Bazofia Antisemita - Intelecto Hebreo

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02/10/2018
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Bazofia Antisemita

Etapa Electónica 2
Bazofia Antisemita
Por: Jacobo Contente

Prologo
A lo largo de la historia humana las grandes mentiras se han aplicado infinitamente en aras de conseguir a toda costa, mayores poderes o satisfactores; estas mentiras adquieren tamaños que van desde lo individual, hasta niveles de imperios, naciones, sectores políticos y credos religiosos.

Tergiversaciones de la verdad se han producido alegando determinados orígenes y fines justificables; al parecer estos comportamientos son generados por la misma naturaleza humana, produciendo consecuencias de todo tipo, mayormente negativas y hasta sangrientas, dependiendo del poderío y habilidad de sus líderes para propagarlas.

La manipulación tiene como finalidad el influir en la opinión de personas cercanas a sus víctimas, para que cambien sus pensamientos y actitudes; de tener éxito, estas conspiraciones logran radicalmente desviar la opinión pública, y en algunos casos, hasta los más elementales valores morales.

Generalmente, en las escalas de manipulación de pueblos o naciones, sus líderes son ayudados por trabajos de cronistas, artistas, publicistas, científicos, y todo aquel individuo que por su talento y servicios pueda cooperar en la construcción de esas aparentes verdades para esa gran mentira que se busca lanzar dentro de un imperio, estado o creencia religiosa.

Espíritus patrióticos y emociones de todo tipo se han fabricado mediante la propaganda, ajustando así la historia a sus propios intereses. Ejemplos sobran, como:
Ø  Los escritos de Julio César sobre su conquista de la Galia son un importante legado de la literatura latina, pero también un buen ejemplo de texto propagandístico. Redactó sus campañas bélicas en tercera persona, destacando los aspectos que más favorecían a su figura y que mejor resaltaban la magnificencia del Imperio romano. La proliferación de sus estatuas y la acuñación de monedas con su rostro tenían por objeto mostrar al mundo su grandeza y su enorme poder como cabeza del Imperio.
 
Ø  En noviembre de 1095, el papa Urbano II impulsó las Cruzadas mediante una invocación al mundo cristiano que apelaba al odio contra musulmanes. Los que asistieron a su proclama escucharon en boca del santo pontífice las atrocidades cometidas por los ejércitos turcos y en Tierra Santa. El encendido discurso papal incitó a los caballeros cristianos a iniciar una Cruzada militar contra los infieles que violaban los lugares sagrados. El papa prometió a quienes se sumaran en la lucha contra turcos y fatimíes les proporcionaría la recompensa eterna en el reino de los cielos. Sus palabras enardecieron el fervor religioso de los caballeros europeos, muchos de cuales se apresuraron a coser la cruz en sus capas como signo de identidad, convirtiéndose así en los primeros cruzados.
 
El primer documento histórico en que aparece la palabra "propaganda" es de 1622, cuando el papa Gregorio XV estableció la Sacra Congregación para la Propagación de la Fe de la Iglesia católica y romana. De esta forma se estableció una oficina de propaganda para coordinar los esfuerzos de contrarreforma contra el luteranismo. Los protestantes no se quedaron atrás, al remarcar con el concepto de “Cuando Dios sopla a favor”, lo que tres décadas atrás sucedió, con el intento de Felipe II de conquistar Inglaterra se truncó en 1588 por las tormentas que obligaron a los barcos de su Armada a cambiar el rumbo, lo que provocó que algunas naves se estrellaran contra los arrecifes del sur de Inglaterra y Escocia. El resto de la flota muy mermada por los fenómenos naturales y los arteros ataques de los ingleses dieron como consecuencia, la derrota de una Armada Invencible y su regresó a España.

Sería muy largo citar otros casos del pasado, en donde la propaganda en mayor o menor grado de mentira, lograron influenciar la formación de lo que hoy consideramos la cultura occidental; en realidad lo que deseamos destacar, es la importancia de la creación y difusión de ciertas ideas con diversas finalidades, sobre todo una de las mayores bazofias…el antisemitismo.

