El Salvamento de los Judíos Daneses P II - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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El Salvamento de los Judíos Daneses P II

Condensados

(Segunda parte)
Por: Ins. Cultural México-Israel



EL FLORECIMIENTO DEL SIGLO XIX
El siglo XIX trajo a Dinamarca el derecho al libre ejercicio de profesión y en 1849 se adoptó la primera Constitución democrática. Los judíos alcanzaron la igualdad de derechos civiles en 1814 y muchos jóvenes hebreos aprovecharon las nuevas oportunidades de acceso a los estudios superiores. En esta centuria tuvo lugar el florecimiento de la sociedad hebrea de Dinamarca, y un gran número de precursores en la industria, la política y la cultura procedían de familias judías.

VIDA COMUNITARIA
Y ASIMILACION

En 1833 se inauguró la gran sinagoga de Copenhague, que se convirtió en un punto de reunión de la comunidad hebrea. También se establecieron escuelas, fundaciones para ancianos y otras instituciones. Abraham Alexander Wolff, que fue rabino superior desde 1829 hasta poco antes de su muerte en 1891, intentó unir a la comunidad en un prudente curso de reforma. Fueron muchos los que eligieron dejarse asimilar, y casi la mitad de los jóvenes se casaron fuera del círculo judío. La Comunidad Judía nunca llegó a tener más de unos pocos miles de miembros, y en provincias la vida de comunidad fue apagándose poco a poco.

LOS «JUDIOS DEL POGROM» DE RUSIA
A principios del siglo XX, miles de judíos huyeron de las persecuciones en Rusia, en la Polonia rusa y en los Estados Bálticos. Cerca de 3000 de ellos llegaron a Dinamarca, a la que aportaron la cultura yidish, y añadieron una nueva vida a la comunidad judía. Estos «rusos» eran trabajadores y artesanos pobres, pero con una gran capacidad de ascenso social.


DINAMARCA BAJO LA CRECIENTE PRESION ALEMANA

La política de ocupación de los alemanes en Dinamarca fue moderada, pero poco a poco aumentaron las interferencias y se agudizó el tono general. Con su estrategia de guerra relámpago el Tercer Reich ganaba victorias sin tener que imponer cartas importantes a la población alemana. Hitler no quería pedir a los alemanes que sufrieran privaciones, a pesar de que ya en 1941 quedó claro que la contienda sería larga y costosa. En lugar de ello, se acentuó el despojo de las naciones ocupadas.
En el otoño de 1941, los alemanes obligaron a Dinamarca a unirse al pacto del Eje contra la Internacional Comunista. Un año más tarde, la fría respuesta del rey a un telegrama de felicitación de Hitler por su cumpleaños desencadenó una seria crisis que provocó la exigencia por parte de Alemania de que se nombraran ministros favorables al régimen de Berlín. Así llegó a Dinamarca el general Hermann von Hanneken para asumir el puesto de comandante supremo de las fuerzas de defensa (Wehrmacht). Para el puesto de delegado plenipotenciario del poder ocupante, y con ello jefe de la administración alemana, fue nombrado el general de la SS Werner Best.
El general Best decidió mantener la colaboración con el gobierno danés e incluso permitió en 1943 que se celebraran elecciones para el parlamento y los consejos municipales.

CAMBIO DE ÁNIMOS EN 1943

Stalingrado, El Alamein, el desembarco aliado en Italia, los grandes bombardeos de las ciudades del norte de Alemania, muchos acontecimientos contribuyeron a que el estado de ánimo en Dinamarca pasara de la adaptación a la oposición. La resistencia empezó. Se distribuyeron impresos ilegales y menudearon los actos de sabotaje contra establecimientos alemanes, o empresas que trabajaban para el poder ocupante. Los saboteadores empezaron a utilizar explosivos e iniciaron contactos con Inglaterra.
En julio y agosto de 1943, la Wehrmacht temía una invasión aliada en Jutlandia, y entre los daneses se extendió la esperanza de una pronta derrota de Alemania.


