Encrucijada P VI - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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Encrucijada P VI

Condensados

Encrucijada
Novela Histórica
CAPITULO VI


Por: El Comité Especial de "Foro", basado en una novela inédita de José Kaminer.

Cuando llega el recuerdo
Van apareciendo sombras distantes
de alambradas electrificantes y templadas.
Hombres de uniformes negros y perros.
Como pequeñas gotas que se filtran
sobre un presente lleno de conciencias
convirtiéndose luego en aguas salvajes.
Despertando así las viejas heridas,
el sufrimiento y el dolor de las víctimas
acosadas y asesinadas a cada momento,
volcándose sobre nuestro olvido.


23 de mayo, 1960
Jerusalem

El knesset (parlamento de Israel), todo parecía rutinario cuando el presidente expresó: "Parlamentarios, el primer ministro David Ben-Gurión tiene para ustedes y para el pueblo judío un aviso".
David Ben-Gurión con lágrimas de emoción en sus ojos, empezó a hablar pausadamente:
"Presidente parlamentario... Ministros del gobierno... Parlamentarios... Pueblo Judío... Señoras y Señores. Tengo el deber de informarles que hace unos días, uno de los más grandes criminales de guerra nazis, Adolf Eichmann, fue descubierto por los servicios de seguridad. Adolf Eichmann, está bajo arresto en Israel y pronto será sometido a juicio por la ley de procesos penales para juzgar a los nazis y sus colaboradores del año 1950".
Así había terminado la cacería del S.S. Oberstrurmbannfuehrer N° 45326 Adolf Eichmann, ahora con 55 años, el más salvaje monstruo humano que el mundo ha conocido; asesino de seis millones de hombres, mujeres y niños.

12 de abril de 1961
Tel Aviv

Reuben Arnoni había regresado de Jerusalem una noche después de presenciar la iniciación del juicio de Adolf Eichmann.
Estaba desayunando cuando dejó sus pensamientos fluir, ellos brotaron poco a poco mezclándose con el sopor; de repente se sintió transportado a Polonia, hacia su pasado en la ciudad de Kovel con sus callejuelas, su mercado y sus sinagogas.
Todo ese microcosmos se hizo tan evidente en su memoria. La imagen de Sara se volvió tan vivida, su cara estaba sonriente, su pelo rubio alisado y largo le caía sobre sus femeninos hombros, su cuerpo lleno de atractivo y luego le pareció escuchar su voz que pronunciaba su nombre varias veces, como una letanía que sonaba como eco en lo más profundo de su ser.
Se sorprendió que aún abrigaba amor por esa mujer, a pesar que habían transcurrido más de treinta años desde que la vio por última vez. Todavía recordaba con amargura, dolor y rencor la cita que tuvieron ambos, cuando le reveló su amor, su deseo de unir sus vidas en un feliz matrimonio.
La decepción fue muy grande cuando ella le expresó que amaba a Isaac, su hermano mayor. Si ella hubiera sabido cuanto la quería, con toda su alma llena de ilusiones que se había forjado, fascinado por aquellas sonrisas que iluminaban sus pupilas azules, que endulzaban sus bellas facciones. Cuando la veía pasar su corazón latía más aprisa, se sentía prisionero de sentimientos que sólo lograba darles salida en poemas febriles e inmaduros.
Actuaba con ella a veces cortante y medio paralizado, y otras como ausente por la timidez que lo invadía. No siempre sabía que decirle o contestarle, aunque le hubiera gustado ser amable, corresponder y hablarle de ese amor que sentía por ella.
No pudo tolerar su rechazo, a tal grado que, optó por abandonar Polonia, irse muy lejos sin mirar atrás, incorporándose a un grupo que viajaba a Palestina.
Al principio estuvo en un nuevo kibutz fundado por el grupo; su falta de ideales y la precaria situación lo hicieron abandonarlo. Después se marchó a la ciudad de Tel Aviv.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, sus padres ya había fallecido. Cuando se enteró del Holocausto, no hizo averiguaciones para saber si su único hermano Isaac y su esposa Sara habían sobrevivido. Por medio de un sobreviviente de su ciudad, se había enterado que él viajó en el mismo vagón a Auschwitz junto a Isaac, su esposa Sara y dos niños de ocho años.
Uno de los niños lograron arrojarlo del tren para salvarlo, lo que no recordaba si fue David o Shlomo. Cuando fue liberado el campo no había ningún indicio de que alguno de ellos hubiera quedado vivo.
En Tel Aviv se dedicó al periodismo, logrando destacar como comentarista político en el periódico Haaretz dirigido por Moshe Glickson. Después de la guerra de liberación -ya recuperado de sus heridas- le asaltaba la duda de que si el que lo recibió junto con la muchacha en el kibutz Nir-Gad, era uno de los hijos de su hermano. El muchacho era muy parecido al recuerdo que tenía de su hermano mayor, pero nunca quiso volver al kibutz para averiguar la verdad.

