“La Torana de Girona” - Intelecto Hebreo

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03/11/2017
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“La Torana de Girona”

Etapa Electónica 2
 
“La Torana de Girona”
 
Por: Eli Suli
 
Cortesía de: Alicia Fastag
                La Torana
 
La oleada antisemita que había iniciado el 6 de junio de 1391 en Sevilla, con cuatro mil víctimas Judías, y que luego se expandió por varias ciudades de España, como Toledo, Córdoba, Barcelona, Valencia, dejando a su paso a miles de Judíos muertos en cada lugar, ahora le tocó el turno a la ciudad de Girona, lugar donde habían nacido grandes luminarias Judías, como “El Ramban” (Najmánides), o Rabenu Yona Guerundi, autor del “Sefer Shaare Teshuva”.

 
Fue un 10 de agosto, cuando en la mañana, una multitud de campesinos que habían llegado a Girona de los pueblos aledaños, para la feria de San Lorenzo, atacaron el Call (Judería) de Girona, donde la saquearon, robaron, y degollaron a cuarenta judíos que se negaron a tomar las aguas del bautismo. Los asaltantes no satisfechos con la carnicería, se prepararon para volver a entrar en Girona, por lo que los jurados de la ciudad decidieron que todos los judíos fueran trasladados a la torre Gironella, la cual era el punto más protegido de la ciudad.

 
Aquella mañana, 800 hombres, mujeres y niños judíos, fueron encerrados por sacerdotes y ciudadanos cristianos, en la Torre Gironella, según que para protegerlos. Pero el refugio se convirtió en una prisión, de la que los judíos solo podían salir una vez convertidos al cristianismo. Y ahí permanecieron encerrados durante más de 17 semanas, escuchando los sermones clericales, así como promesas de que tendrían una vida mejor, y de paz eterna, si es que abrazaban el cristianismo.

 
Torre Gironella
Entre los cautivos, había una mujer con mucha sabiduría, y muy aferrada a la Torá, por lo que se la conocía como “La Tolrana” o “Torana”. Torana y su marido, estuvieron prisioneros durante muchos días, en condiciones deplorables, y presos de la incertidumbre y del miedo de lo que les podía llegar a ocurrir.

 
El marido entonces le propuso a su esposa, ¿porque no nos convertimos y así podremos salir y seguir viviendo en Girona?... esta es la tierra de nuestra familia y de nuestros antepasados; amor mío, ¡vivamos como cristianos y así ya nadie nos va a molestar jamás! Sin embargo la Torana se mantuvo en silencio, y con una pequeña vara de madera dibujo letras en hebreo, que hacían alusión al Salmo 23:
 
En castellano significaba “Dio-s es mi pastor, y nada me faltara, en bonitas praderas me reposara, sobre aguas tranquilas me dirigirá, mi alma descansara, me encaminara por senderos de rectitud por causas de su nombre. En ese momento su esposo comprendió que ella jamás se convertiría, y que prefería morir como judía, a vivir como cristiana. Pero él mismo ya no era tan fuerte como ella. Días después, un sacerdote realizo su conversión. Su nombre ya no sería su nombre, y su identidad ya no sería la de sus antepasados.

 
La reja de la Torre se abrió, y el salió convertido en cristiano, para lo que cambió su nombre original de Yoshúa Saltiel, a “Francesco Guillem de Vilarig”.

 
El esposo ya converso, acudía cada noche a la torre, y desde la reja intentaba convencerla, diciéndole: “Torana, conviértete mi amor y vuelve a mis brazos”, pero ella seguía firme en sus convicciones, y nada la hacía cambiar de opinión. Incluso su esposo, redacto un documento ante notario público, en el cual nombraba como procurador suyo, al sacerdote Francesco Cervera, para que éste se presente en la torre Gironella con su esposa, a fin de que la convenciera y aceptara volver a vivir con él, de acuerdo a las leyes de la iglesia.

 
Al atardecer del día 27 de septiembre de 1391, se presentó en la torre el cura Francesco Cervera, acompañado de los testigos cristianos Pedro Cerda, Jaime Arlovi, y Julio Assanell Cerbero, para que, en representación de su marido, requerirle a que volviese a convivir con su esposo. Mas sin embargo ella sin vacilar le mando a decir a su esposo: “Al ser que su marido ya era un cristiano nuevo, y ella una mujer judía, no habría manera de convivir juntos, y que, de ninguna manera, y bajo ningún concepto ella renunciaría al Judaísmo”.

 
Tras estas palabras, el notario Luis Carbonel, junto con los testigos cristianos ciudadanos de Girona, levantó un acta, y puso de manifiesto, la firmeza y convicciones religiosas de Torana, e hizo constar en el documento, que ella era hija de Vidal Benveniste de Villafranca, que había traído en su dote cuando se casó, la cantidad de mil liras, que así estaba escrito en su Ketuvá, y que tras su divorcio, ese dinero le correspondía a ella, y que en ese mismo acto, la Torana se lo donaba a Moshé Bellshom, quien era su hijo de su primer marido Bellshom Benet.

 
Esa noche, la mujer, consciente de que jamás saldría de allí con vida manteniendo su judaísmo, aprovecho la distracción de un soldado, para quitarle su espada, y pronunciando el “SHEMÁ ISRAEL” se la clavó en su pecho, suicidándose.

 
Los demás judíos que quedaron encerrados en la torre, después de 17 semanas de resistencia, muchos de ellos terminaron convirtiéndose en cristianos nuevos. Poco tiempo después, finalizo el cautiverio. Los pocos judíos que permanecieron fieles a su fe, pudieron salir y volver a sus casas, pero ya nada sería igual. Aquello fue el comienzo del fin de la vida judía en Girona, que sufriría un deterioro progresivo, hasta su total desaparición en 1492, año de la expulsión.

 
Se cuenta que, en algunas noches, se escuchan hasta hoy en día por las calles del Call de Girona, los lamentos de aquella íntegra mujer, que prefirió morir como judía, entregando su alma al Creador. Al día de hoy, la Torre Gironella, es una caverna húmeda y triste, que guarda el recuerdo, el dolor y la tristeza, de aquellas familias forzadas a convertirse, o a seguir en cautiverio.  

 
Esto nos enseña y demuestra, la fuerza y valentía que tiene el pueblo de Israel, y en especial esta virtuosa mujer conocida como “La Torana de Gerona”, que a pesar de todos los sufrimientos y presiones en la que se encontraba, nunca se doblego ni se entregó en las manos de sus opresores, sino que mantuvo su fe entregando su vida al Todopoderoso.

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