Encrucijada PII - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Encrucijada PII

Condensados

Encrucijada
Novela Histórica
CAPITULO II

Por: El Comité Especial de "Foro",
basado en una novela inédita de
José Kaminer.


A toda existencia le llega un día especial, donde la duda peregrina y la creciente vacilación dificulta la elección del camino correcto. Sólo la experiencia, será la ayuda crucial que determinará, en el porvenir, lo cierto de lo incierto.

16 DE MAYO DE 1948
Aquel sábado fue un día bastante caluroso, lleno de dificultades y contratiempos para la familia Samir, que no se aquietó hasta bien entrada la noche en la proximidad de la frontera norte.
Era una noche con cielo iluminado por la luna y tachonado de estrellas; se oía en la lejanía el monótono croar de las ranas, el canto de varias cigarras y de vez en cuando, el graznido estridente y lúgubre de aves nocturnas.
Era también una noche llena de misterios, por las formas que los árboles y arbustos creaban en la imaginación; extrañas figuras que parecían amenazantes.
Fatigados se dispusieron a descansar antes de cruzar la frontera hacia lo incierto. En la torre del kibutz fronterizo, junto a la alambrada norte, estaba Abrasha, un poco soñoliento sirviéndose un vaso de café de un termo. Todavía le faltaba una hora y media para terminar su guardia. De repente, oyó como se quebraban las hierbas por el efecto de pisadas.
- Atzor sisma (alto contraseña).
- Atzor im lo ani yore (alto si no disparo) -dijo Abrasha levantando la voz.
Las pisadas se hicieron más ruidosas y continuas dando la sensación que varios corrían alejándose. Abrasha disparó varias veces y después activó manualmente la sirena de alarma.
Uno de los disparos alcanzó a Ahmed, hiriéndolo mortalmente; en sus últimos momentos alcanzó a decir:
-Alaina yahud... alaina yahud... (vienen los judíos) corran, corr...
Yusuf, tomó a su hermanita Wahija de la mano, mientras que Kammal -su hermano- ayudaba a su madre Haalem en la frenética carrera. En el kibutz se prendían todas las luces y se oía ladrar a los perros.
La familia corrió durante bastante tiempo, impulsados por la adrenalina que fluía en su sangre, hasta caer agotados lejos del kibutz.
Se organizó en la granja colectiva un pequeño grupo de reconocimiento. Revisaron la zona, por lo que se dieron cuenta que no se trataba de un ataque árabe, encontrando el cadáver de Ahmed. Ellos comentaron:
-Es sólo un árabe muerto que trataba de cruzar la frontera -exclamó Ariel- y otro miembro del grupo de nombre Leib, sugirió regresar al kibutz para enterrarlo hasta que alguien reclamara sus restos.
Yusuf al caer cansado junto con su familia, trató de conciliar el sueño, y varios sucesos de la noche aparecieron oníricamente. Primero la figura de su padre que caía por efecto del disparo; el ulular de las sirenas; el ladrido de perros; las últimas palabras de su padre, palabras que sonaron como eco mientras que observaba los árboles y arbustos con una inquietante sensación de que los acechaban para atraparlos. Lo asaltaba también el recuerdo del pánico que sentía cuando tomó a su hermanita, mientras que Kammal ayudaba a su madre, para iniciar el desaforado y prolongado correr...
De pronto se despertó sobresaltado, lleno de sudor y espanto, pero al ver a sus seres queridos dormidos a su lado, empezó a ordenar sus pensamientos, sintiendo al mismo tiempo que penetraba en su ser una ira muy grande contra los asesinos de su querido progenitor.

FUEGO CRUZADO
La guerra de liberación empezó como una guerra civil entre árabes y judíos, después del 29 de noviembre de 1947. Fue iniciada por los árabes, que se negaron a aceptar la resolución de partición de las Naciones Unidas.
Ellos habían combatido desde el principio dicha resolución y los límites que ella estableciera; no podían aparecer como sus paladines, pero vieron que la misma podía ser una especie de palo para golpear a Israel.
Los estados árabes en general, no querían el establecimiento de un estado árabe independiente en Palestina, como lo recomendaba la Asamblea General del organismo internacional. Por el contrario querían anexarse la mayor parte posible de Israel, o al menos aquellas áreas que desbordaran las fronteras originalmente contempladas.
Desde los primeros días de abril de 1948, unidades irregulares de árabes irrumpieron en el país, desde Siria, Líbano y Egipto, para reforzar a los árabes locales en sus ataques a las localidades judías y tratar de bloquear las principales carreteras.
Muchos de esos árabes eran aventureros que buscaban victorias fáciles y además, trataban mal a la población local. La falta de disciplina, obediencia y organización que deberían formar parte de un ejército regular, en poco tiempo hizo que fuera más fácil vencerlos.
A las 24 horas (tiempo de Israel) del día 14 de mayo, el vocero de la Casa Blanca dio el siguiente anuncio:
"Este gobierno ha sido informado que un Estado Judío fue proclamado en Palestina y su gobierno provisional ha solicitado el reconocimiento. Los Estados Unidos reconocen al gobierno provisional, como la autoridad de facto del nuevo Estado de Israel".
El 31 de enero de 1949 los Estados Unidos reconocieron a Israel de jure. El segundo en reconocerlo fue Guatemala, el 15 de mayo; y el tercero fue la Unión Soviética.
Después de varios días de la proclamación, el territorio de Israel fue invadido por los ejércitos regulares de Egipto, TransJordania, Irak, Siria y El Líbano. Azzan Pashá, Secretario General de la Liga Árabe en El Cairo, declaró:
"Será una guerra de exterminio y matanzas momentáneas, de la que se hablará como las matanzas de los mongoles y de los cruzados".

