Encrucijada P XI - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Encrucijada P XI

Condensados

Encrucijada
CAPITULO XI

Novela Histórica


Por: El Comité Especial de "Foro", basado en una novela inédita de José Kaminer.

12 de enero 1974
Ein-Hilwe
Eran las 18:30 horas cuando el pálido sol invernal se escondía tras las nevadas montañas; el viento era frío y el ambiente húmedo mientras que un tenue ocaso anunciaba la llegada de la noche al campamento de refugiados.
En la casa de Wahija, hermana de Yusuf Samir, estaba mirando el noticiero televisivo que era trasmitido por Israel en lengua árabe, cuando una vecina llegó preguntando por Wahija.
- Mi esposo Fuad acaba de llegar de Túnez hoy en la mañana y me entregó esta carta para entregártela querida Wahija. -Dijo la vecina.
-Shukram, shukram (gracias, gracias) -expresó Wahija muy emocionada.
- Si quieres contestarle a tu hermano, mi marido regresará dentro de dos semanas a Túnez.
-¿Quiere un poco del levani (queso crema un poco ácido) que preparé hoy? -Preguntó Wahija.
-No gracias, me tengo que retirar.
Instantes después, la nerviosa hermana de Yusuf leía la carta:
-«Querida hermana Wahija:
Ha pasado mucho tiempo desde que te escribí la última vez. Espero que me entiendas y comprendas que no es fácil mandarte una carta; te escribo para darte una buena noticia.
He sido informado por un nuevo recluta a nuestra causa, que nuestro querido padre está enterrado en una tumba anónima en el kibutz Eilon.
En nombre de Ala ha-Rajúm (Dios misericordioso) espero que llegue el día que le podamos dar una sepultura digna en un panteón musulmán.
Recuerdas que siempre me sentía acosado en mis sueños por la imagen persistente de nuestro padre cuando fue abatido por las balas que le cortaron su vida arrebatándolo de nosotros. Ahora esto ha cambiado, la noche posterior de mi plática con el recluta, soñé con nuestro padre que estaba muy feliz y me decía: Yusuf quiero que me entierres junto con mi familia en Assiya.
Te pido que le cuentes a nuestra querida madre y a nuestro hermano Kammal sobre mi sueño y los saludes con muchos besos y abrazos.
A propósito como está el pequeño Ahmed, tu hijito del que me escribes de él, cómo está tu marido y cómo te trata.
Tuyo Yusuf.

26 de marzo 1974
Tel Aviv
Con la sensación de que su vida se acercaba a su fin, después de haber pasado en tan poco tiempo varias etapas de su enfermedad; primeramente la etapa; ¿Por qué yo?, pasando luego a la segunda etapa ¿Qué se puede hacer?
Y finalmente ¿Cuánto me queda de vida? Reuben Arnon ahora consciente, estaba agonizando de un mal incurable y progresivo. Decidió ordenar lo que él llamaba su existencia prosaica y patética. No le había sido fácil llegar a la decisión de que debería reunir en torno a él a sus sobrinos que no conocía y que sabía muy poco de su existencia.
En la noche anterior había tenido una vivencia onírica, en la que se le aparecían Sara y su hermano Isaac; lo venían a visitar al hospital para pedirle que dejara el rencor que había alimentado por muchos años y que hizo de él un ser infeliz, incapaz de albergar sentimientos; sólo su dedicación al trabajo de periodista, lo había aferrado a la vida de una manera positiva.
En el primer momento que los empezó a soñar, le causó un gran enojo y les pidió que lo dejaran en paz. Entonces Sara lo tomaba de la mano, le sonreía, mientras que su hermano lo miraba con cariño y le decía «olvida el pasado». Luego sintió una tranquilidad que le disipaba todo malestar.
Queremos pedirte que reúnas a nuestros hijos, tus sobrinos. Dijo Sara dulcemente. Sólo así cumplirás la finalidad más grande de tu vida. Expresó Isaac.
Después la imagen de ellos se desvaneció. Despertó poco a poco, sintiéndose muy tranquilo, mientras observaba la densa oscuridad acompañada por un gran silencio; luego se volvió a dormir.
A la mañana siguiente inició los preparativos para llamar a sus sobrinos y tratar de que acudieran al hospital. Dos días después, en el transcurso de la mañana como a las 11 horas, llegó Rabí Solomo Finkel y unos minutos más tarde llegó David Ben-Iztjak.
«Ahora que los dos están presentes, quiero contarles una pequeña historia. Como ustedes sabrán mi nombre es Reuben Arnon, comentarista de asuntos políticos del diario «Haaretz».
Mi apellido antes de ser el que ustedes conocen, era Kobelvinsky como era el de ustedes.
Yo soy el hermano menor de su difunto padre Isaac, por lo que se puede decir, que ustedes son hermanos y yo su tío...
Mi vida ha sido como un largo pasillo entre penumbras y luces, con muchas puertas, qué algunas veces abrí y otras dejé cerradas, mientras desfilaban ocasos y amaneceres acompañados de muchas memorias, que algunas son lejanas y otras cercanas como el canto de una mujer de una voz muy especial, como una letanía que a veces me amargaba y me sumía en cierta melancolía, despertando el rencor profundo. Otras veces era como la música de fondo en mi caminar de mi prosaica existencia. Esa voz era la mujer que un día amé, que quería entregarle tomo mi ser; esa mujer, era Sara... vuestra madre.
Hoy en mi lecho de muerte, sintiendo que mi fin está cercano, quise reunirlos y presentarlos, ya que la distancia y el tiempo, tal vez, haya borrado los lazos que los unían.
Como última voluntad les pido ahora que saben que son hermanos, no se alejen uno del otro, recuerden que dice en los salmos «Hine Ma Tob Uma Naím, Shevet Ajím Gam Yajad» (¡Mirad cuan bueno y cuan agradable es convivir los hermanos igualmente en uno!») (Salmos 133:1).
Eso les dijo Reuben Arnon, antes de entrar en coma del cual ya no despertó. Murió poco después de medianoche.