LA REBELION DE AGOSTO

En el verano de 1943, una oleada de sabotajes atraviesa Dinamarca. En los puestos de trabajo, la inquietud es creciente: se presentan exigencias políticas y sociales y se critica la política de colaboración de las organizaciones y las autoridades. La inquietud culmina en una huelga general, en la que participa gran parte de la población urbana.
Las fuerzas de ocupación ven amenazada su seguridad y reaccionan violentamente en algunos lugares, en otros con más flexibilidad. Pero el movimiento de rebelión se extiende. La población se niega a seguir aceptando la colaboración con los invasores.

EL 29 DE AGOSTO DE 1943
En esta fecha se establece el estado militar de excepción en toda Dinamarca. El poder queda transferido a von Hanneken, quien tiene ambiciones de desplazar a Best. Este último es llamado al cuartel general donde se le hace una advertencia por ser excesivamente débil pero, dos días después, Hitler le devuelve la responsabilidad política. Best empezó entonces sus esfuerzos para lograr el poder dictatorial sobre Dinamarca y pidió a Berlín refuerzos policiales. Desde entonces seguiría una política de mano dura hacia los daneses.



ACCION CONTRA LOS JUDIOS EN DINAMARCA

El genocidio sistemático de los judíos europeos, que había comenzado en 1941, estaba en su apogeo. Tres millones de judíos habían muerto ya en las ejecuciones en masa y en las cámaras de gas de los campos de exterminio. Los órganos decisorios alemanes habían discutido en diversas ocasiones el momento en que los hebreos daneses deberían ser incluidos en la «solución final».
Había llegado el momento de hacerlo. El gobierno danés había dejado de funcionar, y los daneses anunciaron que no se formaría uno nuevo. La política de cooperación practicada hasta entonces estaba destruida.
El estado de excepción constituye un momento adecuado para iniciar la acción contra los judíos. Por un aparte se podrían aplastar con facilidad las protestas que surgieran y, por otra, Best podía siempre echar la culpa a la Wehrmacht y dejar de esta forma la puerta abierta a una nueva ronda de política colaboracionista.

EL 8 DE SEPTIEMBRE
Best telegrafía a Berlín:
«Para poder llevar a cabo, de manera consecuente, el nuevo curso en Dinamarca, es mi opinión que también debemos prestar atención a solucionar el problema judío».

Una semana más tarde, Hitler aprueba la deportación de los judíos daneses. Los preparativos comienzan enseguida.








Se establece un cuerpo policial alemán bajo la dirección del oficial de las SS Rudolf Mildner, jefe de la Gestapo en Katowice y director del departamento político del campo de concentración de Auschwitz. Llegan a Copenhague expertos de la sección de Adolf Eichmann en el Reishssicherheitshauptamt. Las tropas policiales toman posiciones, pero la Wehrmacht duda por su parte en dejarse involucrar directamente.
Sin embargo, se retrasa la puesta en marcha de los arrestos de judíos, quizás en consideración a las negociaciones dano-alemanas sobre los suministros de mercancías para el año siguiente. El acuerdo se alcanza el primero de octubre de 1943, y esa misma noche empieza la acción.

LOS JUDÍOS DANESES EN PELIGRO
El primer día del estado de excepción, el poder ocupante tomó algunos rehenes, entre ellos destacadas personalidades judías. En las jornadas siguientes, la policía alemana realizó dos incursiones contra la Sociedad Mosaica, confiscando allí listas de direcciones. El pánico se extendió entre la comunidad judía, que temía el comienzo de una acción contra ellos. Buena parte se ocultó para huir después a Suecia. Funcionarios daneses tomaron contacto con los alemanes respecto a los rumores, que fueron denegados. Así, en el curso de septiembre, se extendió sobre el país una tranquilidad no exenta de nerviosismo.

LA ACCIÓN CONTRA LOS JUDÍOS

La noche del primero de octubre empezó la persecución. La policía alemana llevó a cabo arrestos de judíos en todo el país. En Copenhague se utilizó la sinagoga como punto de reunión. A pesar de que se celebraba el «shabat» y el año nuevo judío, la mayoría habían desaparecido de sus hogares, y sólo se pudo arrestar a unos pocos cientos, en su mayor parte ancianos procedentes del asilo de la comunidad.
Por regla general, los alemanes no penetraban en los hogares judíos, ya que la acción debía tener visos de objetividad y no parecer un asalto. Pero la mayoría de los hebreos habían encontrado refugio en casas de amigos, conocidos o gente totalmente extraña, que les ofrecían ayuda de forma espontánea.