Universidad de Jerusalem
11 de abril de 1961

La búsqueda siempre termina donde empieza, es el hecho que a través de la revisión de nuestras vivencias, nos enfrentamos a lejanos recuerdos que no son del todo placenteros. El encarar lo doloroso, nos vuelve sensibles y vulnerables. A través de nuestros sentimientos navegamos con los pensamientos que se mueven en el espacio-tiempo, llevándonos a una realidad que parece que hemos omitido en nuestro cotidiano proceder.
La vida es una, pero el caudal que arrastra es variado. La recordación hay veces que se asoma y después escapa, dejando una pequeña resaca.
¿Cómo describir las resonancias de situaciones y momentos, siendo que son parte del ser mismo? Cuando la lejanía se hace evidente, poco a poco con matices diferentes de lo sucedido, los años no pasan de balde, la experiencia adquirida se refleja en nuestro análisis que resulta fecundo y menos hiriente. Cuando recordamos volvemos a vivir parte de eso que llamamos vida.
El primero de septiembre de 1939, en la ciudad de Kovel en Polonia, la familia Kovelvinsky escuchaba la radio silenciosamente. Isaac -el padre de la familia- estaba sentado cerca del aparato. Alemania había declarado la guerra a Polonia, el ejército alemán ya había cruzado la frontera polaca. La Segunda Guerra Mundial había empezado.
David y Shlomo Kovelvinsky hijos de Isaac y Sara, eran dos hermanos gemelos bivitelios, siendo David el mayor. Antes del 18 de septiembre de 1942, cuando fue liquidado el ghetto Piaski, la familia fue mandada a Auschwitz en los famosos trenes de la muerte. Antes de llegar a su destino, Isaac logró arrojar a Shlomo fuera del repleto vagón.
En Auschwitz fue separada la familia. Desde entonces no se volvieron a ver, pero tiempo después David se enteró que sus padres habían sido exterminados; de su hermano ignoraba la suerte que había tenido.
Cuando David fue conducido a la cámara de gases, junto con otros niños, logró salvarse de una muerte segura aprovechando que un oficial de los S.S. estaba borracho y había entrado a la cámara para efectuar la última revisión. Cuando salió, David iba detrás de él. Con agilidad y suerte se escabulló; luego se escondió hasta el anochecer.
Habían pasado varias horas por lo que decidió encaminarse al block de los niños. Todos se veían cansados y hambrientos. Mientras unos lloraban, otros llamaban a sus padres. David estaba muy deprimido, pero con tal de animar un poco a sus compañeros, empezó a cantar "Shema Israel" (un rezo a D-os). Poco a poco los demás niños se unieron a su canto. Su voz sobresalía de los otros, por lo que al notarlo un capo, éste decidió llevarlo a cantar al block donde estaban sus compañeros. Ahí recibió media hogaza de pan extra, que luego repartió entre los niños más débiles. Su fama de buen cantor se extendió por todo el campo, hasta ser llevado a cantar a las fiestas de los oficiales nazis.
Durante el día sacaba huesos de los hornos para colocarlos en una carretilla y en las noches -que no tenía que cantar- animaba a los demás niños o servía de correo a la resistencia.
Un día sorpresivamente fue puesto en un transporte de trabajadores que iría a una gran fábrica en Brunswick, Alemania oeste. Su trabajo consistía en traer refacciones de la bodega.
Casi al final de la guerra en Europa, cuando se oían los cañones de los aliados cerca de la fábrica donde lo tenían, los soldados alemanes ordenaron a todos los trabajadores cavar zanjas, luego formarse en línea recta adelante de ellas. Mientras que colocaban dos pesadas ametralladoras.
De pronto cuando todos los trabajadores estaban esperando que los alemanes dispararan, se oyó mucho alboroto y una voz que gritaba:'
- ¡Shel die americaners! (rápido los americanos).
Casi al instante todos los alemanes empezaron a huir en desbandada ante los sorprendidos judíos. Después el lugar fue liberado por los aliados. David fue enviado junto con otros niños a un orfanato en Bélgica. De ahí por medio de un comité judío, fue enviado a Israel al kibutz Nir-Gad en el año de 1946.

11 de abril de 1961
Mea Sharim, Jerusalem

El mismo día que había comenzado el juicio de Adolf Eichmann, el rabino Meyer Finkel estaba terminando de rezar Birkat Hamazon (rezo de agradecimiento a D-os por los alimentos), cuando empezó a revivir recuerdos de su padre, de su madre y de su querida hermana. Hijo de una familia de jasidim con muchos rabinos en el árbol genealógico, había recibido una educación religiosa desde los cuatro años, hasta que recibió su "smija" (ordenación) como rabino.
Su abuelo el rabino Yankel Mendel, había sido acérrimo enemigo de los maskilim y de los sionistas; en esa forma creció su padre y él.
Cuando se creó en el año de 1912 el movimiento Agudat Israel (grupo religioso ortodoxo de orientación sionista), los Finkel se unieron a los jasidim de Satmer, que rechazaron todo nexo con los sionistas.
Cuando estalló la guerra, el primero de septiembre de 1939, su esposa y su hijo murieron a consecuencia de la que sería más tarde conocida como la guerra relámpago (blitzkrieg). Al iniciarse las deportaciones se encontró en un transporte que iba a Bergen-Belsen a mediados del año de 1943.
Al enterarse que Eichmann estaba siendo juzgado en Israel, recordó al Oberstrurmbannfuehrer cuando visitó Bergen-Belsen en diciembre de ese año. Él tuvo que estar parado junto con los demás, ocho largas horas durante la visita.
Casi al mismo tiempo recordó a Shlomo, cuando lo vio por primera vez hambriento y cabizbajo. Él le había dado al muchacho parte de su ración de pan y de sopa. Shlomo le sonrió forzadamente y después le dijo gracias. A partir de entonces cuando llegaba la noche, aparecía Shlomo y él le contaba relatos de la Biblia.
En una ocasión el chico le contó su historia, desde que fue lanzado por su padre del tren; su vagar por el bosque escondiéndose durante el día y avanzando de noche, hasta llegar con un grupo de partisanos antes de la llegada del invierno. Una redada a los partisanos a principios del año 1945, lo condujo a Bergen-Belsen.
El rabino Finkel repasó su historia en el campo, incluso cuando enfermó de tifus, situación que sólo pudo superar gracias al cuidado y el empeño que Shlomo le dio, pues el muchacho le rogaba que no se abandonara, que no muriera, pues no quería estar de nueva cuenta solo.
Al llegar los aliados al campo, afortunadamente Meyer Finkel recibió de inmediato tratamiento médico.

