Bashevis Singer y la tradición oral - Intelecto Hebreo

Son las:
03/11/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Bashevis Singer y la tradición oral

Etapa Electónica 2
Caminos de ida y vuelta
Bashevis Singer y la tradición oral
(Primera de dos partes)
 
Por: Becky Rubinstein
 
En el prólogo de «Cuando Shlemel fue a Varsovia y otros cuentos» de la pluma de Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel de Literatura 1978, el autor se ufana de haberlas recibido de manera oral de su madre:
Son cuentos populares que ella aprendió de mi abuela... ¡y mi abuela de mi bisabuela! Yo las cuento a mi aire, poniendo de aquí y sacando de allá... Otras historias de este volumen son producto de mi imaginación, historias como «Tzirtzur y Peziza» o la del rabino y la bruja... Todas estas historias, tanto las propias como las ajenas, pertenecen a un mundo en el que la imaginación y la fantasía eran, aún, valores supremos.
De ahí que Bashevis dedique los cuentos de dicho volumen a su padre y a su madre:
Porque fueron ellos los que me enseñaron el arte ancestral de contar cuentos, arte que, día a día se va perdiendo...
¿Y quién es el susodicho Isaac Bashevis Singer el contador de cuentos preocupado por preservar el arte de contar cuentos de generación en generación? Para muchos Bashevis es autor de cabecera de múltiples lectores que lo leen y lo releen con agrado. Para otros, es un total desconocido y por conocer en vida y obra. Bashevis, un judío de ojos azules y roja cabellera, como muchos de su familia su madre incluida, y al parecer no muy agraciado por la naturaleza, fue desde temprana edad una pequeña lumbrera para quien el mundo era un enigma por desentrañar, de ahí que acosara, sí, esa es la palabra a su padre un rabino hijo de rabinos cuya única riqueza era pertenecer a una larga y pródiga dinastía rabínica de la Europa Central.
Bashevis nació en Radzimyn, Polonia en 1904 cuando la modernidad penetraba las ciudades y los «shtetlej» con ideas nuevas e incluso revolucionarias. Y aunque Bashevis no es la excepción, jamás de los jamases abandona sus raíces ni rezaga las historias de su pueblo, que hoy día forman parte del universo de las letras.
El haber estudiado en el Seminario Rabínico de Varsovia enriqueció, sin duda alguna, su bagaje libresco y tradicional, su aprendizaje de la Biblia, del Talmud y de la Guemara, e incluso de la Cábala donde el cuento, la fábula y la leyenda representan una inagotable fuente de inspiración.
Así pues, abreva de aquende y de allende, de lo lejano y de lo cercano para plasmar su enorme y atractiva literatura, escrita en su lengua madre, el idish, derivada de un dialecto alemán, y transformada en trascendente literatura gracias a autores como Mendele Mojer Sforim, Sholem Aleijem, Itzjak Péretz, Sholem Asch entre otros, incluyendo al hermano de Isaac, Y, Y. Singer, autor de la brillante zaga familiar «Los hermanos Askenazy y Yoshe Kalb», quien entre paréntesis introdujo a su hermano menor en la riqueza de las historias de otros lares como Alemania, Francia y América y de creencias y costumbres insólitas.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal