Encrucijada P X - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Encrucijada P X

Condensados

Encrucijada
Capítulo X

(Novela Histórica)


Por: El Comité Especial de "Foro", basado en una novela inédita de José Kaminer.

6 octubre de 1973 Copenhague
Por las calles céntricas de la portuaria ciudad de Copenhague soplaba un suave aire frío, mientras que algunos árboles perdían sus hojas mar- chitas. El otoño había llegado puntualmente a finales del mes de sep- tiembre.
En la calle Bredgade -no lejos del centro de la ciudad- se hallaba la única Sinagoga del país. Era el Yom Kipur (Día de la Expiación); la sinagoga estaba llena de hombres y mujeres que acudían a rezar y pedirle al Altísimo misericordia por sus pecados «Melej Male Jesed v'Rajamin» «Rey lleno de gloria y misericordia».
Entre los presentes se hallaban personas que venían a rezar y a pedir perdón «Al Melej Haolam Hakadosh Hu» (ante el rey del universo bendito sea Él), entre ellos distinguidas personalidades de la comunidad. Ese día se hallaba el excelentísimo embajador de Israel en ese país, el señor David Ben Itzjak.
Poco antes de empezar «Izcor» (rezó por la memoria de los muertos), el Rabino tomó la palabra:
«Quiero recordarles que hace 30 años, cuando Dinamarca estaba ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial se preparó una operación nazi en contra de los judíos daneses al mando del emisario de Eichmann, Rolf Gunther, esto fue en los primeros días de octubre de 1943 en la víspera de Rosh Hashana.
Si no hubiéramos contado con el innegable heroísmo del pueblo danés, que hizo todo lo posible por salvar a nuestros hermanos de las garras de Hitler y los S.S., transportándolos en diferentes tipos de embarcaciones a la Suecia neutral, salvando a la mayoría de ellos. Si no fuera por esa noble acción, no lo podrían contar varios de los aquí presentes».
Digamos todos de pie una oración para este heroico pueblo: -finalizó el Rabino-
- «Baruj Ata Hashem Melej Haolam Hamebarej Et Hagbura Shei Haam Hanadi. Beyamín Haem Uvezman Haze» («Bendito seas tú D—s rey del universo que bendice el heroísmo del pueblo danés en aquellos días y en nuestro tiempo»). Amen. Contestaron todos los presentes.
Después de terminar el Rabino su sermón, empezó el «Izkor» que unía a los vivos a una «cadena» con sus ancestros hasta los Patriarcas. Al finalizar el recordatorio de los muertos se acercó un hombre trajeado sin Taled (manto de rezos) al embajador.
- Señor embajador un asunto grave lo requiere en la embajada de inmediato. Dijo el diplomático.
- Vamos. Expresó David mientras doblaba su Taled.
En el camino a la embajada, el diplomático le informó al Embajador:
-David, los egipcios han logrado cruzar el canal de Suez de nuestro lado y los sirios han penetrado en la meseta de Golán. Dijo el diplomático en un tono de cercanía y confianza.
David se tornó pensativo, recordando de inmediato a su hijo mayor (Ron), que prestaba su servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel.
Días después fue notificado que su hijo había muerto en acción. Durante su entierro recordó cuando él había sido oficial encargado de la guardia de honor en el entierro del presidente Jaim Weizmann.