ADVERTENCIA

No habían faltado las señales de que se estaba preparando una acción contra los judíos, pero el 28 de septiembre apareció un aviso inconfundible. En esa fecha recibe Werner Best la orden definitiva de Berlín y llama al diplomático Duckwitz, relacionado con políticos daneses, para informarle del inicio inmediato de las actividades, dato que Duckwitz transmite al instante.
Los dirigentes socialdemócratas no dudan en advertir a la comunidad judía, cuyo líder, el abogado del Tribunal Supremo S.B. Henriques, reacciona con incredulidad: durante tres años, la política de cooperación y la ley danesa han protegido a los judíos, y es difícil creer que, habiendo seguido un curso legal, no se haya podido impedir la catástrofe.
A la mañana siguiente, se comunica el aviso durante los primeros servicios de la sinagoga. Algunos lo saben por medio de amigos, contactos comerciales, o simples desconocidos que, de forma espontánea, toman la iniciativa.

UNA MURALLA HUMANA

Un amplio sector de la población danesa consideraba que los alemanes habían abandonado todo decoro y violado el derecho danés con su persecución a los judíos. Muchos, de forma espontánea, tomaron la iniciativa de ayudar a los perseguidos, a quienes avisaban, proporcionaban escondrijo, y suministraban alimentos y transporte hasta la costa, todo ello bajo condiciones difíciles e ilegales. Aparecieron organizaciones que demostraron una asombrosa efectividad.
Médicos, sacerdotes y estudiantes universitarios fueron especialmente activos en las tareas de ayuda. La policía danesa y las autoridades costeras tomaron partido por los perseguidos y se negaron a ayudar a los invasores en su caza del hombre. Hubo también soldados alemanes que, por simpatía o por medio de sobornos cerraron los ojos.

A TRAVÉS DEL MAR
La geografía fue un factor importante. La distancia a Suecia desde la costa oriental de Dinamarca es en algunos lugares de unos pocos kilómetros, pero la travesía era peligrosa.
Al principio, algunos huían en pequeñas embarcaciones, e incluso en «kayak», la canoa groenlandesa. Ocurrieron algunos accidentes trágicos, cuando judíos, a menudo ignorantes en las artes de navegar, se aventuraban por el estrecho del Oresund en barcas repletas que, además, hacían agua.
Los pescadores tuvieron un papel muy importante en el salvamento de judíos, puesto que era muy peligroso pasar de contrabando a los perseguidos. Las patrullas costeras alemanas no eran muy eficaces pero, si les detenían, corrían el riesgo de perder el barco y con ello su medio de subsistencia, e incluso ir a la cárcel o a un campo de concentración.
Los pescadores cobraban grandes sumas por el transporte y algunos se enriquecieron sin escrúpulos. Pero pronto intervinieron las organizaciones de ayuda para situar los precios en un nivel adecuado. Consiguieron también que los judíos ricos pagaran más, a fin de poder transportar a los menos pudientes. Fueron precisas grandes sumas, parte de las cuales procedían de organizaciones, empresas y personas privadas en Dinamarca.

GILLELEJE
Gilleleje es uno de los grandes puertos pesqueros de Dinamarca, situado en el extremo norte de la isla de Selandia y unido por ferrocarril a la capital. Desde allí huyó la quinta parte de los refugiados judíos. A ello contribuyeron los pesqueros y algunos de los cargueros de cabotaje que tocaban ese puerto.
Los judíos conocían la ciudad de sus veraneos y se dirigieron allí en masa. Una comisión de ciudadanos locales inició la ayuda a los fugitivos, antes incluso que llegaran los representantes de los grupos de ayuda de Copenhague. Hizo falta la colaboración de muchos de los habitantes de Gilleleje para proporcionar escondrijo y alimentos a los que huían. En una ciudad pequeña es imposible guardar secretos.

LLEGA LA GESTAPO

La noche del martes 5 de octubre, la Gestapo llegaba a Gilleleje. A pesar de la advertencia, un barco con refugiados intentó hacerse a la mar, pero le pararon a tiros. Los grupos de ayuda intentaron interceptar y esconder a los numerosos judíos que llegaban a la ciudad. Tuvieron que interrumpirse las travesías desde aquel puerto.       

Continuará...






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