Chaim Soutine - Intelecto Hebreo

Son las:
03/11/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Chaim Soutine

Etapa Electónica 2
Chaim Soutine
El pintor Expresionista de la angustia.
 
Por: Max Bery
 
Huyendo de su pobre ghetto de Smilovitch (cerca de Minsk, en Lituania) Soutine llegó, tal vez caminando, a este París que entrevió probablemente a través de un maravilloso espejismo.
El desencanto surge rápidamente. En una atracción fatal encalla, apenas llegado, en este otro ghetto que era la "Ruche de Vaugirard" (La Colmena de Vaugirard) donde encuentra compatriotas, refugiados políticos que viven allí en una atmósfera de terror y de dramas. A punto que el pobre Soutine, acosado por la miseria, tratará de colgarse y estará salvado in extremis por su compatriota Kremegne.
Nunca asimilará la vida ni las costumbres de la capital, como tampoco pudo aclimatarse a las del humilde pueblo de su Rusia natal donde, décimo hijo de una pobre familia de once, había rechazado la oferta de su padre de volverse sastre como él. Por el momento vive en esta miserable "Colmena" que tiene por vecinos cercanos los rastros de Vaugirard. En el café próximo a su taller hace unas amistades inverosímiles con los carniceros y los matarifes de los rastros que vienen a comer y beber, vestidos con los delantales llenos de sangre y ceñidos con el arsenal terrorífico de sus cuchillos.
Soutine comparte con sus coterráneos el gusto por los colores de tonos fuertes e intensos. Pero, con él, el color tomará la mayor parte del tiempo, matices apagados. Los verdes, los azules, los amarillos o los rojos de su paleta de su compatriota Chagall son siempre resplandecientes, los suyos se vuelven verdosos, azulados, amarillentos, rojizos, sin por eso perder su intensidad convulsiva o rabiosa. La frecuentación de los matarifes de Vaugirard le inspiran motivos de animales degollados o de pedazos de carne podrida. Sus figuras, sus paisajes también tomarán los colores de la descomposición.

La vida interior de Soutine persigue el curso desordenado de un sueño cuyo sentido se le escapa. A pesar de leer los libros más variados y los más contradictorios, de la Biblia hasta las novelas populares más vulgares, pasando por las obras filosóficas y poéticas, se esforzará inútilmente en desentrañar los secretos de los maestros del pasado, de Rembrandt, de Cezanne. Nunca encontrará en todas las manifestaciones intelectuales a las cuales tratará de iniciarse, un comportamiento interno susceptible de crearle un camino artístico.
Las condiciones específicas del arte dan a entender que no se puede considerar el Expresionismo sino como un conjunto de tendencias particulares. Con Soutine, que siempre quedará impermeable a cualquier teoría artística se notará sobre todo este apego irreductible al gusto por la muerte o por la nada, gusto que le llevará a deformar, con una amarga alegría sádica todos los sujetos que su pincel encontrará. En efecto su técnica será función de lo que le dicten sus sentimientos. Siempre sacrificará el lado plástico a su estado emocional. A lo largo de su existencia dramática no dejará de gritar su triste cantaleta con este sentido conmovedor de lo patético.
Expresionista furioso, Soutine pinta monaguillos sencillamente porque están vestidos de rojo y los domésticos por razones idénticas. Si le gustan los pollos averiados y las carnes descompuestas, es por su bonito color azul. Bajo su pincel, en efecto las carnes averiadas se transforman en joyas. Mucho se ha hablado de la res que conservó durante diez días en su cuarto y cuyo olor había infestado todo la cuadra. Fascinado por la lenta descomposición del animal Soutine hizo una obra admirable, cercana a un Rembrandt.
Soutine no dibujaba nunca pero atacaba directamente el cuadro con el color y poco caso hacía de la anatomía Lo que le importaba era rendir bien la expresión. Sus figuras son a veces estiradas, a veces encogidas, siempre crispadas, sufridas y desesperadas. Pero el color embellece sus sujetos sórdidos, les da una nota suntuosa, las exalta.
Inclusive cuando logró vender los cuadros a Barnes y por lo tanto dejar de tener problemas económicos, nunca dejará de tener esta visión trágica de la existencia. Llevaba una vida intranquilo, inestable. Rehusando exponer, pintando poco después de 1933 se refugió durante la ocupación alemana en un pequeño pueblo cerca de París. A pesar de estar buscado por los alemanes nunca fue molestado.
El 9 de agosto 1943, operado demasiado tarde de una perforación intestinal, muere en París donde se le había transportado de urgencia bajo un nombre falso.
 
ELEMENTOS BIOGRÁFICOS
1893 Nacimiento de Chaim Soutine en Smilovichi, cerca de Minsk, en Lituania. Es el décimo de los once hijos de un pobre sastre.
1912 Sigue a su amigo Pinjas Kremegue y llega a París, vive en la Colmena de Vaugirard. Sigue durante dos años los cursos de Femando Cormon y carga el equipaje de los viajeros en las estaciones para sobrevivir.
1914 Conoce a Modigliani que se volverá su amigo íntimo y que le presentará a su agente Zborowski
1919 Zborowski le manda al sur de Francia a Céret, después a Cagnes donde trabaja intensamente.
1923 Un gran coleccionista americano, Albert Barnes le compra unos 60 cuadros, lo que le permitirá salirse de su aislamiento.
1924 Regresa a París y vive algún tiempo con Dvoira Melnik que conoció en Vilna donde estudiaba música
1925 Impresinado por Rembrandt pinta "La Res desollada".
1927 Primera exposición personal en la Galería Bing, en París.
1932-35 Se hace amigo de los Castaing y vive en su castillo, cerca de Chartres.
1935- Primera exposición en América, el Art Club de Chicago
Entre 1935 y 1943 vive en París y en provincia en las propiedades de distintos amigos.
Fines de julio de 1943 su salud se deteriora y una ambulancia le transporta al hospital "Lyautey". Le operan en la noche del 8 de agosto y muere a las 6 de la mañana. Está enterrado en el Panteón Montparnasse. Ninguna estrella de David en su tumba recuerda que fue un artista judío.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal