El Salvamento de los Judíos Daneses P I - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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El Salvamento de los Judíos Daneses P I

Condensados

(Primera Parte)


Al igual que todos los judíos de Alemania y los países ocupados por los nazis, la comunidad judía de Dinamarca se vio perseguida, sin embargo en este país la sociedad danesa consideró la persecución a la minoría judía que había llegado a su patria desde el siglo XVII como una agresión hacia la democracia y la cultura nacional.
Esta comunidad fue creciendo debido a las continuas persecuciones de judíos en el resto de Europa y llegando a Dinamarca desde Rusia, Alemania y Europa Central, en busca del clima de tolerancia imperante en Dinamarca.
En 1941, cuando se inició la invasión nazi a Dinamarca, la población judía era de aproximadamente 8000 personas, concentradas principalmente en La Haya, capital del país. Fue en esta ciudad donde los primeros rumores de posibles deportaciones masivas de los judíos hacia territorio alemán estaban previstas.
Al tener lugar las primeras detenciones, la población danesa en su totalidad ofreció de manera espontánea ayuda, refugio, alimentos y transporte a la población judía con el fin de hacerlos llegar hasta la costa, desde donde partían de manera ilegal hacia el país vecino, Suecia. De esta manera logró huir gran parte de la población judía danesa. Solamente 181 judíos fueron deportados hacia los campos de concentración, de los cuales sólo cinco personas lograron regresar a Dinamarca.
Pocos son los países que después de 50 años de terminada la Segunda Guerra Mundial pueden celebrar, no sólo el final de ésta sino rememorar un acto de valentía y solidaridad con un grupo de personas a quienes lograron salvar gracias a la decisión de no permitir a los nazis consumar sus planes.


«ENDLÖSUNG» EN EUROPA

«La Solución final de la cuestión judía». Así calificaron los nazis el genocidio que de 1941 a 1945 costó la vida a más de la mitad de los 10 millones de hebreos que poblaban la Europa ocupada por los alemanes. Existe una lista de la población judía por países, que se preparó durante una conferencia celebrada en Wannsee cerca de Berlín, donde se discutieron los detalles de la operación de exterminio que acababa de decidirse. De una forma fría, burocrática y ordenada, aparecen columnas con el número de judíos en cada país que debían ser eliminados para realizar la utopía racista del nacional-socialismo sobre una Europa «étnicamente limpia» bajo dominio alemán.
Junto al nombre de Dinamarca figura la cifra 5,600. Un número reducido en el conjunto total. Pero ninguno debe escapar.

DINAMARCA, UNA EXCEPCIÓN
Cinco mil seiscientos judíos es una cifra pequeña (y no muy exacta), incluso en relación con los cuatro millones de habitantes de Dinamarca. El gobierno de Copenhague no quiere oír hablar de ningún tipo de ley discriminatoria de índole racial, así que la «Endlösung» tendrá que esperar. Pero en el otoño de 1943 se desatan los acontecimientos. En agosto, un amplio movimiento popular de protesta acaba con la cooperación existente entre el poder ocupante y el gobierno danés. En septiembre, los alemanes deciden deportar a los judíos. La ofensiva empieza la noche del primero al dos de octubre de 1943.
Pero los judíos daneses se le escapan de las manos a la policía alemana. En el curso de pocas horas han pasado a la clandestinidad, y en escasos días, más de 7000 consiguen cruzar ilegalmente el estrecho hasta la vecina y neutral Suecia. Sólo 481 terminan en Theresienstad y se impide que se les envíe a los campos de exterminio.

LA ACCIÓN DE SALVAMENTO
Fue espontánea e improvisada, un signo de rebeldía de la sociedad civil hacia la violación de todo rasgo de humanidad por parte de las fuerzas ocupadoras. Hasta entonces, la tibieza y el oportunismo habían florecido en la nación ocupada, donde el antisemitismo y la xenofobia no eran desconocidos. A menudo, los refugiados que llegaban a Dinamarca desde las dictaduras europeas comprobaron que se les cerraban las fronteras. Pero, ahora, muchos definían su actitud por primera vez y ayudaban a los fugitivos.
Muchos factores se conjugaron para conseguir el éxito de la acción de salvamento, empezando por la advertencia sobre la proyectada deportación que se filtró de fuentes alemanas.
Pero fue sobre todo la resolución y la voluntad popular de proteger a una minoría amenazada, lo que produjo el favorable resultado.


