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03/11/2017
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El Guayule

Etapa Electónica 2
 El Guayule
La planta mexicana que ayudó a ganar la Segunda Guerra Mundial
Por: Jaime Arbitman

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de los Estados Unidos se encontró con una peligrosa falta de materias primas indispensables para las necesidades del ejército. A petición del gobierno de Estados Unidos, México participó activamente en apoyo del esfuerzo bélico del vecino del Norte suministrando varios productos críticos.

 
El más grave problema estratégico que estaba afrontando el ejército norteamericano después de Pearl Harbor era la falta de suministro del hule pues sin esta materia prima era casi imposible mantener su esfuerzo de guerra. El hule era indispensable para la fabricación de neumáticos, llantas, mangueras, guantes, recubrimientos, tuberías, etc. La razón principal para las fallas en el suministro del hule era que los barcos de guerra japoneses habían bloqueado las rutas marinas para estos suministros que venían mayormente de Indonesia y Malasia.

 
Los altos mandos militares presionaban insistentemente al gobierno para buscar una solución urgente pues si no se resolvía en un corto plazo, estaban en peligro de perder la guerra. Ante esta amenaza, se estableció el plan de emergencia llamado "Emergency Rubber Program" Este programa asignó a cerca de diez mil personas entre científicos, técnicos y personal de apoyo con el único objetivo de encontrar fuentes de abastecimiento de hule natural.

 
Curiosamente, de cerca de las 2,000 plantas que se estudiaron y que tienen la propiedad de producir látex, sólo dos tenían la posibilidad de ser una fuente de importancia para resolver este problema tan grave en un corto plazo: La Hevea que es originalmente del Amazonas y el Guayule que crece en zonas semidesérticas de México y Texas. La Hevea se encontraba muy dispersa, en zonas selváticas poco accesibles en Sur América, así que la principal y única alternativa que podría generar el hule en cantidades importantes era el guayule. Además de ser nativo de México, ya existía la experiencia, las plantaciones y una producción industrial desde el año 1915. Realmente el uso del látex del guayule se remonta a épocas prehispánicas ya que esta planta es la que utilizaban para fabricar las pelotas en el juego de pelota y otra infinidad de aplicaciones.

 
El área señalada como su hábitat nativo se localizaba en una extensa zona ubicada en el norte de México y la región del Big Bend en Texas, así que se podía complementar el proyecto convenientemente entre los dos países limítrofes.

 
Como resultado de las investigaciones iniciales, se optó por concentrar los esfuerzos en como mejorar el procesamiento y el rendimiento de látex del guayule. Se construyeron instalaciones para extraer el hule dando trabajo a miles de campesinos en ambos países que recogían las plantas de guayule silvestre. En Durango se plantaron 3,000 hectáreas y otras 13,000 hectáreas en tres estados norteamericanos. Este gran esfuerzo duró cuatro años y se abandonó al finalizar la guerra. El aprovechamiento industrial del guayule en México se siguió llevando a cabo hasta 1951 y terminó, entre otras causas, debido al agotamiento del recurso por la intensa explotación a que fue sometido. Otra razón para abandonar la producción, fue el desarrollo del hule sintético, un beneficio adicional que se obtuvo de las investigaciones sobre el guayule en el "Emergency Rubber Program".

 
Algunas de las conclusiones importantes que se obtuvieron de este programa y que vale la pena no dejar en el olvido son:
 
1) Con un manejo técnico se lograron rendimientos de hule natural del guayule equivalentes a los de la Hevea cultivada en los países asiáticos. Estos últimos llevan más de 60 años investigando como mejorar el rendimiento de la Hevea.
 
2) México tiene extensas zonas aptas para el cultivo del guayule que no sirven para otros cultivos y que podrían ser una importante fuente de trabajo en el campo.
 
3) El 25% del látex producido por el guayule, la porción de bajo peso molecular, es de un alto valor económico pues tiene aplicaciones muy especiales que no se obtienen con los hules sintéticos o la Hevea.
 
4) Del guayule se obtienen excelentes subproductos: para preservar madera, resinas y aditivos para recubrimientos.
 
5) La producción del látex del guayule podría convertirse en una importante fuente de riqueza para el campo mexicano. Hay un déficit mundial de hule natural. Solo Estados Unidos importa dos billones de dólares por año. Con los precios altos del petróleo, base del hule sintético, este punto adquiere mayor importancia.

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