6 Octubre de 1973
JERUSALEM

En la Sinagoga «Ohel Aaron» de Mea-Sharim, se hallaban entre los presente los rabinos Meyer y Shlomo Finkel.
Todos los hombres llevaban shtraimels o sombrero de fieltro negro y vestían sus negros caftanes debajo del taled (manto de rezos blanco con líneas negras y sus flecos) que se movían en su devoción, junto con sus enrizadas patillas al ritmo de los murmullos del rezo.
El Sheliaj Tzibur (oficiante), cantaba con una fuerte pronunciación Ashkenazi, tratando con su gran religiosidad alcanzar ser oído por el Todopoderoso con su Kabaná (intención).
Entre los concurrentes se veían niños serios y pálidos, jóvenes que acompañan a sus padres y abuelos. El severo ambiente recordaba mucho al vivido por nuestros antepasados en los Ghettos de Europa Oriental. Todos dirigían su plegaria Al Melej ha-Yoshev Bekise ha-Rajamin. (Al rey que está sentado en el trono de la misericordia).
Después de terminar Shajarit (rezo matutino) antes del «izkor», el Rabino Meyer Finkel empezó con su Darsha (Sermón):
«Como dijo Rabí Yosef Aramá, he aquí que el Altísimo, el bendito y santo en su medida de juzgar y en su medida de compasión que es todo misericordia y benevolencia, no busca y no desea la muerte de los malvados; sino que el hombre retorne de su mal camino. Por eso él creó la gracia para los pecadores y el perdón para los delincuentes».-
El rabino empezó a palidecer, con una mano se tocó el pecho sintiendo un fuerte dolor y con la otra se quitó su shtraimel; su respiración se volvió brusca, luego cayó hacia atrás al piso y después de varios estertores falleció. Todo sucedió muy rápido paralizando a los presentes que no sabían como actuar y que hacer en esta circunstancia. Todos estaban como petrificados.
- El primero en racionar fue Shlomo y se dirigió al púlpito para saber que le había sucedido a su padre. Lo encontró inmóvil. Se agachó para oír si aún respiraba; al acercar su oído al pecho, descubrió que había muerto súbitamente. Se incorporó acompañado de una palidez extrema que reflejaba su rostro.
- Mi padre ha muerto, Expresó Shlomo dirigiéndose a los presentes.
- ¿Qué debemos hacer? Preguntó uno de la congregación.
- Necesito que me ayuden a llevarlo a su casa, no podemos dejarlo en la Sinagoga. Dijo Shlomo.
- Cuatro hombres se acercaron y cargaron el cuerpo de su querido rabino.
Después se llevó a cabo el rezo de «Izkor». En el camino a casa de su padre, Shlomo recordó lo que le había dicho en una ocasión. El judío que fallece en Shabat o en una celebración (Jag), es conocido como un Tzadik (hombre justo y santo).

6 Octubre de 1973
TUNEZ

En un lugar alejado de la ciudad, en el desierto, había una base de entrenamiento de la O.L.P. En ella fue captado el mensaje de radio Túnez sobre la noticia de que fuerzas egipcias habían logrado atravesar el canal de Suez y se habían adentrado en la península del Sinaí, y que el ejército sirio a su vez había penetrado en la meseta del Golán.
En el campo de entrenamiento era todo júbilo por el sorpresivo ataque a Israel por los ejércitos Árabes. Yusuf Samir jefe de la base, se sentía muy complacido por la ofensiva árabe contra el estado sionista. Sus pensamientos galopaban afectando su estado emocional hasta hacerlo sentir cierta embriaguez mucho gozo. Se sirvió un vaso de arak (Anís) y lo levantó para hacer un brindis.
-¡Por la victoria! después tomó de su vaso un largo trago. Momentos después oyó que tocaban su puerta; se puso serio, guardo la botella y el vaso lo vació en su garganta.