10 de abril de 1946
En el Mediterráneo

El pálido sol alumbraba en un raso cielo celeste, mientras que la brisa fría de la mañana, soplaba sobre la cubierta del destartalado barco que se mecía ante las apabullantes olas. La pesada nave dejaba estelas de efímera espuma con el vaivén constante de la proa en su avance.
Los tripulantes estaban casi todos despiertos a pesar de haber dormitado poco en las pasadas noches. En sus caras se podían leer muchas páginas de tragedias y pesares que vivieron durante la guerra en el infierno nazi. En sus corazones anidaba la esperanza de llegar a la tierra de sus antepasados. Hombres, mujeres y niños que navegan en pésimas condiciones unidos por el deseo de llegar a una tierra de promisión, que no les prometía nada, sólo un pedazo de cielo como asilo a sus desventuras.
En un extremo viajaba David Kovelvinsky y en el otro, el rabino Meyer y Shlomo como hijo de él. La mañana se fue diluyendo en el transcurso del día con el paso de las horas de incertidumbre. De pronto se escuchó a través de los altavoces:
- Be od shaa nikanes le maim territorrialim shel Eretz Israel (dentro de una hora entraremos a las aguas territoriales de la tierra de Israel); el mensaje fue traducido al idish, polaco, alemán y ruso. Al ser captado y comprendido la buena nueva, muchos rostros macilentos se iluminaron, algunos se abrazaban y en infinidad de caras se asomaban lágrimas de felicidad.
La alegría llegó a todos los rincones del navío despertando una euforia incontrolable; todos reaccionaban de diferentes maneras. El frenesí iba en aumento cuando sonó la sirena del barco, paralizando a los exaltados pasajeros.
-¡Tefanu et haretzif... tefanu et ha retzif! oniot miljama britiot ba ofek (¡desalojen la cubierta... desalojen la cubierta! -se escuchó a través de los altavoces.
Los seis barcos de guerra se aproximaron a toda velocidad al destartalado barco. El que más se acercó fue el "H.M.S. Ajax", emitiendo el siguiente mensaje:
-¡Stop your ship! ¡You will be soon on palestinian waters! I warn you if you will enter, its my duty to board you, arrest you and take you to Haifa. ¿What is your answer? (¡Detén tu barco! ¡Tú entrarás en aguas territoriales palestinas prontamente! yo te advierto que si entras, estaré en mi deber de abordarte, arrestarte y conducirte a Haifa. ¿Cuál es tu respuesta?
En el buque judío se izó una bandera blanca y en uno de los navíos británicos se preparaban comandos para conducirlos al puerto de Haifa. Para varios de los pasajeros del navío acosado, ver la tierra de Israel por primera vez, era sentir que una abstracción se volvía realidad palpable a los sentidos. A medida que el buque se acercaba las tonalidades se hacían aparentes y las manchas tomaban forma.
Para David era la posibilidad de enfrentar una nueva realidad, un nuevo hogar lejos de todo lo que conocía. Se hallaba confuso y triste en lo referente al significado "Eretz Israel" (tierra de Israel), el lugar de los judíos; por un lado la ciudad de Kovel, las vivencias en el campo de exterminio, la fábrica y finalmente el orfanato de Bélgica. Por el otro, el recuerdo de sus padres y hermano, que se le presentaban a menudo entristeciéndolo cada vez que veía a familias reunirse de nuevo.
Para el rabino Meyer Finkel, era dejar atrás un pasado doloroso y un lugar -que como judío- no tenía cabida. Lo más importante era continuar en otra parte más accesible a su religiosidad; el hecho de haber escogido Palestina, era porque tenía un hermano en Mea Sharim y varios judíos ortodoxos que pensaban como él. Ahí le resultaría más fácil volver a la normalidad.
Para Shlomo era conocer los lugares del santo libro -como lo llamaba su protector- que había sido en los dos últimos años su padre.
Sabedor de lo que significaban los campos de exterminio y lo que habían perpetrado los nazis, encontró en él, religioso consuelo. Sus padres y hermano eran sólo unas figuras borrosas de un pasado que se alejaba a pasos agigantados.
La muerte para él significaba el no volver a ver a alguien conocido. Cuando estallaron las epidemias en Bergen-Belsen, los muertos eran personas que se abandonaban a un sueño eterno para descansar de sus enfermedades.
De este holocausto quedaron muchas preguntas, una de ellas era: ¿Por qué muchos murieron sin saber la causa y otros sobrevivieron sin saberla...?

Sólo D-os con sus misteriosos caminos, conoce la respuesta.                           Continuará…



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