20 de abril 1974
Tel Aviv

El último en llegar al departamento de su finado tío Reuben Arnon fue Rabí Shlomo Finkel. David y él, se habían reunido para dar lectura al testamento del Tío.
Señores míos, yo soy el abogado Jeremías Neriah albacea del presente testamento echo por su finado tío. Antes de dar lectura al documento, quiero leer a ustedes una carta que me pidió expresamente leyera el Sr. Arnon: -dijo el abogado.

Sobrinos míos:
Ante la realidad de que mi fin se acercaba, decidí contarles lo que fue mi vida, esperando su comprensión y tal vez su perdón.
Como ustedes saben mi apellido actual es Arnon, siendo el anterior Kobelvinsky; su padre Isaac que descanse en paz y yo éramos hermanos, él era, el mayor, el primogénito, el simpático y el de las buenas calificaciones. Siempre le tuve envidia ya que él sobresalía en todo.
Cuando tenía 13 años, la familia Blumenthal se cambio de departamento frente al nuestro. ¿Por qué les cuento ésto? porque ellos tenían una hija muy bonita llamada Sara, que era muy agradable y siempre sonriente. Desde que la vi por primera vez, me enamoré profundamente de ella hasta crear una ilusión persistente, consistente en que llegaría el día que ella sería la mujer de mi vida, mi esposa.
Confieso que cuando estaba frente a ella, no sabía como actuar, dando como resultado una constante torpeza y timidez, que se suavizaba un poco cuando ella hablaba conmigo. Su voz era una melodía que sonaba en mi alma y me inspiró a escribirle poemas secretos a través de los años, pero nunca se los enseñé.
La vi crecer y desarrollar su feminidad como un espía que teme ser descubierto, ella era Sara vuestra madre.
Mi hermano Isaac la cortejaba frente a mi, pero como dicen, «el amor es ciego». En mi interior me decía que ella era mía y no de él. Cuando llegó el momento de abrirle mi corazón para decir lo mucho que la amaba, que la quería con todo mi ser y que si quería ser mi esposa para compartir con ella mi vida, me respondió que ella amaba a Isaac y que él ya le había propuesto matrimonio.
Sentí que una parte de mí moría, y que todo perdía sentido. Entonces decidí dejar todo, irme lejos, muy lejos y tratar de olvidar.
Cuando vino la guerra y con ella el Holocausto con sus horrores, no busqué sobrevivientes, a pesar que sabía por medio de uno de ellos, que sus padres habían muerto. De ustedes, sólo sabía que uno había sido arrojado del tren y que el otro llegó a Auswitch. No los busqué. Ya que para mí entonces simbolizaban el fruto del amor que no fue mío.
Pasaron muchos años hasta que me enteré que ustedes vivían. Después de leer la noticia de la elección del nuevo «ADMOR» de la comunidad ultraortodoxa de Jerusalén y del obituario del hijo de David; después el resultado positivo de mis análisis que tenía cáncer y que me quedaba poco tiempo de vida, decidí reunidos.
Debo confesarles que en un sueño, sus padres también lo pidieron. Entonces los reuní para conocerlos.
Escribo esta carta para que les sea leída y entregada, junto con mi testamento.
Su tío Reuben.