EL OTOÑO DE 1943 EN EUROPA

La guerra mundial asola el continente por quinto año consecutivo. Tras rápidas conquistas y una amplia campaña contra la Unión Soviética, Alemania domina a la mayor parte de Europa.
Pero el Tercer Reich nazi tiene problemas. En enero de 1943, se retira el ejército alemán de Stalingrado y el ejército rojo presiona desde entonces el frente oriental y le hace retroceder varios cientos de kilómetros. La flota alemana ha perdido la «batalla del Atlántico», su intento para aislar a Gran Bretaña de los suministros de Estados Unidos.
Las tropas aliadas han expulsado a los alemanes del norte de África y desembarcan en Italia, que capitula en septiembre de 1943. Alemania se ve obligada a ocupar toda la parte norte, además de las zonas que Italia había mantenido en los Balcanes. Los ataques aéreos de los aliados hacen que el pueblo alemán sienta aún más la guerra en su propia piel.

EL NACIONAL-SOCIALISMO
La guerra fue una consecuencia del nazismo. Con el establecimiento de la dictadura de Adolfo Hitler en 1933, el objetivo central de Alemania fue ampliar su «Lebensraum» (espacio vital) y llevar a cabo la «purificación étnica» de Europa.
La ideología del nacional-socialismo se basaba en un primitivo «darwinismo» social, que consideraba que todas las personas son fundamentalmente desiguales y que algunos pueblos y razas tienen más valor que otros. Los mejor dotados sobrevivirán, mientras los otros deberán someterse a su dominio o desaparecer. Según la enseñanza nazi, los alemanes constituían los «dominadores» elegidos.
El nacional-socialismo era una ideología racista y sobre todo antisemita. El odio a los judíos era uno de los elementos más constantes de la política nazi. Los hebreos tenían el papel del «mal absoluto» en la visión del mundo nazi. Se les calificó de alimañas y parásitos y se les negaba todo rasgo humano.

PERSECUCIÓN Y EXTERMINIO DE LOS JUDÍOS
Uno de los puntos importantes del programa nazi era aislar a los judíos de la sociedad y, tan pronto como los nazis llegaron al poder, empezaron a ponerlos en práctica. Paso a paso, se agravó la persecución de los hebreos alemanes a quienes se les aisló, y se les retiró toda la base de su existencia. De esta forma, dos tercios del medio millón de judíos que vivía en el país se vieron obligados a huir.
Con el ataque a Polonia en septiembre de 1939 y las conquistas que siguieron, Alemania consiguió dominar a la mayor parte de los cerca de diez millones de judíos europeos. Fueron sometidos a la discriminación y represión más brutales, deportados a ghettos cerrados y sometidos a trabajos forzados.
En 1941 empezó el Holocausto, el genocidio sistemático de la población judía. No estaba planeado de antemano, pero se llevó a cabo con macabra eficacia. Miles y miles de cómplices, tanto entre los alemanes como en las poblaciones ocupadas, estuvieron implicados en la operación.

DINAMARCA EN LOS AÑOS TREINTA
Un país pequeño con cuatro millones de habitantes. Una población homogénea, de habla danesa y religión luterana, con escasas y reducidas minorías étnicas y religiosas. Una nación que en el curso de los años había absorbido a muchos inmigrantes de Alemania, Holanda, Suecia y Polonia y les había integrado rápidamente en la sociedad.
Una vez terminados los enfrentamientos armados con Alemania en 1848-51 y después de 1864, la política exterior danesa había estado marcada por la tendencia a una solución pacífica de conflictos. En la primera guerra mundial, Dinamarca había sido neutral, y entre las dos guerras apoyó a la Liga de Naciones. Las fuerzas militares se habían reducido a un mínimo.


PACIFISMO Y TRADICIÓN DEMOCRÁTICA

Estos rasgos caracterizaban asimismo la política interior. Un lento y orgánico crecimiento industrial desplazó a la agricultura como la actividad económica más importante. La amplia clase media de campesinos independientes tuvo que ceder su papel de dominio político a un movimiento obrero bien organizado aunque moderado.
El partido socialdemócrata se mantuvo en el gobierno desde 1924 a 1982, interrumpido sólo por cortos períodos de dominio «burgués». Durante la mayor parte del período, el partido radical, pacifista y de tendencia social-liberal, apoyado por pequeños propietarios rurales y gente de formación superior, fue respaldo fijo y colaborador del gobierno. La política danesa estuvo marcada por el liberalismo con un fuerte elemento de solidaridad social, lo que más tarde se ha calificado como «modelo escandinavo».
En el período de entreguerras, Dinamarca fue una sociedad sin excesivas polarizaciones. Ya entonces como ahora, el nivel de vida se situaba entre los más altos del mundo. La población danesa era privilegiada en muchos sentidos y se consideraba satisfecha de sí misma.