El ejército egipcio llegó hasta los treinta kilómetros al sur de Tel Aviv; las fuerzas árabes pusieron sitio a Jerusalem. El ejército iraquí, cruzó la planicie costera hasta un punto situado a quince kilómetros del Mediterráneo y amenazaba con cortar a Israel en dos partes. El ejército sirio avanzando al oeste por la alta Galilea, se aprestaba a amputar el "dedo" de Israel al norte.
En la nueva nación, el recién creado Tzahal (ejército de defensa de Israel) que había heredado la tradición militar de la Hagana y del Palmaj (grupos organizados durante el mandato británico para defender poblados judíos), se lanzó a defender al país usando primeramente armamento ordinario y de fabricación casera; después con mejores armamentos adquiridos en varios países, sus golpes eran cada vez más duros.
La estrategia que se siguió, fue la de atacar a los ejércitos más fuertes, sin olvidar la mayor prioridad que fue la de apoyar las localidades sitiadas. Para esto, muchos voluntarios llegaron al país para brindar ayuda incondicional. Los nuevos inmigrantes, eran reclutados casi al bajar de los barcos.
Después de varias exitosas operaciones, Israel logró sacar a los ejércitos invasores, fuera de los límites que había impuesto la partición. El Consejo de Seguridad, había lanzado un llamado para concretar un armisticio, sin obtener respuesta del lado árabe, hasta que su situación militar se deterioró hasta límites irreparables.

28-31 DE OCTUBRE DE 1948
NIR-GAD

El kibutz era atacado de vez en vez, cuando sus integrantes salían a trabajar a los campos. Por ello, se decidió concentrar las labores en unas cuantas personas y así poder preparar trincheras y fortificar posiciones. La meta era estar listos en caso de ser atacados por el ejército árabe de salvación de Kaugui.
David aprovechaba todo momento libre para estar con Meira. Juntos lograban mitigar la tensión reinante. Su amor iba creciendo día a día a los ojos de los demás. Al principio, sólo algunos sospechaban de la relación afectiva de la pareja, pero después fue del conocimiento general.
El padre de Meira, había sido movilizado por el ejército incipiente de Israel para luchar en el sur, o sea en el Neguev; había recibido carta donde su esposa Rivka le contaba del romance de su hija.
Inicialmente no le pareció el muchacho, influenciado por la fama que tenía de retraído y taciturno. Sólo cuando empezó a recibir noticias de que David había cambiado, casi de la noche a la mañana, pues ahora participaba con todos en las tareas que se le encomendaban, buscando siempre ayudar a los demás; el padre también cambió de opinión y sentimientos de estimación hacia David. Por su parte Meira, se sentía muy orgullosa de él, llenándolo de amor sincero; amor que el joven correspondía de la mejor manera.
En los cursos de armas David sobresalió, convirtiéndose en un experto tirador. Era un líder nato que con mucha facilidad organizaba grupos de muchachos y niños para realizar tediosas faenas. Siempre daba el ejemplo y los alentaba en todo momento. El mismo se sorprendió de estas cualidades, pero al recordar como se las había ingeniado junto con otros muchachos y niños para sobrevivir al holocausto, empezó a tomar sus nuevas actividades con más naturalidad.
Por medio de la operación "Hiram", que se estaba llevando a cabo para liberar la zona norte del ejército de salvación de Kaugui, llevaron al kibutz a varios heridos, entre ellos, a Reuven Arnoni y Adam Taub. Arnoni había resultado herido en el hombro derecho y en la espalda.
Las tareas de David y Meira, fueron las de recibir y alimentar a los heridos. Cuando Arnoni vio a David, le pareció ver en él un parecido con su hermano Isaac. De pronto, sus pensamientos se fueron desvaneciendo por los dolores que sufría y al mismo tiempo fue evacuado al hospital "Rambam" en Haifa.
Reuven Arnoni pasó por una intervención quirúrgica muy delicada para extraerle la bala y los pedazos de esquirlas que llevaba en la parte superior derecha de la espalda. Al recuperarse, se preguntó si la visión del joven parecido a su hermano, no había sido un sueño distorsionado por un viejo rencor.