Significados y Orígenes
Podemos afirmar que hasta en su significado, la denominación de Antisemitismo se aplica erradamente, pues etimológicamente dicho término se entiende como algo en contra o un prejuicio hacia los pueblos -en general- que hablan lenguas semitas. Si se quiere aplicar solo a los judíos, este debería ser antijudío o judeofobia; sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XIX y segunda el XX, gracias a la publicación en un libro de 1781, del autor alemán August Ludwig von Schlöerde, que, además -de nueva cuenta- y para variar, erróneamente clasifica a los judíos como una raza. Su inspiración trasnochada se inspiraba en otro libro del francés Henri de Boulainvilliers, que pretendía demostrar 50 años antes que von Schlöerde, la superioridad de algunas lenguas europeas, en contraste con un grupo de lenguas llamadas semíticas como el arameo, el hebreo y el árabe, que serían las que hablan los descendientes del hijo de Noé (Sem), padre de Abraham y antepasados de (Eber), en una palabra, los hebreos, así como (Yogtan) antecesor de varios pueblos de Arabia.

No obstante, esta manipulación de antecedentes a todas luces incorrectas que desvirtúan el significado original de la palabra, el concepto de lenguas semíticas se ligó al racismo entre 1853 y 1855 por medio de ensayos como el del francés Arthur de Gobineau, que no obstante niega declararse antisemita, marca una desigualdad en la división de razas usada en su época, y que Ernest Renan en sus escritos, declara abiertamente como pueblos inferiores; en resumen éste último francés abogaba por depurar el cristianismo de todos los elementos semíticos, careciendo científicamente de toda base étnica, ya fuese europea, aria, o la propia voz semita, transfiriendo oscamente su significado a otro nuevo eminentemente racial, que aprovecharían los amantes de las grandes y sangrientas mentiras, en la primera mitad del siglo XX.

Como se aprecia en nuestro relato, un gran número de seudo “intelectuales” centraron sus plumas en contra de un solo pueblo, excluyendo a los de origen árabe, también semíticos, pues al parecer en aquel entonces no les molestaba a su ferviente ideología y antecedentes cristianos. Ellos acusaban a los judíos de todos los males que estaba padeciendo Francia y Occidente, teniendo un importante protagonismo cuando estalla el caso Dreyfus en la década final del siglo XIX. Para 1905 pero en este caso en Rusia se da a conocer otro libelo escrito, más conocido como “Los protocolos de los sabios de Sion”, elaborado por un agente de la policía zarista, que influyó poderosamente en la mente de otro loco conspirador de nombre Adolf Hitler con su libro “Mi lucha”, quien relativamente al poco tiempo de haber conseguido el control y poder totales en Alemania, propone una “Solución final al problema judío”.

La penosa e indeleble mancha histórica vertida sobre toda la humanidad, fue el resultado de ser consecuentes con este tipo de odios étnicos a los más altos niveles nacionales y religiosos durante la Segunda Guerra Mundial. Odios manipulados por líderes sin escrúpulos que siempre buscan su propio interés. Una práctica demasiado peligrosa, antiquísima, y muy bien conocida, en donde se esgrimen nacionalismos y frases como “Un Pueblo, un Estado, una Religión”; anatemas diversos que se han pronunciado en todas las épocas contra minorías apátridas que se les niegan los mínimos derechos y reconocimientos de ser como son, considerándolos como ajenos al cuerpo de una nación, olvidando la opción de una sociedad plural que por regla general puede enriquecer, en lugar de considerarlos enemigos potenciales que habrá que convertir, expulsar o aniquilar.

Tal vez las cosas cambien en un futuro para muchas minorías hasta hoy oprimidas y perseguidas; tal vez este tipo de discriminaciones cambien para el pueblo judío, ahora que cuenta la patria espiritual, una real próspera y respetada por la mayoría de naciones democráticas; tal vez la labor de esos eternos perpetradores de mentiras, cambien de chivo expiatorio…pero lo que sí está claro es que, los conceptos primarios de raza han variado enormemente por las nuevas investigaciones científicas, quedando solo algunos vestigios como en los colores de las banderas olímpicas y sus famosos aros; lamentablemente tampoco dudamos que algo nuevo se tendrá que inventar, o ya existe y está en proceso de ponerse a punto en la práctica, pues es de lamentar que no toda la humanidad ha aprendido de sus terribles errores del pasado.

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