¿Otra taza de café? - Intelecto Hebreo

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06/12/2018
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¿Otra taza de café?

Etapa Electónica 2
 ¿Otra taza de café?

 
Trabajo presentado en el concurso literario del C.D.I.
 
Por: Emilio Cojab Contente (16 años).

 
¿Cuántos años? ¿cuántos meses? ¿cuántas horas y minutos vividos?, no sé, porque ya no importa, recuerdo aventarles papelitos a mis amigos en la secundaria cuando jugaba en el patio, cuando tomaba una taza de té con mis seres queridos, convivía con la gente de mi alrededor cada día; sentía, sonreía, lloraba, me llamaban por mi nombre pero como he dicho, ya no importa, sólo 1440 minutos para disfrutar o veámoslo así 86400 segundos de vivir, dirías que es mucho después de ver estas cifras tan grandes, pero no, sólo son veinticuatro horas, ¿lo imaginas? ¿estarías feliz de mirar atrás? ¿qué darías por volver a nacer?... todo ¿verdad?

 
Pero todo tiene un final, tu pensarías que sería terrible tener mi edad, pero para las personas bien organizadas la muerte sólo es el comienzo de un nuevo sendero dirigido hacia la luz. Mientras me dirijo a él, quiero disfrutar mi tiempo hasta el último segundo de vida.

 
¡Cáncer! Eso me diagnosticaron los doctores, pero solo es otra maldita enfermedad que intenta acabar contigo. De qué sirve llorar en el tiempo que te queda, si ya llevas disfrutando 93 años viviendo como quieres; recuerda que es solo un abrir y cerrar de ojos y estarás como yo, pero lo más importante de todo -como dije- es disfrutar cada momento, cada sonrisa, el amor, familia, amigos, placeres, incluso el trabajo, es muy corta la meta que tengo ahora.

 
Me encuentro ahora en una cama de hospital conectado a unos cables que me permiten sobrellevar el rato, estoy con mi familia, ellos se preocupan por mí, pero por otro lado están felices de que me valla en paz, podría haber sido peor de lo que ellos imaginan. ¿Qué tal si nada más hubiera tenido 1 hora?, ahora con lo que tengo la estoy pasando como nunca platicando sobre mi pasado en el presente, los buenos momentos que hemos vivido juntos como familia, comentando los consejos que di a mis nietos en sus respectivos tiempos, que han quedado grabados con esa tecnología nueva a la que le llaman celular; mis hijos siempre orgullosos de su padre preguntando si recordaba la vez cuando metí la cabeza de mi esposa en el pastel y adentro estaban las llaves de su nuevo auto; o cuando me molestaban por hacer mis típicos chistes de abuelo que eran malísimos; cuando salí feliz por la nieve en el primer aniversario de casados de mis hijos; cuando nacieron mis nietos Naomi y Alan, que al año de su existencia pronunciaron apenas unas breves sílabas.

 
Ahora -aún casi llegando a la muerte- sigo haciendo mis típicos chistes, recopilando cada momento y recuerdo especial, navego por mis recuerdos y pensamientos sobre mi pasado, comparto cada palabra que me viene a la mente; mientras todos reían, pensé: ¿si mi descendencia mantendría el mismo estado de ánimo cuando llegara el momento de mi partida; si mirarían el video que estábamos realizando, o por el contrario, se hundirían en un profundo abismo que sentirían en sus corazones?...

 
Casi al mismo tiempo pensé que, aunque mis palabras en pocas horas se perderían en el espacio y tiempo, valía la pena lo que estábamos haciendo a tan solo 7 horas de existencia que me quedaban, un número que siempre me dio buena suerte. Mientras tanto intentaba que no me venciera el sueño, mirando constantemente a mi alrededor, pues pronto tendría un sueño eterno donde -estaba seguro- que mi cuerpo maltrecho reposaría, y tal vez -al menos eso dicen- mi alma perdurará. ¿Qué pasará?... lo sabré en 7 horas… o tal vez no.   

 
Siento que el sueño me está ganando, pero esa inercia y el cansancio son impensables en estos momentos… afortunadamente fue cuando mi hijo me trajo una taza de café, justo como en los viejos tiempos; desde muy joven solía tomarlo con mis amigos cuando estábamos despiertos por alguna razón alrededor de las 3 de la mañana, gracias a esas pláticas esenciales podíamos entretenernos, estudiar o simplemente platicar de algún tema del pasado o de la actualidad que se vivía.

 
Mientras tanto escuchaba las afirmaciones de la familia de que todo iba a salir bien, pero ellos, aunque lo desearan no lo saben, ni siquiera yo; aprendí durante mi vida que, cuando la gente te consuela sea verdad o mentira, lo hacen para que por lo menos te sientas apoyado y no en un mundo totalmente desconocido y desolado, cada palabra que dicen mis nietos aparenta que el paso del tiempo sea un poco más lento. Lastimosamente el dicho se cumple “No aprendes a valorar lo que tienes hasta que lo pierdes”, pero en mi caso no fue así, aunque me vaya sé que fui el hombre más afortunado por todo lo que me ha dado Dios (si es que existe).

 
Pero poco a poco siento que me apago, que me hundo en ese vacío que casi todos sentimos o intuimos desde pequeños, pero ahora es totalmente diferente, pues mi corazón se vuelve más lento como si fuera a desmoronase, respiro cada vez menos, veo a todos borrosos, ya casi no los escucho y solo mis oídos captan claramente el sonido de la taza de café cuando se aparta de mis manos y se estrella contra el piso de la habitación. Casi al mismo tiempo percibo débilmente lloriqueos de todos aquellos que me acompañan, sin embargo, me consuela haberles dicho que no se preocuparan, porque yo siempre estaría en sus corazones, sueños y pensamientos.

Por lo visto ya había muerto, pues no sentía mi cuerpo…de lo que si estaba seguro fue el escuchar una voz susurrándome en el alma, esa voz decía que estaba enterrado, mostrándome además una furtiva visión de la afirmación. Tal vez esa voz tan penetrante fuera producto de mi mente, pero no había nada que me lo aclarara o explicara, lo único es que no sé dónde estoy; es como una película que no termina, con sus colores, sonidos y sabores; una película de mi vida, que produjo una especie de emociones parecidas al llanto y la felicidad. Todo esto me confortó lo que seguramente sería el alma, y comprendí que alguien estaba conmigo, mi historia.

Comprendí que mi vida no fue en vano, ni un sólo momento -tampoco el video que hicimos en mi cuarto de enfermo- aunque esta última especie de película, mostraba velozmente todo lo vivido: momentos tristes, felices, arrepentimientos y muchas otras cosas y momentos trascendentes o no, que me formaron como persona.

¿Estaré en el espacio y tiempo? no importa, lo único que importa es que viví dejando una huella en el mundo como quería, como me lo propuse y ahora sé que las personas deberían de disfrutar su vida como yo lo hice…que ¿cómo lo hice? sólo sintiendo y viviendo; que ¿Cómo la vas a vivir tú? eso ya depende de ti… ¡vive de tal modo, que quieras repetir tu propia película!

 
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