El Reino de Salomón - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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El Reino de Salomón

Etapa Electónica 2
El Reino de Salomón
 



Por: Jacobo Contente
 


A lo largo de la historia del pueblo judío, hemos escuchado algunas anécdotas y virtudes del Rey Salomón, uno de los tres reyes de la casa de David, quien se distinguió por su sabiduría, conducta y veredictos en varios pasajes del Antiguo Testamento.

Nacido en Jerusalem en el año de 1,015 antes de nuestra era, siendo su padre y predecesor el también importante Rey David, llevó su reinado del 965 al 928; la diferencia en su sucesión -después de su muerte- fue el nombramiento de dos Reyes, uno para la tribu de Israel y otro para la de Judá, por lo que fue el último monarca en mantener unido al pueblo judío en un extenso y único territorio, por casi cuatro décadas.

En la Biblia hebrea, a Salomón también se le conoce como Jedidías, y en el Corán se le considera uno de sus profetas con el nombre de Sulaymán. Esta admiración de los dos pueblos semitas se justifica, pues el no solo heredó un considerable imperio proveniente de su padre David, sino que lo extendió, abarcando desde el llamado Valle Torrencial en la frontera con Egipto, hasta el río Éufrates en Mesopotamia.

Con ello obtuvo una gran riqueza y sabiduría, administrando su reino en forma efectiva a través de un sistema de 12 distritos. También poseyó un gran harén, en la que incluyó a la hija del faraón de nombre Siamón; sin embargo, no todo fue positivo, destacando el hecho que produjo los mayores reclamos al Rey, ya que en su vejez honró también a otros dioses. No obstante, esto último, es considerado por la secta sacerdotal y su pueblo, como uno de los períodos donde se pusieron en marcha grandes proyectos, como el magnífico templo de Jerusalem, que quedó unido a la ciudad mediante la construcción de un gran terraplén.

¿Qué pudo pasarle al Rey Salomón,
a partir de la segunda mitad de su reinado?
 
Por un lado, se dice que el Dios de los judíos se apareció a Salomón…y le dijo: “Pide lo que quisieres que yo te dé. Y Salomón dijo: … Da pues a tu siervo un corazón magnánimo para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo y así poder gobernar. Y respondió Dios: lo he hecho conforme a tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido.

Cabe destacar que dicha sabiduría estaba basada en seguir los mandamientos. Él tenía muy claro que "La Ley de su Dios… hace sabio al ingenuo. Por otra parte, esa "rectitud" y "justicia" que se difundía en la sociedad al aplicar la Ley de Dios lograba la prosperidad de su reino, alcanzando el mayor esplendor de la monarquía israelita. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien lo auxilió en muchas de sus empresas.

Su fama seguía extendiéndose y se pensaba que con Salomón, se había establecido el Reino de Dios en la Tierra. Sin proponérselo en un principio, también conquistó a la Reina africana de Saba, de la que también tuvo descendencia Real; en una palabra, tenía mucho éxito no solo como Rey, sino en lo particular como ser humano. Después de terminado el templo, en una oración que Salomón le hace a Yahvé le recuerda la promesa hecha a su padre David la cual fue “…no te faltara varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal de que tus hijos guarden mi camino…tuvo tranquilidad en sus fronteras en un ambiente de orden y alegría…¿entonces cuales fueron las causas del desmembramiento de un reino unido y próspero?

Posibles motivos de la división del gran reino judío.
 
Recordemos que desde reinados de Saúl y David (1,020-966 A.e.c) se contaba con monarquías unidas, hasta la muerte de Salomón. Los dos primeros monarcas fueron guerreros y en expansión, cuyos errores tarde o temprano se reflejaban en la forma de vida y bienestar reducido de su pueblo. Con Salomón se dio una gran expansión en seguridad interna, comunicaciones y comercio a gran escala, esto alimentó las ansias de riqueza desmedidas de gobernados y gobernantes, lo que hoy llamaríamos un materialismo galopante, que dio por resultado envidias, injusticias y reproches difíciles de controlar.

Esta descomposición social pudo haberse controlado, si la cabeza del pueblo pregonara con el ejemplo, pero no sucedía así; y en muchos casos las injusticias hacia los menos favorecidos tuvieron tratos y actitudes de una especie de esclavitud. La gran visión y rectitud que tenía el Rey, con el paso de los años se nubló, algo -que ya tarde- el mismo Salomón reconocería en el libro Eclesiastés, para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo.

Pero, aunque el Rey “enfermó de vanidad” y que reconoció a destiempo, se había armado un descontento y lucha de intereses, que darían paso a la desafortunada división. Su hijo y sucesor Roboam no pudo mas que aceptar la separación de 10 tribus rebeldes del norte lideradas por Jeroboam, quedando bajo control de Roboam, únicamente dos tribus…la de Judá y la de Benjamín.

En sus últimos escritos, Salomón señaló: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”
y agregó que “las cosas de este mundo no son duraderas”.
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