EL 9 DE ABRIL DE 1940
Alemania atacó a Dinamarca a pesar del pacto de no agresión suscrito un año antes por iniciativa de Berlín. La invasión formaba parte de una operación que también incluía a Noruega. La política de defensa del gobierno del primer ministro Stauning queda definida con las palabras de su ministro de Relaciones Exteriores, Peter Munch, quien señaló que Dinamarca sólo sería capaz de defenderse con medios diplomáticos, no militares. Así pues, dado que el ejército no estaba equipado más que para la defensa elemental de un país neutral, pronto hubo que abandonar la lucha. La ocupación duró cinco años, hasta el 5 de mayo de 1945.

DINAMARCA BAJO OCUPACIÓN ALEMANA

El gobierno de coalición entre socialdemócratas y radicales decidió seguir en su puesto, aunque se amplió con ministros de los partidos liberal y conservador. El curso a seguir quedó definido en una declaración de gobierno fechada el 9 de abril de 1940, que decía:
«El gobierno danés intentará proteger al pueblo y a la nación de las desgracias inherentes a la situación de guerra, y pide a la población que se mantenga tranquila y moderada frente a la situación en que vivimos. La tranquilidad y el orden deben reinar en el país, y se mostrará una conducta leal hacia todos quienes ejerzan una autoridad».
En el momento de la ocupación, Dinamarca había recibido ciertas garantías de Alemania. No llegaban como enemigos, dijeron, y no intervendrían en los asuntos internos de la nación. El gobierno danés vio en ello una posibilidad de mantener al menos una parte de la soberanía del país.
Así pues, el sistema político siguió funcionando. El objetivo era evitar acciones de guerra en territorio danés, limitar la influencia alemana e impedir que los nazis daneses lograran apoyo en Dinamarca.


POLITICA DE COLABORACION Y RESISTENCIA

Las autoridades danesas iniciaron una estrecha colaboración con la potencia ocupante. Para que continuara la actividad comercial, para poder vender mercancía y cubrir las necesidades energéticas, había que ajustarse a las exigencias y necesidades de los alemanes. La población y el gobierno estaban de acuerdo. Una mayoría era favorable a Inglaterra, pero comprendía que debía adaptarse a la dominación de Europa por parte alemana.
Sobre la Dinamarca ocupada pasó una ola de conciencia nacional. Pero un movimiento decididamente de resistencia sólo apareció tras el ataque de Alemania a la Unión Soviética y la declaración de ilegalidad contra los comunistas daneses el 22 de junio de 1941. La oposición evolucionó lentamente.
Por el contrario, el representante de Dinamarca en Washington, Henrik Kauffmann, adoptó rápidamente desde 1940 la postura de no aceptar órdenes del gobierno de Copenhague controlado por los alemanes, sino de representar la «Dinamarca libre». En 1941, el delegado en Londres, Eduard Reventlow, presionado por el «Consejo Danés», se declaró independiente. El Consejo era una organización formada en Inglaterra por activistas daneses, entre otros marineros que en gran número se pusieron a disposición de los aliados.

DINAMARCA EN EL "GRAN ESPACIO" ALEMÁN

La situación en Dinamarca se mantuvo pacífica hasta 1943 y la actuación de los alemanes fue moderada. Berlín consideraba al país como su "protectorado modelo". En Londres se hablaba con desprecio del "canario de Hitler".
La moderada política de ocupación de los alemanes se debía tanto a motivos pragmáticos como ideológicos. Alemania podía recoger amplios suministros en la nación, sin pagamento inmediato, ya que el Banco Nacional danés adelantaba el dinero. Pero también era importante el hecho de que los daneses, como pueblo «germano» y «ario», eran considerados como de «buena raza». A largo plazo, los daneses entrarían a formar parte del pueblo alemán, y su territorio sería una parte del Reich (reino) alemán.
Sin embargo, pocos daneses sucumbieron a los encantos del nacional-socialismo. Sólo la minoría alemana en la zona fronteriza del sur de Jutlandia se adhirió en masa al nazismo, y de allí procedía una parte importante de los cerca de 7000 ciudadanos daneses que fueron voluntarios en la «Waffen SS». Los años treinta no habían estado libres de corrientes antisemitas, pero los nacional-socialistas daneses se pusieron totalmente en ridículo y nunca alcanzaron respaldo en más del dos o tres por ciento de la población. Las fuerzas de ocupación nunca encontraron en Dinamarca un Quisling utilizable.