- Adelante. Dijo Yusuf en un tono muy formal.
- ¿Puedo hablar con usted? Preguntó su secretario.
- Sí. Contestó Yusuf.
- Siento interrumpirlo pero...
- ¿Pero qué? Pregunto Yusuf enojado.
- Señor lo quiere ver a usted un nuevo recluta. ¿No sé si es el tiempo adecuado? Expresó nerviosamente el secretario.
- ¡Adelante que pase! Ordenó el jefe.
- Mi nombre es Yunes Jamid de la aldea de Assiya, la misma de donde es usted señor, dijo el recluta.
- Al escuchar Yusuf el nombre de su aldea, dejó de mostrar enojo y una sonrisa le iluminó el rostro.
- Siéntate. Expresó Yusuf contento.
- Cuando tenía 15 años fui a trabajar al Kibutz Eilon, en un intercambio con la juventud judía del lugar. Me enteré de que su padre estaba enterrado ahí en una tumba sin nombre.
- ¿Cómo te enteraste de que mi padre es el que está enterrado en el Cementerio del kibutz?
- Señor leí su libro «Historia de un luchador por la libertad», donde usted relata su vida como guerrillero palestino.
- Muy bien... muy bien. Exclamó Yusuf.
- Desde que leí su libro usted ha sido un héroe para mí.
- Shukram yajavivi (gracias) ¿Cómo dijiste que te llamas?
- Yunes Hamid.
- ¿Tú padre es Majmud Hamid?
- Ayowa. Contestó Yunes.
- Te puedes retirar ahora, quiero estar solo. Concluyó Yusuf.
- Después de que salió el recluta, Yusuf evocó la figura de su padre; lo recordaba sonriente, aunque dominaba más la imagen de cuando cayó acribillado por las balas. Una sensación de serenidad se fue apoderando de él lentamente, sacó la botella para servirse otra vez.
- ¡Por ti padre querido! Yusuf exclamó levantando su vaso.

18 de octubre de 1973
JERUSALEM

Ella entró al departamento en Rejavia con su andar lento y pesado. En su rostro arrugado sobresalían unos ojos llamativos e inteligentes llenos de tristeza y tensión. En la guerra de Yom Kipur (Día de la expiación) se reportaban a diario desaparecidos y muertos en acción. Apenas ayer se había reunido con un grupo de padres que deseaban saber de sus hijos.
A pesar de que el Estado de Israel había sido sorprendido por los ejércitos sirio y egipcio, ella mantenía su fe en la victoria final.
Su cara reflejaba el dolor de su corazón que compartía con el pueblo, por la pérdida de sus amados hijos.
Se acercó a Meira que abrazaba a su hija Sarit.
-Tzar li meod abedat banej hayakar Ron (me duele mucho la perdida de tu querido hijo Ron. Dijo sinceramente la visitante y luego la abrazó.
- Tov Shabat (que bueno que viniste). Expresó Meira.
- Mishtatef vetzaarja (te acompaño en tu dolor). Dijo la anciana.
- Toda rava laj guiverti Rosh ha-Menshala (muchas gracias señora Primer Ministro. Profirió David.'
La ilustre visitante de la familia Ben-Izstjak era Golda Meir la primer ministro del Estado de Israel, era la cuarta persona que ocupaba el puesto. Ella nació en el año 1898 en la ciudad de Kiev (entonces Rusia) en el seno de la familia Mabovitch. En el año de 1906 viajó con su madre y hermanas a los Estados Unidos para unirse al padre Moshé, que se encontraba en Milwaukee en el Estado de Wisconsin. Después su padre trabajó en la Construcción y cuando creció, empezó a ayudar a su mamá en una pequeña tienda de abarrotes durante las tardes, después de haber asistido a la escuela en las mañanas.
En el año de 1917 se casó con Morris Myerson. Él era pobre, pero su afición a los libros y a la música conquistaron su corazón. Después de varias discusiones, ellos decidieron emigrar a Palestina en el año de 1921. Primero se establecieron en el kibutz Merjavia (en el valle de Jezrael), con el tiempo abandonaron el lugar para irse a vivir a la ciudad de Jerusalén donde empezó a trabajar como secretaria de una sucursal del Consejo Laboral Femenino, donde se dio a conocer prontamente como eficiente organizadora y magnífica oradora. Teniendo en cuenta que hablaba inglés, fue enviada en 1932 a una misión a los Estados Unidos por espacio de dos años.
En el año de 1937 fue la representante del Consejo Laboral Femenino en la conferencia sobre los refugiados alemanes en Evian-Les-Bains Francia, de la cual salió más convencida que el pueblo judío, su pueblo necesitaba una patria.
En junio de 1946 fueron arrestados los líderes de la agencia judía. Golda dirigió la agencia, siendo al mismo tiempo portavoz del Yishuv (comunidad judía en Palestina) en todas las negociaciones con la administración del Mandato Británico en Palestina.
En noviembre de 1947 sostuvo reuniones secretas con el rey Abdalah de Transjordania en Naharaim (al sur del Kineret en el mar de galilea). Él le indicó que estaba a favor de un Estado judío en la parte que les fue asignada a los judíos por las Naciones Unidas. En los meses siguientes el rey Abdalah se unió a los demás países árabes en el intento de conquistar Palestina. Golda se reunió otra vez con él vestida de mujer árabe. En la reunión Abdalah aclaró que él estaba obligado a unirse a sus hermanos.
Después de que la U.R.S.S. reconoció al Estado de Israel, la enviaron como Embajadora. Esto sucedía a su regreso de los Estados Unidos, donde recaudó fondos para el nuevo país.
En 1949 en ausencia, fue electa para primera Kneset; después fue electa por David Ben-Gurión como Ministro de Asuntos Laborales, cargo que ocupó por espacio de siete años.
- En el año de 1965 decidió retirarse de la vida pública, cuando ella tenía 67 años. Su retiro duró hasta 1970, cuando fue electa interinamente Primer Ministro después de la muerte de Levi Shkol, además para evitar una división en el seno del partido Laboral, donde competían Igal Alón y Moshe Dayán por el puesto.

