El Salvamento de los Judíos Daneses P III - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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El Salvamento de los Judíos Daneses P III

Condensados

El Salvamento de los Judíos Daneses
(Tercera y última parte)


Por: Inst. Cultural México-Israel

LA TRAGEDIA
A la noche siguiente, llegaron refuerzos para la Gestapo, que encontró un grupo de judíos refugiados en la casa parroquial. La iglesia fue rodeada de proyectores y ametralladoras. En el desván de la iglesia se refugiaba otro puñado de fugitivos. Esa noche, los alemanes se llevaron a unos 80 judíos y deportaron a la mayoría a Theresienstadt.
La Gestapo había exigido que la policía danesa participara en la acción, porque no conocían el terreno, pero los policías daneses se negaron. Sin embargo, se supone que un delator local condujo a los alemanes hasta la iglesia. Fue la mayor catástrofe del mes de octubre.

LAS TRAVESÍAS ILEGALES
Siete mil personas transportadas a Suecia en el curso de pocos días, en pesqueros y otras embarcaciones. No había planes previos, y la improvisación fue una parte importante del éxito.
Las experiencias y los contactos que se desarrollaron con esta labor de ayuda favorecieron más tarde a la Resistencia, y se estableció una red de rutas para el transporte ilegal. Una de las primeras, el Servicio de Refugiados Dano-Sueco, fue obra de círculos sionistas en Suecia.

EL FRACASO ALEMAN
La policía alemana sólo pudo hacerse con un puñado de judíos daneses. El vapor «Wartheland», que había llegado para conducir a los arrestados a Alemania, zarpó de Copenhague como estaba previsto el 2 de octubre, pero iba casi vacío. Lo mismo ocurrió con los trenes especiales de Jutlandia y Fionia. En las semanas siguientes, la Gestapo pudo detener a algunos más, pero la cifra total de deportados fue de 481 judíos.
Más de 7000 habían escapado al alcanzar los seguros puertos de Suecia. Adolfo Eichmann y su enviado, Rolf Günther, que dirigía la operación en Copenhague, tuvieron que encajar una derrota.
Werner Best intentó presentar el resultado como una victoria. «Dinamarca ha quedado libre de judíos», dijo. Para él, lo más importante era haberlos expulsado del territorio ocupado por los alemanes, pero su postura fue acogida con no poco escepticismo por sus superiores de Berlín.

VICTORIA PARA LA RESISTENCIA CIVIL
El feliz término de las acciones de salvamento tuvo varios motivos. Los judíos en Dinamarca eran pocos y Suecia estaba cerca. El largo período que transcurrió desde que se proclamó el estado de excepción hasta que se iniciaron las represalias, precedidas de una advertencia, permitió escapar a muchos. Y, sobre todo, se debió a la valentía y energía de personas que estaban dispuestas a asumir un riesgo personal para ayudar a sus semejantes en dificultades.
El pueblo danés consideraba la persecución de una minoría como una agresión hacia la democracia y la cultura nacionales. Los líderes alemanes no habían contado con una reacción tan fuerte, ya que en la mayoría de los países la segregación y deportación de los judíos se había desarrollado sin problemas.

LA DEPORTACION
Los arrestos iban unidos a acciones violentas. Hubo disparos e injurias, pero dentro de ciertos límites, debido a que la prensa mundial seguía de cerca la acción. Los alemanes se abstenían de invadir los hogares judíos o de confiscar sus bienes.
Pero a la llegada a Alemania la brutalidad se volcó sin trabas sobre los deportados. Algunos comunistas daneses que habían sido internados en 1941, y a quienes luego se llevó a campos de concentración alemanes, fueron testigos de cómo jóvenes miembros de la Gestapo se lanzaban sobre judíos débiles, viejos y medio seniles recién desembarcados, y les golpeaban, les daban de puntapiés y les insultaban. A continuación les cargaban en vagones de ganado para trasladarles a Theresienstadt.

DEPORTADOS DE DINAMARCA
Día 2 de octubre, de Copenhague  202; de Jutlandia/Fionia 82.
Día 13 de octubre y 23 de noviembre 190; más tarde 7.
Total deportados 481; Devueltos de Theresienstadt 5.

JUDÍOS SALVADOS EN SUECIA
La comunidad de refugiados judíos daneses en Suecia alcanzaba en mayo de 1945 un total de 7,906 personas, incluidos 686 cónyuges gentiles, mujeres en su mayoría. Entre ellos había 1,364 niños menores de 15 años, inclusive los que habían nacido en Suecia. Entre los judíos de Dinamarca se contaban 1,376 apátridas y 435 aprendices agrícolas y niños de Alijah, venidos de la zona austro-alemana.

PROTESTAS DANESAS
Ya los rumores de que iba a producirse una persecución de judíos habían levantado protestas en Dinamarca. El rey protestó, y los líderes de partidos democráticos «expresaron el profundo pesar que estos hechos provocaron en el pueblo danés. Los judíos daneses son una parte viva de la población, y toda ella queda pues afectada en lo más profundo por las medidas establecidas, que se consideran como una violación del sentido danés de la justicia».
Protestaron también organizaciones de la sociedad civil y empresarios. Los sacerdotes leyeron una pastoral donde se consideraba la persecución de los judíos como contraria a la cultura cristiana. La Universidad cerró durante una semana.

LOS JUDIOS Y LOS SOLDADOS DANESES

El ejército danés había seguido funcionando después de 1940, aunque de forma limitada, ya que Dinamarca formalmente continuaba siendo un estado independiente -por lo menos esta era la ficción que tanto la parte danesa como la alemana tenían interés en mantener. Pero, el 29 de agosto de 1943, los militares alemanes atacaron y desarmaron a los daneses, y después los internaron.
En octubre, los invasores relacionaron su liberación con la «erradicación de los judíos de la sociedad». Pero el truco propagandístico no consiguió su objetivo. Los jefes militares protestaron fuertemente contra esta postura, que en su opinión violaba el honor del ejército danés.

AYUDA A LOS DEPORTADOS
A pesar de haberse abolido el estado de excepción, no volvió a formarse un gobierno en Dinamarca. Sin embargo, la administración continuó funcionando. Los jefes de departamento formaron una especie de gabinete administrativo, que mantenía contactos extraoficiales con los principales políticos. Continuó la colaboración con los ocupantes, aunque a un nivel más bajo.
Por parte danesa, se iniciaron enseguida los esfuerzos para ayudar a los deportados a Theresienstadt. Se intentó buscar razones para que algunos de ellos fueron repatriados, pero con escaso éxito.

THERESIENSTADT
Los judíos procedentes de Dinamarca eran conducidos al ghetto de Theresienstadt, al norte de Praga. Allí se hacinaban 45,000 hebreos en una antigua fortaleza con capacidad para 10,000. Este era el único lugar donde los judíos daneses se vieron obligados a llevar la estrella amarilla.
A Theresienstadt se enviaba a los judíos que no iban a entrar enseguida en la máquina asesina de la «solución final». La situación no era tan desesperada como en los campos de concentración, pero los prisioneros pasaban hambre, carecían de los artículos más elementales y además, todas las personas hábiles eran sometidas a trabajos forzados. Una «autoadministración» judía se ocupaba de mantener el orden y la moral, entre otras cosas estableciendo clases para los niños, representaciones teatrales, etc. Pero los administradores reales eran las SS.
Desde Theresienstadt salían a menudo transportes hacia Auschwitz y otros campos de exterminio, es decir, hacia una muerte cierta. Sin embargo, los daneses permanecían en el ghetto. Las autoridades danesas habían conseguido que Best arrancara a Eichmann una promesa al respecto, al tiempo que expresaban su deseo de enviar una comisión a Theresienstadt.
Best estaba interesado en mejorar las relaciones con las autoridades danesas tras la baja sufrida en los días cruciales de octubre. Eichmann por su parte pensaba probablemente en crear una imagen propagandística embellecida que ocultara las matanzas que a finales de 1943 habían costado ya la vida a tres millones de judíos.

