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03/11/2017
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EI papel del Mosad en la Guerra de los 6 Días

Etapa Electónica 2
 
EI papel del Mosad en la Guerra de los 6 Días
 
 
Por: Max Bery
 
 
Poco tiempo después de haber accedido al puesto de director general del Mosad, Meier Amit, había reclutado un número sin precedente de informadores árabes.
 
Al acercarse la Guerra de los Seis Días, en 1967 había un «katsa» o informador en cada una de las bases aéreas y en todos los Cuarteles Generales militares egipcios. Cuando menos tres oficiales del Estado Mayor en el CG del alto mando en El Cairo eran parte de ellos. Amit exigía los detalles más ínfimos: qué distancia tenía que recorrer un piloto entre su cuartel y el comedor para tomar sus alimentos; cuánto tiempo quedaba un determinado oficial del Estado Mayor bloqueado en los famosos líos de tráfico de El Cairo. El solo sabía como sacar provecho de todas estas informaciones.
 
Uno de los «katsas» había conseguido un puesto de mesero en el comedor de los oficiales de una base de aviones de caza de primera línea. Cada semana alimentaba al Mosad con precisos detalles sobre el mantenimiento y la forma de vivir de los pilotos y de los mecánicos; su afición al alcohol y sus costumbres sexuales, eran parte de los informes que transmitía por radio.
 
De recién formación el LAP (Loh Amma Psichologit), el departamento de guerra del Mosad, trabajaba 24 horas al día en elaborar los expedientes de los pilotos egipcios, los equipos de tierra y los oficiales del Estado Mayor: ¿cuáles eran sus cualidades operacionales, si habían sido promovidos por su competencia o por sus relaciones, si tenían un problema de alcoholismo, si frecuentaban casas de citas, cuales de ellos tenían preferencias homosexuales?, etc. Hasta tarde en la noche Meier Amit estudiaba los expedientes, seleccionando los hombres más vulnerables al chantaje, y por lo tanto más capaces de trabajar para Israel.
 
Familias de militares egipcios recibieron entonces cartas anónimas, enviadas desde El Cairo y repletas de detalles explícitos sobre las costumbres íntimas de un hijo o de un marido adorado. Los informadores mandaban entonces a Tel Aviv noticias sobre las fricciones familiares que resultaban, llevando a veces a tal o cual aviador, a pedir una licencia por enfermedad. Varios oficiales también recibieron llamadas telefónicas anónimas sobre la vida privada de algún colega. Esta campaña de hostigamiento causó disensiones considerables en el ejército egipcio, con gran satisfacción de Meier Amit.
 
Al principio de 1967 apareció claramente que el Presidente Abdel Gamal Naser, se preparaba a entrar en guerra contra Israel. Una nueva cosecha de informes se consiguió por distintos medios, lo que permitió al Mosad saber más que el mismo Estado Mayor de El Cairo sobre la aviación egipcia y su mando militar.
 
En los primeros días del mes de mayo de 1967 Meier Amit, indicó a los responsables de la aviación israelí a que hora -precisamente- tendrían que lanzar su ataque relámpago sobre las bases egipcias. Los analistas del Mosad le habían preparado un descriptivo pormenorizado de la vida cotidiana en las bases enemigas.
 
Entre las 7.30 y 7.45 de la mañana, las unidades de vigilancia radar alcanzaban el nivel de vulnerabilidad máxima. Durante estos 15 minutos, el equipo de noche estaba cansado al final de su guardia y el relevo no estaba todavía muy vigilante, máxime que sus miembros se retrasaban muchas veces por la lentitud del servicio del comedor. En cuanto a los pilotos ellos tomaban su desayuno entre las 7.15 y las 7.45. Regresaban entonces a su cuartel para ponerse su traje de vuelo. Esta operación tardaba en promedio unos 10 minutos. La mayoría perdían unos minutos extras en los baños, antes de regresar a los hangares. Se presentaban a las 8.00, inicio oficial de su jornada de servicio. En este momento los equipos en tierra ya habían sacado los aparatos de los hangares para abastecerlos y armarlos. Durante un cuarto de hora el «tarmac» estaba atestado con camiones cisternas y vehículos de transporte de municiones.
 
Un descriptivo tan minucioso, también se había establecido en lo concerniente a las costumbres de los oficiales del Estado Mayor del Alto Mando. El oficial cairota tardaba en promedio treinta minutos para ir de su casa en los suburbios, a su lugar de trabajo. Los planificadores estratégicos no estaban por lo tanto en sus oficinas antes de las 8.15 de la mañana. Generalmente tardaban unos diez minutos más tomando su café y chismeando con sus colegas. El oficial del Estado Mayor no empezaba a trabajar seriamente, antes de las 8.30.
 
Meier Amit explicó a los jefes de la aviación israelí que sus blancos deberían de ser alcanzados entre las 8.00 y las 8.30. Treinta minutos eran más que suficientes para aniquilarlos. El alto mando de El Cairo estaría sin la mayor parte de su personal calificado para dirigir la respuesta.
 
El 5 de junio de 1967, las fuerzas aéreas israelíes, bajo el mando del General de Brigada Mordechai Hod, rozando los picos del Sinaí atacaron las bases aéreas con mortal precisión, bombardeando y ametrallando sin tregua. En unos cuantos segundos el cielo se tiñó de rojo y negro, por las llamas y el humo que subían de los camiones cisternas quemándose y de los aviones destruidos por la explosión de su armamento.
 
Mientras tanto, en Tel Aviv, frente a la ventana de su oficina, Meier Amit escrutaba el horizonte, consciente de que el trabajo de sus analistas había prácticamente decidido el resultado de la batalla.
 
La parte más importante de la Guerra de los 6 días había durado menos de tres horas. Israel tenía ahora el control total de los cielos... 391 aviones egipcios fueron destruidos en el suelo, más 60 en combates aéreos. Del lado israelí, 19 aparatos se perdieron.

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