16 DE FEBRERO DE 1949 REJOVOT
Eran las nueve de la mañana cuando llegó el automóvil que conducía a Josef Sprinzack, que en ese tiempo presidía la primera Kneset (Parlamento); después llegaron más automóviles con otros miembros del Parlamento.
Todos se apearon y después entraron a la Biblioteca de la casa del Dr. Jaim Weizmann. Se colocaron con solemnidad en un semicírculo, esperando que en cualquier momento apareciera el de bajar las escaleras, se le vio pálido y sus manos temblaban de emoción. Poco tiempo después apareció su esposa Vera, quien se colocó a su lado.
Sprinzack, un poco nervioso y excitado dijo:




- Jaim, hijo de Ozer y Rajel Weizmann, venimos a invitarte a la sesión de la Kneset para que jures fidelidad ante tus electores, ante tu pueblo y ante tu país.
No había pasado mucho tiempo cuando salieron Jaim y Vera Weizmann, acompañados por los presentes y un cargamento de cincuenta arduos años de trabajo por el sionismo rumbo a Jerusalem.
Al partir de inmediato se formó una guardia de honor compuesta de soldados, encabezada por la policía militar. En el primer Jeep viajaba el oficial de la policía militar Yoval Amidror, que viajaba lleno de emoción, ya que su padre había conocido al Dr. Weizmann, desde su estancia en Ginebra. Durante el recorrido, fue saludado por los transeúntes.
Jerusalem estaba adornada con banderas y la gente daba libertad a sus sentimientos de alegría al paso de la comitiva. Cuando Weizmann bajó del automóvil, reconoció al oficial y le preguntó por su padre.
Al entrar al recinto donde se llevaría al cabo la ceremonia, se oyó un largo toquido de Shofar, por lo que todos se pusieron de pie, mientras Weizmann y Sprinzack se encaminaron a la tarima central.
Al llegar el momento solemne, Sprinzack leyó el juramento pausadamente, casi palabra por palabra, mientras que el Dr. Weizmann, levantando su mano derecha repetía:
"Yo Jaim Weizmann, juro fidelidad al pueblo de Israel, a la nación, a sus instituciones y a sus leyes".
Acto seguido pronunció un discurso de agradecimiento con este contenido:
"¡Parlamento de Israel, señores y amigos! Yo agradezco a todos el honor que me ha sido conferido al ser electo como el primer Presidente del Estado de Israel; con toda mi alma y con toda mi fuerza, me esforzaré en cumplir la gran encomienda en favor de nuestro pueblo y de todos los habitantes del país, levantando el prestigio de nuestro Estado.
Grande es la función que se me ha encomendado, pero les recuerdo que soy humano y que podría fracasar en mis hechos. Por favor, no vean en mi un pecador intrigoso.
En este gran momento de mi vida y de la vida de todos los presentes, yo envío mi bendición a las casas de todos los ciudadanos de Israel y al pueblo judío en todo el mundo.
Yo sé que todo lo que hagamos y no hagamos con esta tierra, arrojará su luz o su sombra a todo nuestro pueblo. Con el reconocimiento de la envergadura de esta responsabilidad, cumpliré mi cargo de Presidente del Estado de Israel". (Traducción libre del autor).
En sus largos años como político, Weizmann había dicho que no había un estado que se entregara en charola de plata. Sus palabras se profetizaban ante las luchas que la reciente nación estaba llevando a cabo por su independencia y soberanía.
La nación se erigía herida pero respirando, cumpliendo el milagro tantas veces esperado. Israel se enfrentaba a la luna menguante y resistía día a día envuelta en fiestas y temores. Al frente marchaban muchachos y muchachas que vestidos de soldados iban por los caminos calladamente.
Los defensores de la nación, pocas veces cambiaban de ropaje y pocas veces podían enjuagarse con agua las huellas de la pasada jornada. Muchos quedaban en las noches fatigados hasta el extremo y evitando a toda costa un reposo necesario, que podía serles fatal.
Los hebreos avanzaban en la línea de fuego, muchos de ellos pensando en los años venideros. También muchos de ellos encontraron en el fragor de la contienda su reposo final; de ellos la nación entera se preguntaría, llena de lágrimas: ¿Quiénes fueron?
La respuesta se encuentra y se encontrará en el dicho de Weizmann, pues ellos fueron la charola de plata en que fue entregado el Estado Judío, de los que se contará en la historia de Israel.

Continuará...







Complementos explicativos de las gráficas presentadas (Fotos de archivo)
1) Mecánicos de la Histadrut colocan planchas blindadas a un camión, preparándolo para el conflicto.
2)  Un convoy armado de la Hagana, con provisiones para los judíos sitiados en Jerusalem, se prepara para partir de Tel Aviv.
3)  Estudiantes montan guardia en la Universidad Hebrea del Monte Scopus, que mira hacia el territorio dominado por la Legión Árabe de Jordania.
4)  «Tarjeta de Visita» de Kaukji, pintada sobre las paredes de las colonias judías que visitaban.
5)  Nuevas armas se adquirieron en varios países, como este blindado.




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