VISITA DE LA COMISIÓN DANESA AL CAMPO
La comisión de Copenhague pudo finalmente visitar Theresienstadt el 23 de junio de 1944, y allí se encontraron con un escenario fuertemente engalanado. Se había intentado febrilmente embellecer el ghetto, enviando a Auschwitz a 17,500 prisioneros para que pareciera menos abarrotado. Cada uno de los internos con los que la comisión tuvo contacto había sido instruido cuidadosamente sobre cómo presentarse.
De esta forma, los miembros de la comisión, formada por representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Cruz Roja, fueron comparsas del juego de propaganda nazi, pero tenían la esperanza de proporcionar de esta forma a los judíos daneses allí prisioneros un mínimo de protección. Gracias a los paquetes de alimentos enviados desde Dinamarca, la mortalidad era relativamente baja entre ellos.

LAS PULGAS
Alex Eisenberg había llegado de niño a Dinamarca en 1939 desde Leipzig. De 1943 a 1945 estuvo prisionero en Theresienstadt:
«Por la noche, cuando uno de los lados del cuerpo es vulnerable a los ataques procedentes del colchón, las manos se mueven febriles para atraparlas y aplastarlas. Pero atacan desde todas partes. Primero un miembro, luego otro, después todos. Aquí, allí, en todos lados. Grandes zonas del cuerpo están sembradas de picaduras de pulga y de erupciones rojas que hay que rascar constantemente. (Del libro «Elegía de Theresienstadt»).

SUECIA, PUERTO SEGURO
Cuando el gobierno sueco se enteró de que los judíos daneses corrían el riesgo de ser deportados a Alemania, decidió que sus fronteras quedarían abiertas para todos los que a ellas llegaran. El físico nuclear Niels Bohr, que era discretamente vigilado por los alemanes, había llegado a Suecia y consiguió que la decisión del gobierno se anunciara por la radio nacional. Con eso, los judíos daneses se dieron cuenta de que la situación era seria y que había un lugar en donde refugiarse.

VIDA DE REFUGIADOS EN SUECIA
En Suecia se establecieron 45 acantonamientos de refugiados, además de escuelas danesas, en las ciudades más importantes. Funcionarios daneses establecieron una administración en el exilio bajo la legación de Dinamarca en Estocolmo, que se había desligado de Copenhague. Colaboraban con las autoridades suecas, pero los costes devengados por la estancia de los refugiados en Suecia se pagaban sobre todo con fondos daneses.
Los expatriados intentaban en lo posible mantener una vida normal. Pero la inactividad y el temor por la suerte de los prisioneros de Theresienstadt y por los parientes en Alemania y Polonia les tenía en vilo. Una parte pudo sin embargo abandonar los campamentos de refugiados para trabajar o estudiar en Suecia. Los muchos artistas que formaban parte del grupo enriquecieron la vida cultural del país anfitrión.
Para Suecia, la acogida de los judíos daneses significó un giro de su política, que hasta entonces había sido favorable a la potencia alemana. Pronto el ejército clandestino, creado en Dinamarca por el movimiento de liberación, en espera de la derrota alemana, empezó a recibir armas suecas.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE GUERRA EN DINAMARCA

