos de diferentes indumentarias y hábitos.
Es un mundo caótico, sin normas, ni tapujos, donde uno puede enterarse de lo que ocurre en la casa próxima y no es raro que el vecino, y aún todo el vecindario, intervengan en los pleitos familiares, ya sea para calmar los ánimos o para excitarlos. Los niños juegan en donde pueden, mientras que los adultos están sentados en los umbrales en sillas o alfombras, para escapar del fuerte calor de sus hogares.
Cuando visitamos una vivienda, nos costaba entender como una familia compuesta por varias personas mayores y muchos niños, podían vivir juntos en un lugar tan pequeño. Vimos como las paredes se hallaban recubiertas de viejos tapices y de fotos de revistas; camas amontonadas y en el centro, una pequeña mesa donde se acumulan vajilla y moscas en promiscuidad.
Conversamos con los habitantes del lugar, que en su mayoría hablan árabe, marroquino, persa, coshin, etc. y muy poco hebreo. En algunos rostros se ve mucha amargura por haber dejado "prósperas ocupaciones" y no encontrar fácilmente trabajo; como el caso de una familia en que el padre es un consumado zapatero que fabricaba zapatos a la medida y ahora, tiene que laborar en las carreteras que se construyen, ganando cinco Liras que le alcanzan tan sólo para lo más indispensable. Se encuentra desmoralizado y así como él, hay muchos que trabajan en las "labores negras": caminos, forestación, drenaje, etc. Todo ello patrocinado por el Estado o el Keren Kayemet Le Israel.
Los más ancianos y la gran mayoría de las mujeres, están desocupados y tienen tiempo para los comentarios encarnados y los pleitos vecinales, que suelen degenerar en verdaderas batallas campales, en donde intervienen al final las autoridades policíacas.
El nivel común de educación y de vida es pobre. No faltan enfermedades que aquejan a los niños, a pesar del servicio médico que se les da. La corrupción y la promiscuidad están presentes; hay madres de doce a trece años, harapientas, ennegrecidas por el sol y con una tremenda falta de higiene personal.
Se sabe que la Sojnut (Agencia Judía), suministra numerosos servicios de asistencia social, preocupándose de elevar el estándar físico y espiritual a base de visitas frecuentes y adecuadas. Muchas de las gentes provienen de los suburbios pobres de los pueblos árabes, que difícilmente pueden adaptarse a una existencia decorosa y civilizada.
Hay de todo en este microcosmos, un crisol de diásporas que soñaron los veteranos del sionismo, sin imaginarse que sería un proceso doloroso y amargo, en forma de un hervidero de pasiones y sueños truncados.
Yo espero llevar una sonrisa y poder ayudar a esta gente, principalmente a los niños que son el futuro.
Me despido de ti mi amor, espero verte pronto en el kibutz; me despido con un largo y apasionado beso.
Meira.

9 DE NOVIEMBRE, 1952 REJOVOT
Más de un año luchó por su vida el Dr. Jaim Weizmann contra el ángel de la muerte, hasta caer en sus manos. El hombre murió, pero su nombre y su labor entraron a la eternidad. Como olvidar al que fue durante muchos años -con su visión y realización- la luz que guió al movimiento sionista hasta la cristalización, la creación del Estado de Israel. Como olvidar al que nació en una pequeña aldea en Rusia y se lanzó al mundo con la intención de llevar a cabo una hercúlea tarea y ver su plena realización, después de dos mil años coronada en hechos tangibles.
Importantes celebridades llegaron al sepelio y de muchas partes del mundo llegaron telegramas de participación del duelo, externando preciosas condolencias al joven Estado, por la pérdida irreparable de su presidente, y a la familia Weizmann, por el fallecimiento de su ser querido.
El ataúd fue conducido al patio, para después ser enterrado en el jardín, de acuerdo a su deseo. El rabino Isaac I. Halevy Herzog, dijo el Esped (discurso funerario); después un jazan (cantor litúrgico) cantó las tradicionales plegarias.
Al mando de la guardia de honor encargada de los disparos, se hallaba un joven oficial con el grado de teniente; él era David Ben Iztjak (anteriormente Kovelbinsky) del kibutz Nir-Gad. David se encontraba un poco tenso dentro de su uniforme verde olivo, que vestía gallardamente tocado con una boina roja. Había sido escogido por ser un magnífico elemento, habiéndose graduado con altas calificaciones en la escuela de oficiales.








El pertenecía a los paracaidistas, un grupo militar que pasaba arduos entrenamientos para poder responder a diferentes misiones.
Al momento de descender el ataúd, entre llantos y murmuraciones, David levantó su voz diciendo esh... esh... esh... (fuego); de inmediato sonaron los disparos de salva, mientras que toda la imagen, con excepción de una bandada de pájaros, parecía paralizada. Neshek katef (armas al hombro), hazeg neshek... dijo David levantado su voz, mientras todo volvía a la normalidad.

