De Buchenwald a México - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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De Buchenwald a México

Etapa Electónica 2
De Buchenwald a México
 
Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
Al cumplirse 60 años de la liberación del campo de concentración de Buchenwald, recordemos a un hombre ilustre sobreviviente de tal lugar que fue Rabino de la Comunidad Israelita de México de 1952 a 1967. Se trata del famoso Rabí Dr. Jacobo Avigdor Q.E.P.D. (1896-1967) quien por coincidencia histórica fue liberado de ese infierno junto a un niño que llegaría también a ser Gran Rabino (del Estado de Israel en 1993), Israel Meir Lau.
Durante esos 15 años los judíos de México fueron afortunados en tener a un guía religioso quien creó un aura y esplendor espirituales que fueron reconocidos mundialmente. La comunidad judeo-mexicana fue, durante esos tres lustros, la envidia de otras comunidades, y el nivel académico establecido en conferencias y pláticas por el rabino Avigdor en México fue admirado por los círculos intelectuales y filosóficos judíos internacionales. El entonces Rabino Jefe de Israel, Isaac Halevi Herzog Q.E.P.D, alabó la suerte de la comunidad judía de México por haber encontrado un rabino "de tal eminencia". Añadió, que el estilo de lógica y análisis de sus discursos y escritos era tan aristoteliano, que le hacía pensar que «un Maimónides se hallaba en México».
El Primer Ministro Menajem Begin mencionó repetidamente sentimientos similares de admiración y cariño pues además, conoció en forma personal al rabino Avigdor ya que fue él quien lo casó en la ciudad de Drohobycz, Polonia donde ejercía como Gran Rabino antes de la Segunda Guerra Mundial.
Rabí Dr. Yacov Avigdor nació en Terva-Voloska, al sureste de Polonia. Fue miembro de una dinastía rabínica. Desde pequeño se destacó en exégesis talmúdica y oratoria. Fue muy precoz en sus estudios, y a la temprana edad de 16 años recibió el título de Rabí. Su apetito por conocimientos seculares humanísticos y científicos lo llevó a las universidades de Cracovia y Lemberg donde obtuvo un doctorado en Filosofía y Letras. Cabe recalcar que el hecho que un rabí jasídico obtuviera un doctorado en la Europa Oriental de preguerra fue sumamente raro, y parece ser que sólo hubo 2 individuos que lo lograron, siendo Rabí Avigdor uno de ellos. A los 24 años toma el puesto de Gran Rabí de las comunidades Drohobycz-Borislav, cargo que mantiene hasta que los Nazis ocupan su ciudad. Los rabinos de Polonia lo consideraban un Gaón; cartas y documentos de la época mustian que consultaban con él todo tipo de preguntas halájicas, éticas y filosóficas.
La liberación de Buchenwald por el ejército norteamericano ocurrió el 11 de abril de 1945. Al día siguiente rabí Avigdor fue encontrado «medio muerto y pesando aproximadamente 80 libras» (36 Kg). Tenía 49 años. Previo a Buchenwald había sido también atormentado en el ghetto de Plaschov. Testimonios de sobrevivientes muestran el extraordinario apoyo moral y teológico brindado por Rabí Jacobo a sus semejantes durante esos trágicos años.
Perdió a decenas de miembros de su familia incluyendo a su madre, esposa y dos hijas. Su querido y cercano hermano menor David, también un destacado rabí, pereció, pero no sin antes ser uno de los «comandantes» de la resistencia judía durante el levantamiento del ghetto de Varsovia.
El rabino Avigdor se encontró destrozado en cuerpo y alma pero aún así, sólo unas semanas después de su liberación y todavía en fase de recuperación, tomó riendas para organizar medios de rehabilitación para sobrevivientes del Holocausto. Sus acciones en la Vaad Hatzalá (Comité de Rescate) se volvieron legendarias. Sin embargo, lo que más aportó fue en el ámbito de resoluciones heter, los permisos rabínicos para casarse. Rabí Avigdor se concentró en hacer todo lo posible para hacer edictos que permitieran el casamiento a las mujeres sobrevivientes viudas que -por razones obvias- no tenían certificados de defunción de sus maridos. Con gran genialidad talmúdica encontró las flexibilidades apropiadas para resolver las necesidades del momento y poder aminorar el vasto sufrimiento. En este sentido fue un pionero, y sus contribuciones permitieron en forma casi inmediata que miles de mujeres pudieran rehacer sus vidas.
Milagrosamente sus dos hijos varones sobreviven, siendo liberados en Mauthausen. Emigra con ellos a los E.U. donde acepta, en 1946, el puesto de Director de una afamada Yeshivá en Brooklyn, NY. Al poco tiempo la Comunidad Judía de Argentina le ofrece el Rabinato, el cual acepta. Debido a dificultades técnicas y a preferencias personales el puesto argentino no se consuma. Es aquí donde la visión del Sr. Shimshon Feldman Q.E.P.D, Presidente de la Comunidad de México entra en juego y le propone al rabí Dr. Avigdor el Rabinato Mexicano, el que acepta con gran honor y humildad.
Con gran afán y entusiasmo toma rabí Avigdor su puesto en México. Lleno de nueva energía y optimismo, desea ser parte de lo que él ve como una vibrante comunidad, tan heterogénea en principios ideológicos. Decide ofrecer sus talentos a todo tipo de individuos, no sólo los religiosos sino los bundistas, socialistas y radicales de la época. Sus conferencias se vuelven abiertas para todos y en todo tipo de instituciones: Nidje Israel por supuesto, Etz Jaim, Bnei Akiva, Seminar Lamorim y el Centro Deportivo Israelita. Gente de toda índole acude con entusiasmo a sus pláticas. Aún hoy se recuerdan las «colas» que se formaban para entrar al -ahora extinto- Club Kadima los domingos, para escuchar sus conferencias de filosofía Maimonidea o Spinoziana. Su oratoria envolvía a sus audiencias en forma indescriptible.
La actividad preferida de Rabí Jacobo fue siempre la escritura. Contribuye con docenas de artículos a los periódicos «Der Veg» y «Di Shtime» y escribe más de 30 libros en idish y hebreo. Algunos fueron traducidos al español.
El Rabino Avigdor murió a consecuencia de un ataque cardíaco dando su Drashá semanal en el Templo Nidje Israel. Con gran pena acudieron miles de personas a su funeral en el Panteón Israelita de México. Ávido coleccionista de libros judaicos, su vasta biblioteca personal fue donada a la Kehilá Ashkenazí.
Su brillantez intelectual fue admirada universalmente, y su personalidad ayudó a que la Comunidad Judía de México fuese reconocida como importante, a pesar de ser relativamente pequeña. Pero su legado más importante fue el constante intento de cumplir con la premisa Kol Israel Javerim. Fue un ser muy querido, y tanto el mundo religioso como el laico lo recuerda como una persona que utilizó la Torá para mejorar las condiciones y relaciones interpersonales de los miembros de su comunidad, sin importar cuan diferente fuera su ideología.

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