Ahora procederemos a dar lectura del testamento del finado, -dijo el Abogado.
Bien -dijo Shlomo.
Yo Reuben Arnon, en pleno uso de mis facultades mentales dejo el presente testamento, de la siguiente manera, siendo el albacea el abogado Jeremías Neriah.
1) Dejo todos mis libros, mis archivos y documentos a David Ben-Itzjak, mi sobrino, que sé, hará un buen uso de ellos.
2) Dejo mi cuenta bancaria que asciende a 300,000 L. «Al Rabino Shlomo Finkel, para que haga uso del dinero en Yeshivot u obras Piadosas.
3) Mi departamento se lo lego a la municipalidad de Tel-Aviv, para que haga un club para la tercera edad.
Reuben Arnon
Testigos:
Harnna Tzur (enfermera)
Dr. Ehud Goren-

David se acercó a su hermano después de que el abogado había concluido diciéndole:
Shlomo, después del hospital te excusaste que tenías que irte. Hablemos claro... ésta no es una cuestión emocional y conmovedora, aunque vivamos en mundos tan diferentes. Lo que realmente debería preocuparnos es seguir con esta farsa de posiciones absurdas -dijo enfáticamente David.
¿Por qué lo dices? -preguntó Shlomo.
¿Me atrevo a afirmar que lo que yo represento para tí no tiene ningún significado?
Si así lo dices es verdad -dijo Shlomo mientras se levantaba para irse.
Siéntate por favor, sigamos conversando. Nuestro encuentro no fue casual, fue por la providencia. Ahora analicemos:
El pueblo judío vive momentos difíciles muy parecidos al tiempo del Segundo Templo, cuando el pueblo estaba dividido en Prushim, Tzedukim y Esenios.
Considerando cierta analogía, podemos localizar actualmente éstos, representados por sectores de la siguiente manera:
Los Esenios son los kibutznikim, ya que viven en comunidades cerradas y se guían por una ideología comunal.
Luego tenemos a los Tzudukim, que representan al sector que apoya al gobierno, a las leyes Civiles y en su gran mayoría son laicos, que creen en la democracia como en mi caso.
Después están los muy religiosos que son los Prushim, que se guían por la «Halaja» (leyes y cánones religiosos), que quieren que el Estado sea regido por la religiosidad, a los que tú representas.
Después vino la destrucción del templo de Jerusalén, por el odio que había en cada sector en contra de otro.
Está escrito en el libro de proverbios:
¿Heijan ha-Jojma Netuná? ba-Lev Netuná be-Emtza ha-Adam?
¿Dónde se encuentra la sabiduría? La sabiduría se encuentra en medio del hombre, en su corazón.
¿No es ya tiempo que dejemos nuestras rencillas que puedan dar material a nuestros enemigos y aceptar una pluralidad? -expresó David.
Dice en el tratado talmúdico «Sofá». «Ein Israel Niglaim ad she Iyu Aguda Ajat» (Israel no será redimido hasta que estén reunidos en una Asociación») -dijo Shlomo.
Pienso que ya estamos redimidos. Estamos desde el advenimiento del Estado. ¿Sabes acaso o no sabes que nosotros los judíos hemos crecido varios centímetros desde que existe la Medina (Estado)?... ya que en vez de caminar agachados, ahora caminamos con la frente en alto. -David profirió.
¡No es valido! El rey Mesías no ha llegado todavía -exclamo Shlomo.
Todo el tiempo que Eretz Israel (tierra de Israel) no nos pertenecía era un lugar árido en gran parte de su extensión y en otras partes pantanos que eran fuente de enfermedades, como la malaria; hasta que llegaron los primeros «Jalutzim» (pioneros) que hicieron florecer la tierra y secar los pantanos, como dice el proverbio: «Hazorea be-Dimá Kotzer be-Riná» («El que siembra con lágrima, cosechará con alegría).
Acaso no se ha renovado el legado de Dios, ya que tenemos nuevamente la tierra donde fluye la leche y la miel. Ahora tenemos una patria que es nuestra, que la hemos mantenido con la sangre de nuestros hijos -dijo David.
¿Acaso tú perdiste un hijo por mantenerla? -preguntó Shlomo.
Sí, he perdido un hijo que murió en la última guerra, antes de convertirse realmente en un hombre, tan sólo tenía 19 años cuando falleció. -contestó David muy excitado.
Te acompaño en tu dolor -expresó Shlomo acercándose a David para tratar de calmarlo.
Es que quiero que entiendas que la cuestión de la ortodoxia y ultraortodoxia, es como una bomba enterrada en el suelo de Israel y en la diáspora. Con una mecha muy corta. Si no hubiese la amenaza de los árabes, de los neonazis y grupos antijudíos, ya habría estallado hace tiempo.
No dudo que la intransigencia de la ultraortodoxia lleve al pueblo judío a un punto muy peligroso, como una «guerra entre hermanos»... ¿Qué hemos aprendido de la Torá?... Desde Caín y Abel han pasado 5,700 y pico de años, pero seguimos luchando hermano contra hermano por la gracia de Dios.
¿No es mejor juntos? Recuerda lo que nos dijo nuestro tío citando el Salmo: «Hiné Ma Tob Urna Naim Shevet Ajim Gam Yajad».

Continuará…


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