Después de realizadas las acciones contra los judíos, se abolió en Dinamarca el estado de excepción, pero no llegó a formarse un nuevo gobierno. La colaboración danesa con la potencia invasora se redujo a un mínimo. El parlamento había dejado de funcionar. Reinaba una especie de poder doble, ya que la población atendía más al Consejo Danés para la Liberación (el órgano central del movimiento de resistencia) que a los responsables del sistema político.
En agosto de 1943, los alemanes empezaron a aplicar la «política de mano dura» en Dinamarca. El 30 de diciembre de 1943, Hitler ordenó la puesta en marcha de nuevos sistemas de terror contra el creciente sabotaje. El llamado cuerpo Schalburg y otras bandas de ayudantes colocaron bombas en empresas danesas que no suministraban material de interés para los alemanes y en redacciones de periódicos y lugares de diversión.
La resistencia adquiría cada vez más seguridad en su lucha contra las empresas de los pro-nazis y en sus intentos de bloquear los transportes de tropas alemanas por medio de sabotajes en los ferrocarriles. Los invasores respondieron con penas de muerte y con deportaciones a campos de concentración en Alemania, incluida la Policía danesa el 19 de septiembre de 1944.
No llegaron a Dinamarca las batallas finales de la última guerra mundial. El 5 de mayo de 1945, la capitulación alemana se hizo realidad, y el movimiento de resistencia salió a la luz. Enseguida se estableció un gobierno formado por miembros de la Resistencia y por políticos de los partidos que existían antes.
Los criminales de guerra y los colaboracionistas fueron detenidos y llevados ante los tribunales. Pudo evitarse el ambiente del linchamiento, pero pequeños grupos desesperados, tanto de alemanes como de nazis daneses, no se dieron por vencidos, y los días posteriores a la liberación costaron muchas muertes.

LOS AUTOBUSES BLANCOS
En los últimos meses de la guerra se consiguió salvar a prisioneros daneses y noruegos de los campos de concentración y de las cárceles alemanas y enviarlos a Suecia. La iniciativa fue de Noruega, la organización y la mayor parte del personal procedían de Dinamarca, y la Cruz Roja sueca contribuyó con una eficaz intervención final.
Las negociaciones del conde sueco Folke Bernadotte con la dirección de la SS sentaron las bases de una actuación que ampliaron después sobre el terreno los miembros de las acciones de salvamento. El antisemitismo del Tercer Reich fue efectivo hasta el final, y Folke Bernadotte no pudo auxiliar a los judíos internados en Theresienstadt. Pero por medio de sobornos, los cuerpos de salvamento consiguieron finalmente rescatarles. Del mismo modo se pudo sacar del campo de mujeres de Ravensbrück a prisioneras judías de muchos países.

EL REGRESO DE LOS REFUGIADOS

Pasaron varias semanas antes de que pudieran volver a la Dinamarca liberada los huidos a Suecia. Pero el regreso no fue igual de feliz para todos. La huida había sido cara, muchos habían abandonado comercios y empleos apresuradamente. Pero los empleados públicos pudieron asumir de nuevo sus puestos, y recibieron el sueldo devengado durante su ausencia.
Como norma general, se habían respetado las propiedades abandonadas. Pero algunos hombres de paja puestos para la ocasión no quisieron retirarse y, debido a la falta de alojamiento, muchas viviendas se habían adjudicado a otros inquilinos.
La Dinamarca de la postguerra tampoco estaba libre de antisemitismo. La persecución de los alemanes había convertido a los judíos daneses en lo que no eran: un grupo separado y visible.
Los apátridas que habían huido de Hitler estaban en un dilema: volver a Europa Central, donde los judíos habían sido exterminados casi por completo, o intentar echar raíces entre los daneses. Sólo después de mucho tira y afloja consiguieron la ciudadanía danesa aquellos que lo deseaban.


VIDA JUDÍA EN LA DINAMARCA DE LA POSTGUERRA (Final)
La vida de la comunidad y de las instituciones judías quedó pronto restablecida y se normalizaron sus actividades. Algunos se dieron cuenta de que ni siquiera la integración más completa podía ser una garantía contra la persecución y que, por eso, había que mantener las raíces judías. Sin embargo, fueron pocos los que emigraron a Israel.
Otros creyeron, por el contrario, que los nazis les habían obligado a asumir una identidad hebrea que no deseaban, y se dispusieron a borrarla lo antes posible. La comunidad sufrió el abandono de aquellos miembros que querían consumar la asimilación de la que les habían arrancado, y que deseaban volver a la situación que vivían antes de octubre de 1943, es decir, una simple existencia danesa.





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