JERUSALEM 9 de Noviembre, 1952
En Jerusalem la ciudad dividida desde el Armisticio de 1949, el sol brillaba tímidamente en un cielo plomizo y de escasas nubes, a pesar de ser más del medio día. El viento travieso soplaba agitando entre otras cosas, las banderas a media asta en honor al difunto presidente Dr. Jaim Weizmann.
Por las calles transitaban varios tipos humanos que se conjugaban con sus variadas vestimentas y credos. Por una misma acera se puede ver un jasid todo vestido de negro, con sus peyot y sombrero de pieles (schtraimel) o unas monjas con las características de su orden o un cura abisinio copto o un pope (cura ortodoxo griego) o un árabe con su quefie.
David y sus soldados viajaron a Jerusalem después del entierro. Era la primera vez que él venía a la ciudad santa; al llegar respiró el aire un poco embriagador y el ambiente muy diferente a Tel-Aviv.
Lo que le resultó doloroso fue la división de la ciudad, sólo el pensamiento de que tal vez en quince años volvería a estar unida logró consolarle, sin imaginar cuan profético resultaría.
Cuando paseaban por la zona de la alcaldía, un grupo de abarejím (jóvenes ultra ortodoxos), estaba bajando la bandera. El suceso le llamó la atención, pero lo que lo sorprendió del todo, fue lo que vino a continuación. El grupo de religiosos empezó a romper el pabellón azul y blanco. Sin perder un momento David dijo:
-Vamos a defender el honor de nuestra enseña Ajarai  (síganme).
Los soldados y los religiosos empezaron a pelear hasta que se armó una gran reyerta entre los dos grupos.
Shlomo Finkel se enfrentó a David. Tenían furia y fuertes determinaciones y propósitos que se veían en los golpes que se daban uno a otro.
Al llegar la policía fueron separados los dos grupos, para después conducirlos a la jefatura en "Jatzer Harusim" (el recinto ruso). Los soldados y los religiosos fueron encarcelados en la misma celda.
-¿Por qué lo hicieron? -preguntó David con enojo.
-Acaso ya llegó el mesías para que exista el Estado de Israel -contestó muy enfadado.
-¿Qué los judíos víctimas del holocausto y otras persecuciones, no tienen derecho a una patria que los proteja? -replicó David levantando la voz.
Cuando Shlomo se disponía a contestar, apareció un policía acompañado por un oficial y un grupo de la policía militar, que tenían la orden de conducir a los soldados a la base de Schneller (antiguo orfelinato) para efectuarles juicio militar.
-Que los castiguen fuerte -exclamó uno de los religiosos detenido.
En la base David fue conducido por el sargento mayor para comparecer ante el jefe de la base con el grado de Sgan Aluf (Teniente Coronel).
-¿Es usted el Teniente David Ben-Itzjak? -preguntó el Teniente Coronel.
-Sí comandante -contestó David.
-Se le acusa de haber iniciado una reyerta en la calle donde se encuentra la alcaldía y haber alterado el orden público. ¿Tiene algo que decir?
-Ken ha mefaked (si mi comandante) cuando pasaba junto con mis soldados, vimos como los abarejím bajaban la bandera que estaba a media asta y la empezaban a romper. En ese mismo momento di la orden de pelear con los religiosos para evitar que continuaran con su acción en contra de la enseña -contestó David.
-En vista de las circunstancias, te considero libre de toda culpa; a la vez te felicito por tu oportuna acción -exclamó el alto oficial mientras le estrechaba la mano.
Al abandonar la oficina David se despidió con un saludo militar (el saludo sólo es permitido al que sale absuelto).
-¿Algo más mi comandante? -preguntó el sargento mayor.
  - Sí, libera a los soldados y deshazte de todo el papeleo para que no sea inscrito en sus récords.
A Jatzer Harusim, la jefatura de la policía llegó el Rabino Finkel, acompañado por otros religiosos para pagar la fianza de Shlomo y los demás abarejím.

NEW JERSEY, E.U. Noviembre, 1952
Varios días después del entierro del Dr. Weizmann, sonó el teléfono en la casa situada en la calle Mercer 112. Quien contestó, fue Helen Dukas (ama de llaves y secretaria de Albert Einstein); su primera expresión al escuchar que era una larga distancia de Washington fue: "Herr Got" (señor D-os en alemán) ¿Y ahora que estaba mal?
El que hablaba del otro lado de la línea era Abba Eban, el embajador israelí para los Estados Unidos. En ese momento estaba Einstein acompañado por el profesor Mitrany.
Eban había recibido instrucciones directas del primer ministro israelí David Ben Gurión, para convencer al gran científico, de que aceptara el honor de ser el próximo presidente de Israel. Einstein declinó la oferta en ese momento.
El martes 18 de noviembre fue llevada una carta oficial por el ministro israelí David Goiten. La carta decía, que si aceptaba, se harían todos los arreglos para conducirlo a Israel y recibir la ciudadanía israelí. Sobre su trabajo científico, tendría toda la libertad y facilidades para continuarlo, a lo que Einstein replicó:
"Yo estoy profundamente excitado por la propuesta de nuestro Estado de Israel, y me encuentro al mismo tiempo entristecido y avergonzado, pues no puedo aceptar.
Toda mi vida he optado por materias objetivas; por ende carezco de la aptitud natural y la experiencia para conducirme propiamente con la gente y practicar las funciones oficiales.
Por esas razones yo podría ser un inconveniente para cumplir con las obligaciones de este alto puesto, igualmente mi avanzada edad no ha hecho crecer mi fuerza.
Yo soy el más afligido de acuerdo a las circunstancias, por mi relación con el pueblo judío que se ha convertido en mi más fuerte vínculo desde siempre.
Ahora que hemos perdido a un hombre que por muchos años luchó contra grandes y trágicas contrariedades, cargando con la tarea de conducirnos a una independencia política, espero con todo mi corazón, que sea posible encontrar un sucesor, que su experiencia y personalidad lo capacite para aceptar la formidable y respetable tarea".

Continuará...



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