20 de octubre de 1973
TEL-AVIV

Era una noche un poco fría, la luna estaba oculta por las espesas nubes que presumían una posible lluvia. Reuben Arnon estaba en su casa revisando los diferentes diarios del país.
Empezó por el vespertino «Maariv» donde encontró el obituario de Ron Ben-Itzjak; llamó su atención pues se trataba del hijo del embajador de Dinamarca. El título decía:
«Hijo del embajador en Dinamarca muerto en acción». «El sargento Ron Ben-Itzjak muerto en acción en la meseta del Golán. Nacido en el año de 1955 en el kibutz Nir-Gad; sus padres David Ben-Itzjak (Kovelvinsky) embajador actual en Dinamarca y Meira Har-Paz...
Cuando leyó el nombre del embajador, descubrió que era su Sobrino, el hijo de su hermano Isaac. El descubrimiento lo dejó frío, era como haber recibido un chorro de agua muy fría. Apartó el periódico y sin pensar, casi como un autómata tomó el diario en Idish «Der Veg», donde se publicaba un amplio artículo sobre el nuevo «Admor» (abreviatura usada para líderes religiosos que significa: nuestro señor, nuestro maestro y nuestro Rabino), llamado Rabí Shlomo Finkel. En el artículo decía que era oriundo de la ciudad de Kovel, que fue adoptado por el Rabino Meyer Finkel después de la Segunda Guerra Mundial...
Lo que más lo impresionó fue el apellido que citaba el periódico y que usaba antes de la adopción. Este era también Kovelvinsky.
Arnon no salía de la sorpresa, pues sin lugar a dudas, se trataba de otro sobrino, del que tampoco sabía su paradero hasta ese día.
-¡No puede ser posible! -exclamó- los dos hijos de su hermano vivos y viviendo en el mismo país que él. Su corazón empezó a latir de prisa; de su frente brotó un sudor frío y su respiración se aceleró hasta el punto que sentía que iba a explotar.
Mientras gritaba eufórico por su casual descubrimiento, con sus manos hizo a un lado bruscamente todo lo que se encontraba sobre el escritorio. Permanecía de pie, con una respiración irregular y con temblores en todo el cuerpo que no podía controlar.
- Una voz interior le decía:
- Tengo que calmarme... tengo que calmarme. Poco a poco empezó a serenarse. Había sido un día muy especial, ya que desde temprano cumplió con su habitual cita con el médico, que lo trataba de un cáncer que le habían detectado en el hígado y ahora el grato pero electrizante conocimiento de la existencia de sus dos sobrinos.
Calmado e inmerso en infinidad de pensamientos, viajó de nueva cuenta por un pasado del que no podía escapar, aunque éste se vistiera de formas y colores diferentes.

Continuará...





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