En Budapest eran las doce menos un cuarto - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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En Budapest eran las doce menos un cuarto

Etapa Electónica 2
En Budapest eran las doce menos un cuarto
 
Por: Peter Katz
 
En Budapest eran las doce menos un cuarto, las tropas rusas, el Ejército Rojo, estaba a trescientos veinte kilómetros de la Capital Húngara. Los rusos estaban por llegar. La comunidad judía todavía intacta. Protegida, por el gobierno de Miklos Horty.

La comunidad judía húngara contaba en 1940, cerca de ochocientas mil almas, ¿cómo es que creció tanto? Lo que pasó fue que en 1939, el Admiral Miklos Horty, Regente de Hungría, firme aliado de Alemania, negoció con Von Ribbentrop, Ministro de Relaciones Exteriores alemán, la devolución de territorios que Rumania había anexado después de la Primera Guerra Mundial. Concretamente Transilvania, que contenía una gran población judía. Luego los alemanes autorizaron hacer correcciones en la frontera checoslovaca y una parte de Slovaquia quedó bajo soberanía húngara. Allí también vivían muchos judíos, igual que los de Transilvania hablaban húngaro, yidish y alemán. Después de la invasión de Yugoslavia, los alemanes hicieron nuevos cambios de fronteras y una parte de Voldovinia en los Balcanes, fue anexado por Hungría en 1941.

En el país Magyar florecía el nacionalismo. Se consideraba a Miklos Horty, admiral sin flota, pues Hungría no poseía ninguna salida al mar, como el héroe que reintegró estos vastos territorios a la patria. En todos lados aparecieron Posters Afiches con ¡Magyar Talpra! Húngaro, ¡ponte de pie! Un llamado nacionalista al patriotismo de los húngaros.

Hungría reducido por el Tratado de Versalles, ahora era nuevamente orgullosa de su extensión territorial. En sus fronteras vivían ochocientos mil judíos. La comunidad más grande después de Polonia y Rusia. Un mayor número de judíos de los que había en Alemania, antes de la llegada de Adolf Hitler.

El problema con la comunidad húngara, eran sus matices. Los había muy religiosos y piadosos, con
peyot y barba, que nunca andaban sin sombrero, que hablaban yidish. En Shabat solamente caminaban el número de metros permitidos en el jardín de su casa. Eran ultra ortodoxos.

En el otro segmento era el judío urbano de Budapest, bien vestido, como el resto de la gente bien, quien con bastón y guantes visitaba el Teatro de la Opereta y después en buena compañía, a veces con la Primadonna del espectáculo, se iba a uno de los restaurantes de primera categoría, que desde luego no eran kosher. Era un judío asimilado. Los judíos de Budapest, eran Neólogos, por lo menos la mayor parte de ellos. Es un término que ellos habían inventado para significar la nueva religión. Era una mezcla entre los Reformirte Synagogen de Hamburgo, una iglesia protestante. Las sinagogas de Budapest, no tenía nada en común con un Shul de Marmorosh Sziget, cerca de la frontera con Slovaquia, la pequeña ciudad en la que nació Elie Wiesel.

Los judíos de Budapest iban al Templo tres días al año, dos de Rosh Hashana y en Yom Kipur. Los de Marmorosh Sziget, apenas si se asomaban afuera del Templo, allí estaban todo el tiempo, en constante contacto con D'os, purificándose Hakodesh Baruj Hu. Los judíos de Budapest, ciento ochenta y tres mil de ellos en 1940, estaban bastante asimilados. Habían adoptado las costumbres de sus conciudadanos no judíos, habían magyrizado sus apellidos. No querían ser menos húngaros, que los demás.

Los apellidos fueron transliterados. Lo hicieron de tal manera, más bien la autoridad lo decidió así, que los húngaros antisemitas, podían saber de inmediato que el Fekete úr, era antes el señor Schwartz y por lo tanto, era judío. La comunidad de Budapest era lo suficientemente grande para que los habitantes judíos pudieran socializar entre ellos. Los grandes espectáculos, los buenos conciertos, las mejores cafeterías Kavéhaz, los mejores restaurantes Eterem eran frecuentados por judíos. Sin problemas de ninguna especie. En estos lugares no importaba que uno fuera judío, lo que importaba era la propina.

Los judíos al tener oportunidades iguales, avanzaron mucho en la academia. Treinta años más tarde ya se distinguían como buenos profesionistas, ya había profesores judíos en la Universidad. Excelentes médicos y buenos ingenieros. Surgieron fabricantes textiles, constructores de autobuses y vagones de ferrocarril y también los laboratorios de productos farmacéuticos más importantes en Europa Central. Durante el imperio Austro Húngaro, la comunidad creció, sus derechos fueron reconocidos y tuvo un auge económico y social nunca imaginado tanto numérico como cualitativamente.

Esta situación bonancible prevalecía en los centros urbanos de todo el país. El país, ahora, era muy vasto. Esto sólo iba a durar hasta la derrota de Alemania en 1945. Después de la Segunda Guerra Mundial, en la que Hungría estuvo aliada con Alemania, tuvo que regresar todos los territorios anexados y quedarse como un país reducido tal y como había quedado después de la Primera Guerra Mundial (1919).

Durante los primeros años de la exterminación de los judíos, los judíos húngaros no sufrieron ningún daño, por la protección tácita de Horty. Él efectivamente evitó su destrucción hasta febrero de 1944, fecha en que Hungría fue ocupada por los alemanes.

Adolf Eichmann se trasladó inmediatamente a Budapest y en los próximos ocho meses organizó personalmente la deportación de cuatrocientos treinta y dos mil judíos. Contó con la entusiasta ayuda de la Nylas, organización nacionalista y antisemita. La logística de la muerte, la llevó Eichmann. En Hungría vimos nuevamente, de lo que eran capaces los alemanes.

En enero de 1945, cuando por fin llegó el ejército rojo a Budapest el yishuv húngaro estaba enlutado, asustaba por la brutalidad y lo inhumano del trato a los judíos. Cuatrocientos mil treinta y dos fueron deportados directamente a los campos de exterminio de Auschwitz y de Treblinka, ni siquiera pasaron por los campos de concentración.

El Reich milenario, se estaba desmoronando. Ahora las ciudades destruidas, no eran polacas ni inglesas. Eran alemanas. La forma relámpago con la que actuó Eichmann, tenía su razón de ser, dos meses más y ya no hubiera podido llevar a cabo la matanza. El objetivo había sido siempre: aniquilar al pueblo judío, ausrotten, es la palabra en idioma alemán.

Los alemanes hasta el fin actuaron ideológicamente. Hitler les había encomendado una tarea. Ellos, hasta el final, la llevaron a cabo. Por eso exterminaron a tantos hombres, mujeres, niños y ancianos de nuestro pueblo.
 
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