El atractivo de la Cábala - Intelecto Hebreo

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06/12/2018
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El atractivo de la Cábala

Etapa Electónica 2
El atractivo de la Cábala
 
Por: Jacobo Contente

 
A partir del siglo XII, a los judíos que vivían en Provenza y España les llamó la atención el libro del Zohar, escrito por el Rab. Español Moisés de León. Con él, intentó explicar la experiencia del hombre entregado al estudio de la Torá, creando una metáfora comparativa del estudio de la ley de Dios, con una bella amada que se esconde en las estancias de un palacio, mostrándose en momentos fugaces con una sonrisa, para de nuevo esconderse.

 
 
Pero estas invitaciones -no tan idílicas y románticas- para estudiar los 5 libros que constituyen la Torá, se dieron desde mucho antes. Se dice que, desde el exilio en Babilonia, una élite de judíos estudiosos, elaboraron la primera interpretación simbólica de los textos bíblicos; posteriormente se recopilan esas observaciones en un libro llamado Mishná, que son un conjunto de tradiciones jurídicas que constituyen el núcleo del Talmud. Para el siglo IX se publica otro libro llamado Séfer Yezirá, un texto especulativo judaico, que dieron lugar a muchos comentarios que trataron los cabalistas de épocas posteriores.

 
Como podemos ver el estudio de la Torá, si bien no fue una costumbre popular entre el judaísmo, siempre tuvo el interés de varios grupos de estudiosos, por lo que, en el siglo XII, Judá el Piadoso y Eleazar de Worms, se consideran como los primeros autores que desarrollan la corriente cabalística. Después de este punto de evolución histórica, destaca Moisés de León con su Zohar, pieza central en la tradición antigua y moderna de la corriente propiamente llamada cabalística. Desde Moisés de León a la fecha, debemos destacar la escuela cabalística de Safed, quien agrupó a estudiosos como Isaac Luria (el ashquenazí), Moisés Cordovero y Josef Caro.

 
Se dice que, desde la entrega de las leyes a Moisés, el también recibió una tradición oral de su pueblo, que a diferencia de las primeras, la oral no fue difundida para todos y que gran parte de ella se debería de tener oculta y estudiada por unos pocos elegidos, los llamados estudiosos de corazón. Producto de esos estudios de la selecta clase estudiosa surgirían la Mishná en el S.II y el Talmud siglos V y VII, que se consideran la puesta por escrito de esa Torá oral no revelada desde los tiempos de Moisés, y que muchos pensadores los consideran textos que se adentran a los senderos del esoterismo y la mística.

 
El mismo nombre de Cábala, proviene del hebreo Qabbalah (recibir), pues fue transmitida oralmente de un sabio a otro. Algunos estudiosos la consideran anterior a los tiempos de Moisés en el Sinaí, y que al parecer permite una comprensión más amplia y completa de la Torá que se dio -desde el principio- en forma escrita. Dado a esto último, la Cábala se considera una especie de sexto sentido olvidado, que poseyó el primer hombre y que todos los seres humanos tienen en potencia.

 
Es curioso notar que a partir del pasado S.XX y principios del que vivimos, la Cábala a tenido mayor auge, no solo entre los judíos sino en personas que profesan otras religiones. Tal vez éste fenómeno se deba, ya no al amor hacia una bella amada, sino al interés de encontrar claridad en los misterios de un ser supremo. Ahora muchos de los interesados en ella, pueden contar con métodos de estudio y memorización, no sólo del antiguo testamento, sino del arte de la gematría (con el mismo fin de aclaración y comprensión de determinados textos).
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