EL REY CRISTIANO X
A pesar de la ocupación, el monarca danés continuó dando sus paseos matutinos a caballo por la capital, desarmado y sin escolta. El rey se convirtió en un símbolo de unión para todas las capas de la población danesa, una imagen positiva en contraste con el militarismo y el culto al caudillo de los alemanes, aunque en una monarquía constitucional como la danesa, el rey carecía de poder político.
Durante la segunda guerra mundial, apareció un rumor en Inglaterra según el cual el rey de Dinamarca se había opuesto a la legislación antisemita de los alemanes, con la amenaza de llevar él mismo una «estrella judía» en señal de protesta. Pero Cristiano X nunca se manifestó en este sentido, aunque en diciembre de 1941, cuando se perpetró un atentado contra la sinagoga de Copenhague, envió una carta al rabino, Marcus Melchior, lamentando lo ocurrido.
El bienestar de los judíos daneses preocupaba tanto al monarca como al gobierno. «En Dinamarca no existe el problema judío», declaró al líder nazi, Hermann Göring, el ministro danés de Relaciones Exteriores, Erik Scavenius en el otoño de 1941.-


LOS JUDÍOS DURANTE LA OCUPACIÓN

La ocupación creó una violenta conmoción entre los judíos daneses, que por los periódicos y por sus relaciones personales, conocían la persecución que se llevaba a cabo contra sus hermanos en Alemania. El gobierno danés había prometido oponerse a las leyes racistas y a la discriminación, pero ¿podría realmente mantener su promesa bajo una posible presión por parte de los alemanes?
De una forma discreta, la sinagoga, las escuelas, y otras instituciones hebreas pasaron a ser vigiladas por jóvenes judíos, y fueron puestas en contacto con la central de alarmas de la policía danesa. La comunidad judía intentaba mantener una existencia lo más normal posible, pero en estado de alerta.

FUGITIVOS DE HITLER Y PIONEROS DE PALESTINA

En la década de los treinta llegó a Dinamarca cierto número de jóvenes sionistas con el objetivo de capacitarse en agricultura y pesca. Se estaban preparando para emigrar a Palestina y establecer allí un estado judío. Estos aprendices de agricultor lograron en Dinamarca una reputación de personas serias y trabajadoras.
Tras el «pogrom» en Alemania, desencadenado con la «Noche de los cristales rotos» el 9 de noviembre de 1938, varias organizaciones femeninas de Dinamarca tomaron la iniciativa de promover la acogida de varios cientos de niños y jóvenes judíos. Padres judío-alemanes que no podían abandonar el país enviaron a sus hijos mayores a Dinamarca con la esperanza de que pudiesen llegar más tarde a Palestina.
Ya en los primeros años de la dictadura de Hitler había llegado a Dinamarca cierto número de asilados judíos, pero era difícil obtener permiso de residencia y trabajo, ya que la política de refugiados era restrictiva. Cuando llegaron los alemanes, la situación de los judíos extranjeros pasó a ser aún más expuesta. ¿Podía confiarse en que el gobierno danés fuera capaz de proteger a todos los judíos del país y no solamente a los que tenían la ciudadanía danesa?

LOS JUDÍOS DE DINAMARCA: INMIGRACIÓN Y ARRAIGO

Los primeros hebreos llegaron a Dinamarca en el siglo XVII, cuando el rey Cristiano IV mandó llamar a ricos sefarditas para que ayudaran a modernizar el país. Eran médicos, acuñadores de moneda y joyeros, que hicieron préstamos a la Corona.
Pero pronto la mayoría estuvo constituida por judíos menos adinerados procedentes de Alemania y del Este de Europa. Eran mercaderes, comerciantes y empresarios en las nuevas ramas industriales como la del tabaco y los tejidos. En la época de las organizaciones gremiales, los judíos habían sido excluidos de los oficios artesanales, pero los cambistas, por ejemplo, tuvieron un importante papel como agentes de cambio en la aventura de la marina mercante danesa.

Continuará...


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